Lunes, 13 de septiembre de 2010

Resulta de lo mas cursi y empalagoso el escuchar o leer en los medios de comunicaci?n, al dirigirse a las religiosas, el t?rmino ?monjitas?. Esta palabra, asi en diminutivo, tiene resabios de un cierto paternalismo trasnochado, propio de otros tiempos. Adem?s de expresar una notoria simpat?a, no exenta, por lo general, de cierto infantilismo, ingenuidad o protecci?n hacia ellas, -cari?o mal entendido-, se las ven?a considerando como personas fr?giles, inferiores, o ajenas a los problemas humanos y sociales del mundo en que viv?an.

?

Los tiempos han cambiado. En nuestra sociedad igualatoria, hasta las chicas de 13 y 14 a?os, desean ser tratadas como personas adultas. No soportan las discriminaciones nominales, que pueden indicar inferioridad, infantilismo o proteccionismo. Pues bien, parece que el ?nico colectivo social a quien se sigue a?n discriminando con el diminutivo, es el de las monjas, religiosas, hermanas o consagradas a Dios.

?

A nadie-en ning?n medio- se le ocurre escribir o decir p?blicamente por ejemplo: las maestritas, las viuditas, las mediquitas, las empleaditas etc... Solo a las monjas.?Por que, si ellas mismas lo rechazan?

?

En el fondo es que existe un gran desconocimiento de lo que son, hacen y representan las monjas en la sociedad actual y en la Iglesia. Estan tan capacitadas o m?s como cualquier otro colectivo social por su titulaci?n, por sus puestos de responsabilidad, adem?s de su ejemplo y santidad para ser tratadas como personas adultas. Menos, pues, diminutivos de ?monjitas? y mas consideracion humana, religiosa y social.

Autor: Padre Miguel Rivilla San Martin


Publicado por mario.web @ 12:25
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios