Mi?rcoles, 15 de septiembre de 2010

Un aguador ten?a dos grandes vasijas que llevaba sobre los hombros atadas a los extremos de un balanc?n. Una de ellas ten?a varias grietas, la otra, era perfecta.

Todos los d?as, el aguador llenaba de agua cada una de las vasijas, pero al llegar a su destino, una estaba completamente llena, la otra medio vac?a.

Entonces, la vasija agrietada se quejaba por su imperfecci?n y la ineficacia de su misi?n.

El aguador le habl? compasivamente:
- "?Has visto las flores hermosas que adornan nuestro camino? Siempre he conocido tus grietas, y he sabido aprovecharlas. Sembr? semillas a lo largo del camino por donde pasamos, y todos los d?as t? las has regado. Yo he recogido esas flores para el altar de Mar?a gracias a ti; sin tus grietas, hubiera sido imposible crear tanta belleza.?
El Coraz?n de Jes?s, lleno de amor a todos Cuando el sol se oculta tras el horizonte, nos deja su grata presencia: las nubes rosadas, el oro de su p?rpura, el crep?sculo preludiando el ocaso de la belleza. As?, cuando Jes?s en el Cen?culo se despide de sus disc?pulos, irradia de su coraz?n una luz nueva, una llama de caridad, lo m?s hermoso de su amor expandido a todos los hombres. El coraz?n aflora a sus labios divinos, y dice: "amaos los unos a los otros, como yo os he amado" (Jn 13,34). Este es su mandamiento.
Nuestro Dios no es un Dios indiferente. Libremente y por amor se ha comunicado con nosotros, queriendo ser afectado por nuestra historia, lo cual no indica deficiencia, sino sobreabundancia. ?l pas? como una llama de amor haciendo el bien y sanando a todos, a los enfermos de cuerpo y sobre todo a los del alma; y en nuestro modo de actuar nos pide ese sello de "caridad".
Que existan pobres, desheredados, enfermos, afligidos, ha de ser un acicate m?s que nos estimule al seguimiento de Cristo, el cual se identific? con ellos. El amor es el atributo que mejor da a conocer la naturaleza divina. Juan, el m?stico contemplativo que inclin? su cabeza sobre el pecho del maestro, anuncia este misterio "para que nuestra alegr?a sea completa... y caminemos en la luz" (1 Jn 1).
Por otra parte, en el G?lgota, al extender sus brazos en la cruz para consumar su sacrificio, abarc? a toda la humanidad con aquella expresi?n del ?ltimo fogonazo de su coraz?n: "Padre perd?nanos porque no saben lo que hacen". Como Sumo Sacerdote, Cristo vio la imagen de su Padre a trav?s de nuestros cr?menes y miserias, ejemplo supremo de la verdadera caridad.?


Publicado por mario.web @ 8:29
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