Mi?rcoles, 15 de septiembre de 2010

La ascensi?n de Jesucristo a los cielos, a los cuarenta d?as de su
gloriosa resurrecci?n de entre los muertos, no s?lo es un misterio de
fe que debemos creer a pie juntillas; es tambi?n prenda de nuestra
propia ascensi?n con ?l al final de los tiempos. ?Gran y esperanzadora
noticia!

? ?Jes?s se volvi? a su Padre

? ?Con gran pesar de sus disc?pulos, primero (Jn 16, 22), y con gran
alegr?a, despu?s (Lc 24, 52), Jes?s, cumplida su misi?n en la tierra,
se volvi? a su Padre (He 1, 19), que lo hab?a enviado (Jn 17, 18).

? ?Este triunfo de Jes?s que, llegado al cielo, le permiti? sentarse
a la diestra de Dios Padre (Credo), fue el premio a su amor total y a
su obediencia incondicional, y a las humillaciones y torturas
indecibles que hab?a sufrido por nosotros, pecadores (Fil 2, 8-10). De
ah? en adelante, y por toda la eternidad, su gozo ser? incomprensible
e inefable.

? ?Pero, ?qu? hace Cristo en el cielo, adem?s de disfrutar de la
dicha inmensa que goza?, podemos preguntarnos. Para contestar bien a
esta pregunta, hay que recordar que las acciones ad extra de la
Sant?sima Trinidad son comunes al Padre, al Hijo y al Esp?ritu Santo.
Ad extra quiere decir fuera de, y aqu? se refiere a las relacionadas
con la creaci?n. Por tanto, Jes?s, con el Padre y el Esp?ritu Santo,
sigue rigiendo los destinos de la historia.

? ?Tambi?n hay que proclamar que no se desentendi? de su Iglesia -la
Cat?lica- que ?l fund?, a la que sigue alimentando con su Cuerpo y
Sangre; y contin?a ense?ando y rigiendo con la ayuda del Esp?ritu
Santo, que ?l y el Padre prometieron enviarnos (Jn 15, 26; 14, 26).

? ?El Autor de la Carta a los Hebreos nos dice algo m?s de lo que
hace Jes?s en el cielo. Seg?n ?l, "Cristo sigue vivo para interceder
por nosotros" (7, 25), acci?n que comparte con el Esp?ritu Santo "...
que intercede por nosotros con gemidos inefables" (Rom 8, 26).

? ?Ascendamos a donde est? Cristo

? ?Por expresa voluntad de Cristo (Jn 17, 24) y por ser todo
cristiano parte integrante de su cuerpo (Rom 12, 5; 1 Co 12, 27),
todos los que creemos sinceramente en ?l estamos invitados a subir al
cielo. No poco despu?s de la muerte, como lo hizo ?l, sino al final de
los tiempos. De esto estaba tan convencido San Pablo que da por hecho
el que ya estamos en el cielo. He aqu? sus palabras: "... pero Dios,
rico en misericordia, por el gran amor con que nos am?, estando
muertos a causa de nuestros delitos, nos vivific? con Cristo -por
gracia hab?is sido salvados-, y con ?l nos resucit? y nos hizo sentar
con Cristo en los cielos..." (Ef 2, 4-6).

? ?No todos se sentar?n con Cristo

? ?Es un dogma de fe que todos resucitaremos al final de los tiempos
(Credo; 1 Co 6, 14); resurrecci?n que ser? seguida del juicio
universal, en el que Jesucristo, a vista de toda la humanidad
congregada a sus pies, confirmar? la sentencia que cada alma recibe en
el mismo momento de la primera y ?nica muerte por la que todos
pasaremos (Heb 9, 27). Y desde su trono de gloria invitar? a los
buenos a que tomen posesi?n de su Reino; y, airado, arrojar? a los
infiernos a los que no practicaron las obras de misericordia (Mt 25,
31 ss). Tremebundas palabras, pero veraces para los que creemos en la
Biblia. (Le invito, querido lector, a que abra su Biblia y lea ese
pasaje. A mi me se me ponen los pelos de punta).

? ?De todo seremos juzgados; pero seg?n el relato b?blico aludido,
ser? la caridad hacia el pr?jimo necesitado la que recibir? el mayor
peso en el grado final. Como escrib? hace tiempo en otro art?culo, si
pens?ramos con frecuencia en estas verdades, pronto nos saldr?an alas
para volar hasta el cielo.

P. Jos? P. Benabarre Vigo


Publicado por mario.web @ 9:21
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