Mi?rcoles, 15 de septiembre de 2010

El diezmo es la d?cima parte de una cosa material. El Antiguo
Testamento lo menciona no menos de 15 veces y, el Nuevo, 10. Para los
buenos jud?os del Antiguo Testamento -ignoro si para los del Nuevo-,
pagar el diezmo era una cosa sagrada; como, aparentemente, lo es ahora
para las autoridades de muchas de las religiones protestantes y sectas
evang?licas. ?Pero de verdad obliga hoy esa regla a todos los que
tenemos la Biblia por norma y gu?a espiritual?

? Los jud?os y evang?licos

? Distingamos. Los jud?os jud?os, es decir, aquellos que,
circuncidados por prescripci?n religiosa, esperan a?n de buena fe la
llegada del Mes?as, s? est?n obligados a guardar ese mandato,
exactamente como el resto de la Ley mosaica. Se los recuerda muchas
veces el Antiguo Testamento (?xodo 15, 26; Lev?tico 27, 34, etc.).
Como se lo recordaba San Pablo a los fieles G?latas que, despu?s de
abrazar el cristianismo, quer?an obligar a todos los conversos de la
gentilidad a circuncidarse (G?latas 5, 3). Pues no es l?gico aceptar
una norma b?blica y rechazar las que no nos parecen bien.

? Y lo mismo hay que decir de los protestantes y evang?licos que
observan, por ejemplo, el s?bado como el d?a santo de la semana,
porque creen que eso es obligatorio. Ser?a totalmente il?gico que esas
iglesias y sectas impusieran como grave obligaci?n el pagar el diezmo,
e hicieran caso omiso de muchos otros preceptos m?s importantes, como
el peregrinar a Jerusal?n tres veces al a?o, observar la ley del
jubileo, etc.

? Los cat?licos

? Los cat?licos, no; no estamos obligados a pagar el diezmo ni a
observar ninguna otra cosa contenida en el Antiguo Testamento, a no
ser que sea de derecho divino o natural, como son los diez
mandamientos de la Ley mosaica. Y la raz?n es bien sencilla: esa Ley
qued? abolida en el mismo momento en que entr? en funci?n la Nueva.
Nos lo dice claramente la misma Biblia: "Cristo anul? en su carne la
Ley de los mandamientos en sus preceptos" (Efesios 2, 15; ver
Colosenses 2, 4). Y en su Carta a los Romanos, Pablo afirma: "Mas al
presente hemos quedado emancipados de la ley, muertos a aquello que
nos ten?a aprisionados, de modo que vivamos con un esp?ritu nuevo, y
no con la letra vieja" (7, 6). M?s claro, agua.

? Tenemos que ser generosos con la Iglesia

? Pero ?ojo!, queridos lectores cat?licos: el que no tengamos la
obligaci?n de pagar el diezmo como tal, no quiere decir que no estemos
moralmente obligados a sostener generosamente a nuestra Iglesia -?la
de Jes?s!-. Nos lo dicta la raz?n, y nos lo manda claramente el C?digo
de Derecho Can?nico que, con la Sagrada Biblia, es la ley fundamental
de los cat?licos de todo el mundo. He aqu? sus palabras: Los fieles
tienen el deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, de modo que
disponga de lo necesario para el culto divino, las obras ap?stolicas y
de caridad, y el conveniente sustento de los ministros (Canon 222).

? Esta obligaci?n no s?lo puede indicar al buen cat?lico que d? el
diez por ciento de sus ingresos, sino mucho m?s si, cubiertas todas
sus necesidades y las de su familia inmediata, a?n le sobra mucho
dinero. Hay muchos gastos tontos o innecesarios que, canalizados hacia
la caridad, podr?an salvar la vida de muchas personas que, a millares,
mueren todos los d?as de pura hambre. Pienso, por ejemplo, en el fumar
o en diversiones no tan santas. Recuerden los ricos que Dios es
infinitamente generoso, y que nunca permitir? ser ganado en
generosidad. La Biblia nos dice que "?l ama a quien da con alegr?a" (2
Corintios 9, 7) . Y San Pablo nos recuerda que "el que siembra
taca?amente, taca?amente recoger?" ( v 6).

? Esta ayuda material a la Iglesia se canaliza ordinariamente a
trav?s de la parroquia en la colecta dominical; responde al deseo de
Yahv? de que "nadie se presente ante ?l con las manos vac?as" (?xodo
34, 20), pero puede hacerse de muchas otras maneras. Incluso, puede
sustituirse por el trabajo voluntario en favor de las caridades
parroquiales.

? ?Qu? es la colecta?

? Desde el principio, junto con el pan y el vino para la Eucarist?a,
los cristianos presentan tambi?n sus dones para compartirlos con los
que tienen necesidad. Esta costumbre de la colecta, siempre actual, se
inspira en el ejemplo de Cristo que se hizo pobre para enriquecernos.

P. Jos? P. Benabarre Vigo


Publicado por mario.web @ 9:24
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