Mi?rcoles, 15 de septiembre de 2010

MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI?
PARA LA XLI JORNADA MUNDIAL?
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES?

"Los ni?os y los medios de comunicaci?n social:?
un reto para la educaci?n"?
20 de mayo 2007





Queridos hermanos y hermanas:?

1. El tema de la cuadrag?sima primera Jornada de las Comunicaciones Sociales, "Los ni?os y los medios de comunicaci?n social: un reto para la educaci?n", nos invita a reflexionar sobre dos aspectos de suma importancia. Uno es la formaci?n de los ni?os. El segundo, quiz?s menos obvio pero no menos importante, es la formaci?n de los medios mismos.?

Los complejos desaf?os a los que se enfrenta la educaci?n actual est?n fuertemente relacionados con el influjo penetrante de estos medios en nuestro mundo. Como un aspecto del fen?meno de la globalizaci?n e impulsados por el r?pido desarrollo tecnol?gico, los medios marcan profundamente el entorno cultural (cf. Juan Pablo II, Carta apost?lica?El R?pido desarrollo, 3). De hecho, algunos afirman que la influencia formativa de los medios se contrapone a la de la escuela, de la Iglesia e incluso a la del hogar. "Para muchas personas la realidad corresponde a lo que los medios de comunicaci?n definen como tal" (Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales,?Aetatis novae, 4).?

2. La relaci?n entre los ni?os, los medios de comunicaci?n y la educaci?n se puede considerar desde dos perspectivas: la formaci?n de los ni?os por parte de los medios, y la formaci?n de los ni?os para responder adecuadamente a los medios. Surge entonces como una especie de reciprocidad que apunta a la responsabilidad de los medios como industria, y a la necesidad de una participaci?n cr?tica y activa por parte de los lectores, televidentes u oyentes. En este contexto, la formaci?n en el recto uso de los medios es esencial para el desarrollo cultural, moral y espiritual de los ni?os.?

?C?mo se puede promover y proteger este bien com?n? Educar a los ni?os para que hagan un buen uso de los medios es responsabilidad de los padres, de la Iglesia y de la escuela. El papel de los padres es de vital importancia. ?stos tienen el derecho y el deber de asegurar un uso prudente de los medios educando la conciencia de sus hijos, para que sean capaces de expresar juicios serenos y objetivos que despu?s les gu?en en la elecci?n o rechazo de los programas propuestos (cf. Juan Pablo II, Exhortaci?n apost?lica?Familiaris consortio, 76). Para llevar a cabo eso, los padres deber?an de contar con el est?mulo y ayuda de las escuelas y parroquias, asegurando as? que este aspecto de la paternidad, dif?cil pero gratificante, sea apoyado por toda la comunidad.?

La educaci?n para los medios deber?a ser positiva. Cuando se pone a los ni?os delante de lo que es est?tica y moralmente excelente se les ayuda a desarrollar la apreciaci?n, la prudencia y la capacidad de discernimiento. En este punto, es importante reconocer el valor fundamental del ejemplo de los padres y el beneficio de introducir a los j?venes en los cl?sicos de la literatura infantil, las bellas artes y la m?sica selecta. Si bien la literatura popular siempre tendr? un lugar propio en la cultura, no deber?a ser aceptada pasivamente la tentaci?n al sensacionalismo en los lugares de ense?anza. La belleza, que es como un espejo de lo divino, inspira y vivifica los corazones y mentes j?venes, mientras que la fealdad y la tosquedad tienen un impacto deprimente en las actitudes y comportamientos.?

La educaci?n para los medios, como toda labor educativa, requiere la formaci?n del ejercicio de la libertad. Se trata de una tarea exigente. Muy a menudo la libertad se presenta como la b?squeda fren?tica del placer o de nuevas experiencias. Pero m?s que de una liberaci?n se trata de una condena. La verdadera libertad nunca condenar?a a un individuo ?especialmente un ni?o? a la b?squeda insaciable de la novedad. A la luz de la verdad, la aut?ntica libertad se experimenta como una respuesta definitiva al "s?" de Dios a la humanidad, que nos llama a elegir lo que es bueno, verdadero y bello, no de un modo discriminado sino deliberadamente. Los padres de familia son, pues, los guardianes de la libertad de sus hijos; y en la medida en que les devuelven esa libertad, los conducen a la profunda alegr?a de la vida (cf. Discurso en elV Encuentro Mundial de las Familias, Valencia, 8 julio 2006).?

3. Este profundo deseo de los padres y profesores de educar a los ni?os en el camino de la belleza, de la verdad y de la bondad, solo ser? favorecido por la industria de los medios en la medida en que promueva la dignidad fundamental del ser humano, el verdadero valor del matrimonio y de la vida familiar, as? como los logros y metas de la humanidad. De ah? que la necesidad de que los medios est?n comprometidos en una formaci?n efectiva y ?ticamente aceptable sea vista con particular inter?s e incluso con urgencia, no solamente por los padres y profesores, sino tambi?n por todos aqu?llos que tienen un sentido de responsabilidad c?vica.?

Si bien afirmamos con certeza que muchos operadores de los medios desean hacer lo que es justo (cf. Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales,??tica en las comunicaciones sociales, 4), debemos reconocer que los comunicadores se enfrentan con frecuencia a "presiones psicol?gicas y especiales dilemas ?ticos" (Aetatis novae, 19) viendo como a veces la competencia comercial fuerza a rebajar su est?ndar.?

Toda tendencia a producir programas ? incluso pel?culas de animaci?n y video juegos? que exaltan la violencia y reflejan comportamientos antisociales o que, en nombre del entretenimiento, trivializan la sexualidad humana, es perversi?n; y mucho m?s cuando se trata de programas dirigidos a ni?os y adolescentes. ?C?mo se podr?a explicar este "entretenimiento" a los innumerables j?venes inocentes que son v?ctimas realmente de la violencia, la explotaci?n y el abuso? A este respecto, har?amos bien en reflexionar sobre el contraste entre Cristo, que "abrazaba a los ni?os, y los bendec?a poniendo las manos sobre ellos" (Mc 10,16), y aqu?l que "escandaliza a uno de estos peque?os m?s le vale que le pongan al cuello una piedra de molino" (Lc 17,2).?

Exhorto nuevamente a los responsables de la industria de estos medios para que formen y motiven a los productores a salvaguardar el bien com?n, a preservar la verdad, a proteger la dignidad humana individual y a promover el respeto por las necesidades de la familia.?

4. La Iglesia misma, a la luz del mensaje de salvaci?n que se le ha confiado, es tambi?n maestra en humanidad y aprovecha la oportunidad para ofrecer ayuda a los padres, educadores, comunicadores y j?venes. Las parroquias y los programas escolares, hoy en d?a, deber?an estar a la vanguardia en lo que respecta a la educaci?n para los medios de comunicaci?n social. Sobre todo, la Iglesia desea compartir una visi?n de la dignidad humana que es el centro de toda aut?ntica comunicaci?n. "Al verlo con los ojos de Cristo, puedo dar al otro mucho m?s que cosas externas necesarias: puedo ofrecerle la mirada de amor que ?l necesita" (Deus caritas est, 18).?

Desde la Ciudad del Vaticano, 24 de Enero 2007, Fiesta de San Francisco de Sales.?

BENEDICTUS PP. XVI
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Publicado por mario.web @ 12:43
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