Domingo, 17 de octubre de 2010


Cuando Jes?s sube a los cielos, la misi?n de llevar a todos los hombres la redenci?n recae en los Ap?stoles, en aquellos hombres que en tres a?os transformaron su vida a la luz de las se?ales e impresiones del Hijo de Dios. Seguramente, ellos nunca alcanzaron a descubrir en su totalidad el misterio y el poder infinito que Dios manifiesta a trav?s de su Iglesia. Y precisamente es la Iglesia la forma hist?rica en la que los Ap?stoles, en nombre del Se?or, continuaron la obra de Cristo.

La Iglesia, sin embargo, en el cumplimiento de su misi?n, no se libra de agresiones a sus dogmas, a sus instituciones, a sus ministros y a sus miembros. Pero podemos pensar tambi?n en c?mo la cristiandad, en la historia reciente, como cans?ndose de tener fe, ha abandonado al Se?or: las grandes ideolog?as y la superficialidad del hombre que ya no cree en nada y se deja llevar simplemente por la corriente, han creado un nuevo paganismo, un paganismo peor que, queriendo olvidar definitivamente a Dios, ha terminado por desentenderse del hombre. En un mundo que se ha hecho peque?o por la rapidez con que la informaci?n viaja de un extremo al otro, su difusi?n y la transmisi?n de las ideas es tambi?n inmediata y f?cil. El hombre ya no piensa por s? mismo, delega esta capacidad a otros, permite que le dicten lo que est? bien y lo que est? mal, lo que debe hacerse o permitirse y lo que no. Lo peor de todo es que muchos de estas ofensivas son alentadas desde dentro de la misma Iglesia: Algunos te?logos y sacerdotes que disienten en ocasiones con la ense?anzas de la Iglesia; ciertos movimientos que se sit?an en la frontera de la ortodoxia; etc. Sin duda y debido al peso que la Iglesia Cat?lica tiene y sus posiciones en determinadas cuestiones, siguen siendo inc?modas para muchos, que desear?an una Iglesia m?s permisiva y condescendiente.

La Verdad que proclama la Iglesia molesta a muchos y no tiene mucha aceptaci?n en sociedades hedonistas y materialistas, ni en el entramado de intereses pol?ticos y econ?micos por las que ?stas se mueven. Ante todo esto, es clara la gran pasividad de los cat?licos; nos hemos ido acostumbrando a convivir con estas confrontaciones y muchas veces las observamos hasta con humor. No nos damos cuenta de que con nuestra falta de reacci?n nos hacemos culpables de que los fundamentos cristianos sobre los que se ha ido tejiendo nuestra historia y cultura con sus gestas heroicas y tragedias, con sus aciertos y equivocaciones, con sus ?pocas de esplendor y decadencias, van siendo minados. La consecuencia de todo esto es que se produce una sensaci?n de des?nimo, resignaci?n, impotencia y desorientaci?n entre los cat?licos, que acostumbrados ya a las permanentes agresiones, acabamos por creer todo lo que se cuenta y dice. Se va creando as? una especie de complejo de ser cristiano y de opinar en cristiano. Parece que serlo s?lo sirve para el ?mbito de lo privado, para el interior de las iglesias y para unos nost?lgicos de tradiciones pasadas pero inservibles para los tiempos modernos.


Publicado por mario.web @ 1:02
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