Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Evangelio:?Lc 4,16-30
En aquel tiempo, Jes?s fue a Nazaret, donde se hab?a criado. Entr? en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los s?bados, y se levant? para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isa?as, lo desenroll? y encontr? el pasaje en que estaba escrito: El Esp?ritu del Se?or est? sobre m?, porque me ha ungido para llevar a los pobres la Buena Nueva, para anunciar la liberaci?n a los cautivos y la curaci?n a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el a?o de gracia del Se?or. Enroll? el volumen, lo devolvi? al encargado y se sent?. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en ?l. Entonces comenz? a hablar, diciendo: ?Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de o?r?. Todos le daban su aprobaci?n y admiraban la sabidur?a de las palabras que sal?an de sus labios, y se preguntaban: ??No es ?ste el hijo de Jos???. Jes?s les dijo: ?Seguramente me dir?n aquel refr?n: ?M?dico, c?rate a ti mismo, y haz aqu?, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos o?do que has hecho en Cafarna?m?".
Y a?adi?: ?Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Hab?a ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de El?as, cuando falt? la lluvia durante tres a?os y medio, y hubo un hambre terrible en todo el pa?s; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado El?as, sino a una viuda que viv?a en Sarepta, ciudad de Sid?n. Hab?a muchos leprosos en Israel, en tiempos? del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naam?n, que era de Siria?. Al o?r esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levant?ndose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despe?arlo. Pero ?l, pasando por en medio de ellos, se alej? de all?.

Oraci?n introductoria:
Jes?s, conc?deme iniciar esta meditaci?n con una gran sed de santidad. Mi vida sin ti es como un desierto, mi coraz?n est? sediento de tu gracia y de tu caridad. Quiero corresponderte con todas mis fuerzas y agradarte en todo, Se?or. Con este deseo me dispongo a hablar contigo.

Petici?n:
Dios m?o, dame la gracia de amarte m?s el d?a de hoy y de crecer en la santidad.

Meditaci?n:
?Pensamos tambi?n en san Jos?, el hombre justo que Dios quiso poner al frente de su casa. Del ejemplo fuerte y paterno de Jos?, Jes?s aprendi? las virtudes de la piedad masculina, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y del trabajo duro. En el carpintero de Nazaret vemos c?mo la autoridad puesta al servicio del amor es infinitamente m?s fecunda que el poder que busca el dominio. ?Cu?nta necesidad tiene nuestro mundo del ejemplo, de la gu?a y de la silenciosa calma de hombres como Jos?! Finalmente, al contemplar la Sagrada Familia de Nazaret, dirigimos ahora la mirada al ni?o Jes?s (?). El Concilio Vaticano II ense?a que los ni?os tienen un papel especial para hacer crecer a sus padres en la santidad (Cf. Gaudium et spes, 48). Les pido que reflexionen sobre ello y dejen que el ejemplo de Jes?s les gu?e no s?lo para demostrar respeto a sus padres, sino tambi?n para ayudarles a descubrir con m?s plenitud el amor que da a nuestra vida el sentido m?s profundo? (Benedicto XVI, 14 de mayo de 2009).

Reflexi?n apost?lica:
El Esp?ritu Santo es el verdadero protagonista de nuestros esfuerzos por lograr la santidad y realizar un apostolado eficaz. ?l abre nuevos caminos de conversi?n y de entrega, ?l nos comunica la fuerza para predicar el Evangelio. Seamos d?ciles instrumentos del Dulce Hu?sped del alma.

Prop?sito:
Imitar hoy a san Jos? en sus virtudes como la fidelidad, la integridad o el trabajo.

Di?logo con Cristo:
Conv?nceme de que la aut?ntica santidad est? en el amor, en el ejercicio continuo de la caridad. Ay?dame a ser santo desde ahora para aprovechar as? la vida que me has dado.

?Cada d?a se puede crecer m?s en el amor al Se?or? (Cristo al centro, n. 1771).

30/08/2010

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 9:55
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