Mi?rcoles, 20 de octubre de 2010

Evangelio:?Lc 4,38-44
En aquel tiempo, Jes?s sali? de la sinagoga y entr? en la casa de Sim?n. La suegra de Sim?n estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jes?s que hiciera algo por ella. Jes?s, de pie junto a ella, mand? con energ?a a la fiebre, y la fiebre desapareci?. Ella se levant? enseguida y se puso a servirles. Al meterse el sol, todos los que ten?an enfermos se los llevaron a Jes?s y ?l, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos sal?an tambi?n demonios que gritaban: ??T? eres el Hijo de Dios!? Pero ?l les ordenaba en?rgicamente que se callaran, porque sab?an que ?l era el Mes?as. Al d?a siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero ?l les dijo: ?Tambi?n tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado?. Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.

Oraci?n introductoria:
Dios m?o, haz que siempre triunfe en mi vida la caridad, la fe y la esperanza. No dejes que busque explicaciones o respuestas a todos mis razonamientos humanos. Ay?dame a creer en ti con una fe humilde y pura.

Petici?n:
Se?or, ?ens??ame a orar!

Meditaci?n:
?El evangelio que acabamos de escuchar comienza con un episodio muy simp?tico, muy hermoso, pero tambi?n lleno de significado. El Se?or va a casa de Sim?n Pedro y Andr?s, y encuentra enferma con fiebre a la suegra de Pedro; la toma de la mano, la levanta y la mujer se cura y se pone a servir. En este episodio aparece simb?licamente toda la misi?n de Jes?s. Jes?s, viniendo del Padre, llega a la casa de la humanidad, a nuestra tierra, y encuentra una humanidad enferma, enferma de fiebre, de la fiebre de las ideolog?as, las idolatr?as, el olvido de Dios. El Se?or nos da su mano, nos levanta y nos cura. Y lo hace en todos los siglos; nos toma de la mano con su palabra, y as? disipa la niebla de las ideolog?as, de las idolatr?as. Nos toma de la mano en los sacramentos, nos cura de la fiebre de nuestras pasiones y de nuestros pecados mediante la absoluci?n en el sacramento de la Reconciliaci?n. Nos da la capacidad de levantarnos, de estar de pie delante de Dios y delante de los hombres? (Benedicto XVI, 5 de febrero de 2006).?

Reflexi?n apost?lica:
El evangelio nos dice que todos los que ten?an enfermos se los llevaron a Jes?s. En efecto, los enfermos necesitaban de alguien que les llevara ante Jes?s. As? debemos obrar nosotros, hemos de tener presente en nuestras oraciones a todos aquellos que sabemos que padecen una enfermedad, ya sea f?sica o espiritual. Como ap?stoles del Regnum Christi, debemos ser intercesores de otros ante Dios, con nuestras oraciones y nuestros sacrificios.

Prop?sito:
Imitar a la suegra de Pedro en su actitud de servicio a los dem?s.

Di?logo con Cristo:
Jes?s, el evangelio de hoy me ense?a mucho sobre c?mo viv?as durante tu vida terrena. Orabas, curabas los enfermos, sal?as a predicar. En resumen, te dedicabas a la oraci?n, a la misi?n y a la caridad. Y mis d?as, ?son semejante a los tuyos? ?Me dedico a la oraci?n, al apostolado y a la caridad? Hazme reconocer cu?les son las ocupaciones que llenan mi d?a y qu? es lo que puedo cambiar para parecerme m?s a ti.

?B?scalo a ?l con sencillez y con un coraz?n lleno de amor y gratitud. Acude a ?l como un hijo ante su padre, como un beneficiado ante su bienhechor, como un necesitado ante quien puede ayudarle, como un enfermo ante el m?dico? (Cristo al centro, n. 1755).

01/09/2010

http://meditaciones.regnumchristi.org/


Publicado por mario.web @ 10:00
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios