Lunes, 01 de noviembre de 2010

Lo que sigue es parte de un art?culo de Marcella Serafini, "Dalla devozione mariana di S. Francesco d'Assisi alla dottrina dell'Immacolata nel B. Giovanni Duns Scoto", publicado en "Miles Immaculatae", Roma XL (2004) 1, pp. 143-147.


El afecto y la devoci?n por Mar?a en SAN Francisco

La Orden franciscana siempre ha tenido unos lazos muy especiales con la bienaventurada Virgen Mar?a, hasta el punto de ser contado entre las ?rdenes marianas surgidas en la Edad Media. Origen de estos lazos profundos es la experiencia espiritual de Francisco, el cual

"rodeaba de amor indecible a la Madre de Jes?s, por haber hecho hermano nuestro al Se?or de la majestad. En su honor cantaba alabanzas especiales, le dirig?a oraciones y le ofrec?a afectos tantos y tales que ninguna lengua humana puede expresar. Mas, lo que m?s nos llena de gozo, es que la constituy? Abogada de la Orden y puso bajo sus alas a los hijos que estaba para dejar, para que encontrasen en ella calor y protecci?n, hasa el final" (2Cel., 198).

La profunda devoci?n y piedad mariana del Santo de As?s es evidente desde la ?poca de su conversi?n: Bernardo de Quintavalle, que lo hosped? algunas veces en su casa, observando su comportamiento,?"lo ve?a pasar las noches en oraci?n, durmiendo poqu?simo y alabando al Se?or y a la gloriosa Virgen su Madre, y pensaba, lleno de admiraci?n: 'Realmente, este hombre es un hombre de Dios" (2Cel., 24).

Su amor especial por la Madre del Se?or se manifiesta tambi?n en la elecci?n de residir en la Porci?ncula,?"una iglesita dedicada a la sant?sima Virgen: una construcci?n antigua, pero entonces del todo descuidada y abandonada. Cuando el hombre de Dios la vi? tan abandonada, empujado por su fervorosa devoci?n por la Reina del mundo, puso all? su morada, con intenci?n de repararla. All? gozaba a menudo de la visita de los ?ngeles, como parec?a indicar el nombre de la iglesia misma, llamada desde antiguo Santa Mar?a de los ?ngeles. Por eso la eligi? como residencia, por su veneraci?n por los ?ngeles y su especial amor por la Madre de Cristo" (L.Mayor, II,8).

Francisco amaba de manera particular aquel lugar, lo amaba?"m?s que todos los dem?s lugares del mundo. Aqu?, en efecto, conoci? la humildad de los comienzos, aqu? progres? en las virtudes, aqu? alcanz? felizmente la meta. En el momento de la muerte recomend? este lugar a los frailes, como el m?s querido de la Virgen" (Ibid.), "porque quer?a que la Orden de los Menores creciera y se desarrollara, bajo la protecci?n de la Madre de Dios, all? donde, por m?ritos de ella, hab?a tenido su origen" (L.Mayor, III,5).?

El autor de la vida de S. Clara a?ade:?"Este es aquel lugar famoso donde di? comienzo el nuevo ej?rcito de los pobres, guiado por Francisco, de modo que apareci? claramente que fue la Madre de la Misericordia la que di? a luz en su morada a una y otra Orden" (L. S.Clara, 8).

San Buenaventura resalta la confianza filial de Francisco para con la Virgen:?"Despu?s de Cristo, pon?a en ella su confianza, y por eso la hizo abogada suya y de los suyos" (L.Mayor, IX,3).

Una caracter?stica de Mar?a que llena de gozo a Francisco y lo hace especialmente devoto de ella es su maternal misericordia; es ella,?"la Madre de la misericordia", la que obtiene para Francisco la gracia de su vocaci?n; a ella,?"Reina de misericordia", invita el Santo a dirigirle oraciones en las dificultades (cf. 3Cel. 106).

Pero, sobre todo, la misericordia de Mar?a se manifiesta con ocasi?n de la concesi?n del "Perd?n de As?s", episodio que marca el triunfo de la misericordia de Dios y de la atenta intercesi?n de la Madre.

Tambi?n en las oraciones de Francisco encontramos importantes referencias a Mar?a; en particular se hace cantor enamorado de la Virgen componiendo dos plegarias dedicadas a la que le ha llenado el coraz?n de infinita dulzura. La primera es una Ant?fona mariana que exalta a Mar?a por la especial?sima relaci?n con la Trinidad e invoca su intercesi?n:
"Santa Virgen Mar?a, no ha nacido en el mundo entre las mujeres ninguna semejante a ti, hija y esclava del alt?simo y sumo Rey, Padre celestial, madre de nuestro sant?simo Se?or Jesucristo, esposa del Esp?ritu Santo: ruega por nosotros, con san Miguel arc?ngel y con todas las virtudes del cielo y con todos los santos, ante su sant?simo Hijo amado, Se?or y Maestro".

La ant?fona tiene ra?ces b?blicas, patr?sticas y lit?rgicas, pero tambi?n refleja las caracter?sticas originales de la personalidad del Santo.

El afecto y la veneraci?n de Francisco por Mar?a se manifiestan tambi?n en el Saludo a la Bienaventurada Virgen Mar?a, himno de alabanza que exalta la divina maternidad, obra de Dios, Trino y Uno:
"?Salve, Se?ora, santa Reina, santa Madre de Dios,
Mar?a virgen hecha Iglesia,
elegida por el sant?simo Padre del cielo,
consagrada por ?l con su sant?simo Hijo amado
y el Esp?ritu Santo Defensor,
en ti estuvo y est? toda la plenitud de la gracia y todo bien!
?Salve, palacio de Dios!
?Salve, tabern?culo de Dios!
?Salve, casa suya!
?Salve, vestidura suya!
?Salve, esclava suya!
?Salve, Madre suya!
y ?salve, todas vosotras, santas virtudes,
que por la gracia e iluminaci?n del Esp?ritu Santo,
s?is infundidas en los corazones de los fieles,
para hacerlos de infieles, fieles a Dios!"


Francisco contempla con estupor a Mar?a, porque ha realizado lo que ?l mismo desea apasionadamente: llevar siempre consigo a Jes?s, convertirse en su digna morada, adorar con reconocimiento el misterio del Verbo que se hace hombre, engendrarlo en la propia vida y ofrecerlo a los hermanos.

Escribiendo sus ?ltimas voluntades a Clara, afirma con sencillez y convicci?n: "Yo, fray Francisco peque?uelo, quiero seguir la vida y pobreza del alt?simo Se?or nuestro Jesucristo y de su Sant?sima Madre, y perseverar en ella hasta el final".?

Por eso, para Francisco, Mar?a Sant?sima no es s?lamente una obra maestra de la gracia para contemplar, sino, sobre todo, un modelo de fe y un estilo de vida para imitar; aunque para sus seguidores, los Franciscanos de todos los tiempos, Jes?s y Mar?a se convierten en la imagen de la humanidad nueva a la que los hombres tienen que conformarse para realizar su propia existencia seg?n el proyecto de Dios, es decir, la voluntad de extender su amor a todas las criaturas.

La plenitud de este amor, que sale de Dios y a ?l regresa, se realiza perfectamente en Jes?s, Verbo Encarnado, summum opus Dei; por ese motivo, Dios cre? al hombre a imagen de su Hijo y pens? en la mujer como "morada" en la que su Hijo se iba a hacer hombre.

Francisco saluda a Mar?a como "virgen hecha Iglesia", porque ella es la mujer "pensada" desde toda la eternidad para ser la Madre del Verbo encarnado, el comienzo y la imagen de la Iglesia, nuevo Israel. Esta mujer resplandece de gracia y belleza, es la "Se?ora Santa", consagrada por el Padre con el Hijo y el Esp?ritu Santo, porque en su seno ten?a que bajar el Verbo de Dios; de la "santa y gloriosa Virgen Mar?a" el Verbo del Padre "recibi? la carne de nuestra fr?gil humanidad. ?l, siendo m?s rico que nadie, quiso, sin embargo, elegir co su madre sant?sima la pobreza". Francisco, igual que sus frailes, est? convencido de que la carne de Cristo es la carne de Mar?a, una carne santa, pura, sin mancha de pecado.

La reflexi?n sobre la Encarnaci?n del Verbo conduce, pues, al Santo de As?s y a los te?logos hijos suyos a reconocer el lugar singular de Mar?a en la Historia de la salvaci?n. Ella es la "bendita entre las mujeres", a la que ha venido a habitar aquel que ni los cielos pueden contener", como afirma Clara en una de sus cartas a In?s de Praga.

Traducci?n: fr. Tom?s G?lvez


Publicado por mario.web @ 22:26
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