Lunes, 01 de noviembre de 2010

Oraci?n evang?lica centrada en el misterio de la encarnaci?n redentora, el rosario tiene una orientacion netamente cristol?gica... La repetici?n del Ave Mar?a constituye la trama sobre la que desarrolla la contemplaci?n de los misterios... de la vida del Se?or vistos a trav?s del coraz?n de la que estuvo m?s pr?xima al Se?or. (Pablo VI. Marialis cultus. 2 de febrero de 1974)

Hay una forma de oraci?n... que quisiera recordar y subrayar en este momento: la oraci?n de contemplaci?n de los misterios del rosario, esta ?escala para elevarse al cielo? compendio de oraci?n mental y oraci?n vocal que son ?las dos alas que el rosario de Mar?a ofrece a las almas cristianas?. Es una forma de oraci?n que el mismo papa practica con asiduidad y a la cual os invita a uniros. (Juan Pablo II. Homil?a del 29 de abril de 1979

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INTRODUCCI?N

El rosario es un medio privilegiado que nos propone la Iglesia para iniciarnos en la escuela de Nuestra Se?ora, con el fin de ense?arnos, con su ejemplo y bajo su direcci?n, a contemplar los diversos aspectos del misterio de la encarnaci?n redentora. ?Qui?n, mejor que ella, podr?a d?rnoslo a conocer, puesto que ?guardaba todas estas cosas y las meditaba en su coraz?n?? ( Lc 2, 19)

Desde el primer instante en que apareci? esta forma de devoci?n a la Sant?sima Virgen en la Iglesia, se han propuesto y utilizado muchas maneras de rezar el rosario, cada una de ellas con sus ventajas e inconvenientes. Entre ellas, el m?todo llamado de las ?cl?usulas? merece una estima especial, pues posibilita una meditaci?n m?s profunda de cada uno de los grandes misterios de nuestra salvaci?n. No solamente los evoca paso a paso, como los dem?s m?todos, dirigiendo a cada uno de ellos una mirada de conjunto, que constituye la esencia misma del rosario; sino que adem?s, acent?a las caracter?sticas de los principales episodios y sus diversos aspectos.

Tiene este m?todo tambi?n la ventaja de evitar la alternancia entre la alabanza propia de la primera parte del Ave Mar?a, y la s?plica de la segunda que, a la larga, corre el riesgo de ser un poco mon?tona. Tanto m?s cuanto que esta segunda parte fue a?adida posteriormente por la Iglesia a la primera, la ?nica que est? tomada del evangelio. Su introducci?n generalizada en el rosario a partir del siglo XVI modific? sensiblemente su significado fundamental, confiri?ndole sobre todo un car?cter de oraci?n de s?plica, siendo en su origen preferentemente una oraci?n contemplativa de alabanza.

El m?todo llamado de las cl?usulas apareci? por vez primera en la regi?n de Tr?veris a comienzo del siglo XV, por influencia del cartujo, Domingo de Prusia. En los pa?ses de lengua alemana se ha mantenido en uso hasta nuestros d?as. Es un motivo de gozo comprobar como en Francia est? ganando muchos adeptos. La obra excelente del P. Joseph Eyquem, O.P. Hoy, el Rosario ha contribuido en gran manera a esta renovaci?n.

El autor, despu?s de una amplia exposici?n sobre la doctrina de la encarnaci?n redentora y de valiosas reflexiones teol?gicas sobre la naturaleza de la verdadera devoci?n mariana, propone tres series completas de breves cl?usulas: la primera serie basada en el relato evang?lico; la segunda, en los escritos de los ap?stoles, y la tercera, en la repercusi?n que deben tener los misterios en nuestra vida diaria. Estos tres formularios son excelentes y muchos fieles sacan un inapreciable provecho esp?ritual.

La experiencia nos ha demostrado que muchas personas preferir?an utilizar cl?usulas m?s desarrolladas, cuya ventaja seria asemejarse a una conversaci?n familiar con Nuestra Se?ora. Tal es el origen de las que os proponemos en estas paginas. Su extensi?n no sobrepasa la de la segunda parte del Ave Mar?a (cuyo lugar ocupan) por lo que la duraci?n de la recitaci?n del rosario es aproximadamente la misma. Adem?s siguen rigurosamente el orden cronol?gico del desarrollo de cada uno de los misterios, lo cual ayuda en gran medida a grabarse en la memoria. En fin, hemos introducido algunos episodios que aunque no constan expl?citamente en el texto evang?lico, forman parte de una tradici?n com?nmente admitida por la Iglesia y apreciada por la piedad de los fieles, tales como: la triple ca?da de Jes?s en el camino del Calvario, su encuentro con su Madre y con la Ver?nica, su primera aparici?n a Nuestra Se?ora despu?s de la resurreci?n, etc. En cuanto al hecho de poner la ?ltima cena al principio de los misterios dolorosos, no constituye una innovaci?n. En realidad, la instituci?n de la eucarist?a es verdaderamente el primer acto de la pasi?n. Cristo, al hacer presente de forma anticipada toda la realidad del sacrificio que deb?a llevar a cabo al d?a siguiente, se compromet?a de manera irrevocable a sufrir y a morir por nuestra salvaci?n.

Con un poco de pr?ctica se llega r?pidamente a utilizar este m?todo sin la ayuda del texto escrito. El peque?o esfuerzo de memoria exigido para acordarse del encadenamiento de las cl?usulas, facilitado, como queda dicho, por la adopci?n del orden cronol?gico, ayuda a fijar la atenci?n, evita muchas distracciones y hace esta forma de oraci?n m?s viva, m?s atrayente y m?s fructuosa .


USO DEL M?TODO DE LAS CL?USULAS

Al comienzo de cada decena: Padre nuestro...
Despu?s, las diez Dios te salve, Mar?a, de las que se dice solamente la primera parte, a?adiendo cada vez la cl?usula sugerida. Quede claro que cada uno es libre de modificar el contenido o la forma de estas cl?usulas seg?n sus propios gustos o su inspiraci?n personal.

Despu?s de la d?cima cl?usula es cuando se a?ade: Santa Maria, Madre de Dios,... pero de la forma indicada, que evoca el ?fruto? del misterio.
Por fin se termina con el Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp?ritu Santo..., en la forma tradicional, o utilizando la f?rmula b?blica (ApocSonrisa
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Esp?ritu Santo. Al Dios que era, y es, y ha de venir. Por los siglos de los siglos. Am?n.


OTRAS FORMAS DE UTILIZACI?N

1. Algunos fieles, aunque utilizan las cl?usulas desarrolladas, prefieren, sin embargo, a?adir la segunda parte del Ave Mar?a despu?s de cada una de ellas. Costumbre muy laudable, aunque la recitaci?n del rosario se ve notablemente alargada y el restablecimiento de la alternancia regular entre la alabanza y la s?plica corre el riesgo de disminuir el car?cter puramente contemplativo de la oraci?n. Dicho de otra manera, se trata m?s bien de un rosario ?meditado? al estilo cl?sico, utilizando simplemente las cl?usulas para formular los diversos aspectos de los misterios.

2. El a?adir la segunda parte del Ave Mar?a es sin duda indispensable si el rosario se recita con la intenci?n de ganar la indulgencia plenaria. Pero conviene tener presente que, en lo sucesivo, no se puede ganar sino en condiciones muy estrictas determinadas por la constituci?n apost?lica Indulgentiarum doctrina del 1 de enero de 1967. Por el contrario, el m?todo tal como aqu? se propone permite ganar ciertamente indulgencias parciales concedidas al uso y recitaci?n del rosario.

3. En la recitaci?n comunitaria ser? conveniente invertir la forma habitual de rezarlo diciendo la asamblea el Dios te salve, Mar?a y solo el animador, la cl?usula. Pero ha de tenerse muy en cuenta lo delicado que es modificar la costumbre adquirida y procurar no herir las sensibilidades; pues lo esencial sigue siendo evidentemente favorecer la oraci?n y la devoci?n a la Sant?sima Virgen.


Publicado por mario.web @ 22:52
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