Martes, 02 de noviembre de 2010

Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se
da a s? misma lo busca en su relaci?n con los dem?s: afecto,
confianza, reconocimiento? La independencia pasa por aprender a
autoabastecerse. [2]

Es hora de reconocerlo: por lo general somos una sociedad de
"eruditos racionales" y "analfabetos emocionales" . No
nos han ense?ado a expresar con palabras el torbellino de emociones,
sentimientos y estados de ?nimo que deambulan por nuestro interior. Y
esta ignorancia nos lleva a marginar lo que nos ocurre por dentro,
sufriendo sus consecuencias.

Debido a nuestra falta de conocimiento y entrenamiento en
inteligencia emocional, solemos reaccionar o reprimirnos instintivamente
cada vez que nos enfrentamos a la adversidad. Apenas nos damos espacio
para comprender lo que ha sucedido y de qu? manera podemos canalizar
de forma constructiva lo que sentimos. De ah? que nos convirtamos en
v?ctimas y verdugos de nuestro dolor, el cual intensificamos al
volver a pensar en lo sucedido. En eso consiste vivir inconscientemente:
en no darnos cuenta de que somos cocreadores de nuestro sufrimiento.

Por el camino, las heridas provocadas por esta guerra interna
nos dejan un poso de miedos, angustias y carencias. Y la experiencia del
malestar facilita que nos creamos una de las grandes mentiras que
preconiza este sistema: que nuestro bienestar y nuestra felicidad
dependen de algo externo, como el dinero, el poder, la belleza, la fama,
el ?xito, el sexo...

ROTOS POR DENTRO

"S?lo si me siento valioso porser como soy puedo aceptarme, puedo
ser aut?ntico" (Jorge Bucay)

Bajo el embrujo de esta falsa creencia y de forma inconsciente,
vivimos como si trabajar en pos de lo de fuera fuese m?s importante
que cuidar y atender lo de dentro. Priorizamos el "c?mo nos
ven" al "c?mo nos sentimos". Y no s?lo eso. Este
condicionamiento tambi?n nos mueve a utilizar mucho de lo que decimos
y hacemos para que los dem?s nos conozcan, nos comprendan, nos
acepten y nos quieran. As? es como esperamos recuperar nuestra
estabilidad emocional.

Pero la realidad demuestra que siguiendo esta estrategia no
solemos conseguirla, y que en el empe?o terminamos por olvidarnos de
nosotros mismos. Por eso sufrimos. Al ir por la vida rotos por dentro,
nos volvemos m?s vulnerables frente a nuestras circunstancias y mucho
m?s influenciables por nuestro entorno familiar, social y
profesional. Lo que piensen los dem?s empieza a ser m?s importante
que lo que pensamos nosotros mismos.

Al seguir desnudos por dentro, poco a poco nos vestimos con
las creencias y los valores de la mayor?a, y empezamos a pensar y a
actuar seg?n las reglas, normas y convenciones que nos han sido
impuestas. A trav?s de este "pensamiento ?nico" es como se
consolida el statu quo establecido por el sistema.

LA CARENCIA COM?N ES INVISIBLE

"Uno es lo que ama, no lo que le aman" (Charlie Kaufman)

A veces nos mostramos arrogantes y prepotentes al interactuar
con otras personas, creyendo que esta actitud es un s?ntoma de
seguridad en nosotros mismos. En cambio, cuando nos infravaloramos o nos
despreciamos, pensamos justamente lo contrario. Sin embargo, estas dos
conductas opuestas representan las dos caras de una misma moneda: falta
de autoestima. Es nuestra carencia com?n. Y a pesar de ser
devastadora es pr?cticamente invisible.

?Qu? es entonces la autoestima? Podr?a definirse como
"la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos". Y no se
trata de sobre o subestimarnos. La verdadera autoestima nace al vernos y
aceptarnos tal como somos.

La falta de autoestima tiene graves consecuencias, tanto en
nuestra forma de interpretar y comprender el mundo como en nuestra
manera de ser y de relacionarnos con los dem?s. Al mirar tanto hacia
fuera, nos sentimos impotentes, ansiosos e inseguros, y nos dejamos
vencer por el miedo y corromper por la insatisfacci? n. Tambi?n
discutimos y peleamos m?s a menudo, lo que nos condena a la
esclavitud de la soledad o la ira. Y dado que seguimos fingiendo lo que
no somos y reprimiendo lo que sentimos, corremos el riesgo de ser
devorados por la tristeza y consumidos por la depresi?n.

COMPENSACI?N EMOCIONAL

"Si no lo encuentras dentro de ti, ?d?nde lo
encontrar?s?" (Alan Watts)

De tanto mirar hacia fuera, nuestras diferentes motivaciones [2]
se van centrando en un mismo objetivo: conseguir que la realidad se
adapte a nuestros deseos y expectativas egoc?ntricos. As? es como
pretendemos conquistar alg?n d?a la felicidad. Sin embargo, dado
que no solemos saciar estas falsas necesidades, enseguida interpretamos
el papel de v?ctima, convirtiendo nuestra existencia en una
frustraci?n constante.

Expertos en el campo de la psicolog?a de la personalidad
afirman que este egocentrismo ?que se origina en nuestra m?s
tierna infancia? condiciona nuestro pensamiento, nuestra actitud y
nuestra conducta, formando lentamente nuestra personalidad. As?, la
falta de autoestima obliga a muchas personas a compensarse
emocionalmente, mostr?ndose orgullosas y soberbias.

Al negar sus propias necesidades y perseguir las de los
dem?s, son las ?ltimas en pedir ayuda y las primeras en ofrecerla.
Aunque no suelan escucharse a s? mismas, se ven legitimadas para
atosigar y dar consejos sin que se los pidan. De ah? que suelan crear
rechazo y se vean acorraladas por su mayor enemigo: la soledad.

En otros casos, esta carencia fuerza a algunas personas a
proyectar una imagen de triunfo en todo momento, incluso cuando se
sienten derrotadas. Cegadas por el af?n de deslumbrar para ser
reconocidas y admiradas, se vuelven adictas al trabajo, relegando su
vida emocional a un segundo plano. La vanidad las condena a esconderse
bajo una m?scara de lujo y a refugiarse en una jaula de oro. Pero
tras estas falsas apariencias padecen un profundo sentimiento de
vac?o y fracaso.

La ausencia de autoestima tambi?n provoca que algunas
personas no se acepten a s? mismas, y se construyan una identidad
diferente y especial para reafirmar su propia individualidad. No
soportan ser consideradas vulgares y huyen de la normalidad. Y suelen
crear un mundo de drama y fantas?a que termina por envolverles en un
aura de incomprensi?n, desequilibrio y melancol?a. Y al compararse
con otras personas, suelen sentir envidia por creer que los dem?s
poseen algo esencial que a ellas les falta.

El denominador com?n de esta carencia es que nos hace caer
en el error de buscar en los dem?s el cari?o, el reconocimiento y
la aceptaci?n que no nos damos a nosotros mismos. La paradoja es que
se trata precisamente de hacer lo contrario. S?lo nosotros podemos
nutrirnos con eso que verdaderamente necesitamos.

LO QUE PIENSAN LOS DEM?S

"Cada vez que se encuentre usted en el lado de la mayor?a, es
tiempo de hacer una pausa y reflexionar" (Mark Twain)

Cuenta una par?bola que un hombre y su mujer salieron de
viaje con su hijo de 12 a?os, que iba montado sobre un burro. Al
pasar por el primer pueblo, la gente coment?: "Mirad ese chico
tan maleducado: monta sobre el burro mientras los pobres padres van
caminando." Entonces, la mujer le dijo a su esposo: "No
permitamos que la gente hable mal del ni?o. Es mejor que subas t?
al burro".

[2] Al llegar al segundo pueblo, la gente murmur?:
"Qu? sinverg?enza, deja que la criatura y la pobre mujer tiren
del burro, mientras ?l va c?modo encima". Entonces tomaron la
decisi?n de subirla a ella en el burro mientras padre e hijo tiraban
de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente exclam?:
"?Pobre hombre! ?Despu?s de trabajar todo el d?a, debe
llevar a la mujer sobre el burro! ?Y pobre hijo! ?Qu? ser?
lo que les espera con esa madre!".

Entonces se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los
tres y continuar su viaje. Al llegar a otro pueblo, la gente dijo:
"?Mirad qu? familia, son m?s bestias que el burro que los
lleva! ?Van a partirle la columna al pobre animal!". Al escuchar
esto, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al
pasar por el pueblo siguiente la gente les volvi? a increpar:
"?Mirad a esos tres idiotas: caminan cuando tienen un burro que
podr?a llevarlos!".

EL ?XITO M?S ALL? DEL ?XITO

"Este gozo que siento no me lo ha dado el mundo y, por tanto, el
mundo no puede arrebat?rmelo" (Shirley Caesar)

Los dem?s no nos dan ni nos quitan nada. Y nunca lo han hecho. Tan
s?lo son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta.
Ya lo dijo el fil?sofo Aldous Huxley: "La experiencia no es lo
que nos pasa, sino la interpretaci? n que hacemos de lo que nos
pasa". Lo ?nico que necesitamos para gozar de una vida emocional
sana y equilibrada es cultivar una visi?n m?s objetiva de nosotros
mismos. S?lo as? podremos comprendernos, aceptarnos y valorarnos
tal como somos. Y lo mismo con los dem?s.

El secreto es dedicar m?s tiempo y energ?a a liderar nuestro
di?logo interno. Hemos de vigilar lo que nos decimos y c?mo nos
tratamos, as? como lo que les decimos a los dem?s y c?mo los
tratamos.

La verdadera autoestima es sin?nimo de humildad y libertad. Es el
colch?n emocional sobre el que construimos nuestro bienestar interno.
Y act?a como un escudo protector que nos permite preservar nuestra
paz y nuestro equilibrio independientemente de cu?les sean nuestras
circunstancias. Los fil?sofos contempor?neos lo llaman
"conseguir el ?xito m?s all? del ?xito". Dicen que
cuando una persona es verdaderamente feliz, no desea nada. Tan s?lo
sirve, escucha, ofrece y ama.

Podemos seguir sufriendo por lo que no nos dan la vida y los dem?s, o
podemos empezar a atendernos y abastecernos a nosotros mismos. Es una
decisi?n personal. Y lo queramos o no ver, la tomamos cada d?a.

Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a
s? misma lo busca en su relaci?n con los dem?s: afecto,
confianza, reconocimiento? La independencia pasa por aprender a
autoabastecerse.


Publicado por mario.web @ 0:05
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