Martes, 02 de noviembre de 2010

Somos tan poca cosa, nada en realidad. Y sin embargo,?

?cu?ntas vanidades envuelven nuestro temperamento!

Las m?s comunes son las vanidades de nuestro cuerpo,?

o de nuestra capacidad de "ganar" o "tener ?xito" bajo las reglas?

del mundo. ?Y nos inflamos como sapos!. Sentimos que somos?

m?s que los dem?s, que nos admiran, que quieren ser como nosotros,

estar cerca nuestro. Y luchamos para lograr ese cuarto de hora de fama,

de aplauso, de reconocimiento. ?Cu?nto somos capaces de hacer y resignar

por ese minuto de podio, de escenario! Nos gustan las luces de los reflectores?

sobre nosotros, que nos miren, que nos adulen. T?tulos, honores, ropas,

uniformes, galardones, diplomas, modos de caminar y de pararse,?

cortes de pelo, nuestro lenguaje. ?Son todas vanidades!

Tambi?n hay vanidades que est?n m?s ocultas, que son m?s dif?ciles

de reconocer: ser el m?s inteligente, el m?s perfecto, el que sabe todo,

para regocijo ?ntimo. Aunque a veces nos vemos como gente callada?

y poco visible, pero orgullosos de ser, interiormente, m?s que los dem?s

a?n en ese aspecto. Si, somos tan rid?culamente vanidosos que hasta

nos envanecemos de ser m?s humildes que los dem?s.?

?Vanidosos de nuestra humildad! La actuamos, posamos?

en una actitud de humildad vac?a, no sincera.

?Y c?mo nos corrige el Se?or? El, que ve nuestro coraz?n, nos revuelca

por el fango, nuestro fango, el que m?s nos duela. Y trata de ense?arnos

a vernos como nada, a convivir con nuestra miseria y aceptarla, a vivir con ella.?

La lecci?n siempre es dura, siempre viene como una purificaci?n?

que nos marca el rumbo, nos quema las impurezas de nuestro esp?ritu.

?Bienvenida la adversidad! La escuela de Jes?s nos ense?a a ser como ?l,

los m?s peque?os en todo, a?n en nuestras m?s marcadas virtudes,?

que las tenemos. Dios nos invita a ser aut?nticos, sinceros, justos,

sea esto lo que sea, duela lo que tenga que doler. Si nos toca ser

los ?ltimos, es Voluntad de Dios. Y si nos toca subir al podio,?

es por m?rito y para beneficio de la obra de Dios. Nada es nuestro,

nada. Ni?gate a ti mismo, y me encontrar?s, porque s?lo Yo Soy.

Cristo, el Cristo, es el que como Verdadero Dios y Verdadero Hombre

tiene todo el m?rito, porque es el Salvador. Dios Santo y Trino,?

Rey de todo m?rito y de todo fruto de la Creaci?n.

Aprendamos a hundirnos en nuestra nada, a vivir sabiendo que nada?

somos, que nada es producto de nosotros. Todo proviene de la Gracia

de Dios, de Su Misericordia infinita que nos da cuando nos conviene

espiritualmente, y nos quita cuando es tambi?n para nuestro bien.?

Las crisis de la vida son maravillosas oportunidades de crecer, porque

nos ense?an a aceptar nuestras miserias, a abandonarnos al ?nico?

que es fuente de toda Virtud.?

Cuanto los golpes nos arrebatan esa seguridad que nos hace?

como verdaderos pavos reales, gallardos y arrogantes frente al mundo,

sepamos que Dios est? tocando nuestra alma y d?ndonos un amoroso?

tir?n de orejas, una lecci?n de vida que debemos aprovechar.?

Y que sepamos seguir adelante sin verg?enza, sin ning?n sentimiento

de inferioridad frente a los dem?s, porque de nada sirve andar por la vida?

pretendiendo o tratando ser algo, ya que nuestro d?a ser? un Viernes Santo?

o un Domingo de Pascua, seg?n sea la Voluntad del Se?or.

Se?or, dame un coraz?n sincero, un coraz?n humilde.?

Hazme un instrumento de Tu Vi?a, para que mi ceguera se desvanezca,

dando paso a la Luz de Tu Presencia. Tu amor me purifica como el fuego

al metal, Tu Amor quema mis impurezas, mis vanidades. Hazme nada,?

hazme una vasija de barro que contenga a Tu Santo Esp?ritu,?

?nico art?fice de la Verdad Suprema.


Publicado por mario.web @ 18:39
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