Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

El Papa Benedicto XVI estableci? el A?o del Ap?stol San Pablo, comprendido entre las fechas 28 de Junio del 2008 al 29 de Junio del a?o 2009, para conmemorar el Bimilenario del nacimiento de Pablo, el hombre m?s providencial que Dios regal? a la Iglesia naciente.

En las meditaciones de los lunes y mi?rcoles realizaremos un modesto programa que pretende dar a conocer la vida del Ap?stol y exponer en forma sencilla la doctrina cristiana de sus cartas inmortales, las catorce cl?sicas, incluida la de los Hebreos, la cual contiene claramente de principio a fin el pensamiento paulino, y encontrar por nosotros mismos las ense?anzas que Pablo nos transmite a todos. Pedro Garc?a Misionero Claretiano.


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Me toc? presenciarlo, y se lo cuento a ustedes.

Hac?a un d?a espl?ndido y avanzaba la nutrida y solemne procesi?n por las calles de la ciudad, hasta dar en el parque donde abr?a sus puertas la majestuosa Catedral.
Algunos obispos, muchos sacerdotes y gran cantidad de fieles ofrec?an un espect?culo digno de Dios.

El gent?o se aglomeraba y apretaba para poder entrar en el templo, mientras los altoparlantes difund?an el conocido cantar:

?Todos unidos, formando un solo cuerpo, un Pueblo que en la Pascua naci?.
?Miembros de Cristo, en Sangre redimidos, Iglesia peregrina de Dios.
?Somos en la tierra semilla de oro Reino, somos testimonio de amor.
?Paz para las guerras, y luz entre las sombras, Iglesia peregrina de Dios?.


Un sacerdote ya entrado en edad, notable profesor de Teolog?a en el Seminario, coment? con austera emoci?n:

- ?Qu? imagen m?s viva de la Iglesia! Peregrinando festiva, guiada por sus Pastores, y empe?ada en entrar en la Gloria, para ocupar all? su puesto, como ahora este Pueblo de Dios en la catedral...

Este fue el comentario de aquel autorizado profesor.

?Podemos nosotros ahora pensar en la Iglesia peregrina as?, de la misma manera, pero a la luz de lo que sobre ella nos dice San Pablo? Espiguemos algo a trav?s de las cartas del Ap?stol.

La Iglesia camina ?formando un solo cuerpo?, un solo pueblo, con unidad indivisa e indivisible, bajo la jefatura y el mando del ?nico Se?or que es Jesucristo.
Esto es fundamental en la ense?anza de Pablo.

Cuando se enter? el Ap?stol que en Corinto se hab?an formado grupos y facciones, escribi? con energ?a inusitada: ??Es que por casualidad se ha dividido Cristo?? (1Co 1,13)

Dejando los gritos de enojo, pedir? despu?s escribiendo a los de ?feso:

?Pongan empe?o en conservar la unidad del Esp?ritu con el v?nculo de la paz. Porque s?lo hay un cuerpo y un solo Esp?ritu, igual que es una sola tambi?n la esperanza a la cual han sido llamados? (Ef 4,4)

Si es uno solo el Cuerpo de Cristo, no se puede separar ninguno de sus miembros.
Si el Cuerpo est? animado por el Esp?ritu, cualquier desgajarse del Cuerpo ser? entristecer al Esp?ritu Santo de Dios
(Ef 4,30)

Comer la Eucarist?a mientras se fomentan divisiones ser? un imposible en la Iglesia.
Porque desde el momento que es uno solo el Pan que comemos, somos tambi?n UNO SOLO cuantos comemos del mismo Pan
(1Co 10,17)

?Se quiere conservar en la Iglesia esa unidad que cantamos y vivimos?

Para Pablo no existen dudas.

Basta mantenerse fieles al Papa y los Obispos, que la cuidan en nombre del mismo Se?or y dirigidos siempre por el Esp?ritu Santo.

Bajo su ense?anza y orientaci?n no se resquebraja nunca la unidad del Pueblo de Dios.

Dios ha tenido con su Iglesia la gran providencia de dotarla de gu?as expertos, abnegados, entregados hasta el mayor sacrificio, que cuidan del reba?o como el mismo Buen Pastor, en cuyo nombre ejercen su ministerio.

As? se lo expresaba Pablo a los ancianos de ?feso que hab?an llegado a Mileto para despedirlo:

?Tengan cuidado de ustedes y de toda la grey, en medio de la cual les ha puesto el Esp?ritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que ?l se adquiri? con la sangre de su propio Hijo? Para Pablo no existen dudas.(Hch 20,28)

Al mencionar Pablo la Sangre de Cristo se nos va el pensamiento sin m?s al Calvario y tambi?n se nos remonta hasta el para?so.
Dios le infund?a a Ad?n un sue?o profundo, le arrancaba una costilla al lado del coraz?n, y le presentaba poco despu?s a Eva, la bella mujer que le entregaba como esposa.

Esto no era sino la imagen de Jesucristo, el Nuevo Ad?n, que, dormido en el ?rbol de la Cruz, al dejar salir de su costado agua y sangre, nos significaba el nacimiento de la Iglesia, la Esposa de Cristo, a la que ?l ama, y cuida, y mima de modo tiern?simo.

Nacida en la Pascua, la Iglesia era proclamada clamorosamente por el Esp?ritu Santo el d?a de Pentecost?s, y desde entonces ha ido adelante sin detenerse nunca en su andadura.

Los ap?stoles de todos los tiempos se han encargado de llevar el Evangelio de Cristo a todas las gentes, igual que lo hiciera Pablo, el cual dice de s? mismo, con satisfacci?n honda y agradecimiento a Dios:

?Tengo de qu? gloriarme en Cristo Jes?s ante Dios?, pues desde Jerusal?n y su comarca hasta Iliria he llenado todo con el Evangelio de Cristo? (Ro 15,17-19)

La marcha de la Iglesia hacia la meta ?ltima, hasta su glorificaci?n en el Cielo, Pablo la ve significada en aquella otra marcha del Israel a trav?s del desierto, desde la liberaci?n de Egipto hasta la entrada en la Tierra Prometida (1Co 10,1-11)

La peregrinaci?n de Israel estuvo llena de glorias, triunfos, infidelidades, ca?das? Y lo mismo le ocurre a la Iglesia, porque junto a su elemento divino, el que le infunde Jesucristo por su Esp?ritu Santo, est?n las miserias humanas.

Pero llegar? un d?a, el final de todos, cuando purificados todos los hijos de la Iglesia, y resucitados, ser?n el Reino glorioso que Jesucristo ofrendar? al Padre para que sea el Dios todo en todos (1Co 15, 28)

?La Iglesia! Jesucristo no tiene otro pensamiento ni otro amor ni otro cuidado que su Iglesia. Por ella muri?, y por ella vive.

En su gloria, no tendr? Jesucristo el descanso pleno hasta que tenga consigo a cada uno de los elegidos.

Por cada uno, como nos dice Pablo, ?est? a la derecha de Dios intercediendo por nosotros? (Ro 8,34)

Nos imaginamos a Jes?s en el Cielo so?ando divinamente, mientras est? ?preparando un lugar?, a cada cual el suyo.

Porque, como ?l mismo dice en el Evangelio; ?en la casa del Padre hay muchas mansiones?, tantas como son los hijos de su Iglesia que van a ser glorificados, y a los cuales quiere tener consigo para siempre (Jn 14,2-3)

?La Iglesia!

En ella nacimos, en ella vivimos, y en ella queremos morir. Dicha m?s grande que ?sta no la podemos ni so?ar?


Publicado por mario.web @ 0:12
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