Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

La Eucarist?a fue el regalo m?s hermoso y valioso del Sagrado Coraz?n de Jes?s. La Eucarist?a nos introduce directamente en el Coraz?n de Jes?s y nos hace gustar sus delicias espirituales. En la eucarist?a, como en la cruz, est? el Coraz?n de Jes?s abierto, dejando caer sobre nosotros torrentes de gracia y de amor.

En la Eucarist?a est? vivo el Coraz?n de Cristo y en una d?bil y blanca Hostia, parece dormir el sue?o de la impotencia, pero su Coraz?n vela. Vela tanto si pensamos como si no pensamos en ?l. No reposa. D?a y noche vela por nosotros en todos los Sagrarios del mundo. Est? pidiendo por nosotros, est? pendiente de nosotros, nos espera a nosotros para consolarnos, para hacernos compa??a, para intimar con nosotros.

Hay por lo tanto una relaci?n estrech?sima entre la eucarist?a y el Sagrado Coraz?n. ?Cu?l es el mejor culto, la mejor satisfacci?n, la mejor devoci?n que podemos dar al Sagrado Coraz?n?

Participando en la Eucarist?a, Jes?s recibe de nosotros el m?s noble culto de adoraci?n, acci?n de gracias, reparaci?n, expiaci?n e impetraci?n.

Visitando al Sant?simo Sacramento, vivo en cada Iglesia, el Sagrado Coraz?n de Jes?s recibe adoraci?n y amor de nuestra parte. Por eso est? encendida la lamparita, s?mbolo de la presencia viva de ese Coraz?n que palpita de amor por todos.

Damos culto al Coraz?n de Jes?s, haciendo la comuni?n espiritual, ya sea que estemos en el trabajo, en el estudio, en la calle. Es ese recuerdo, que es deseo profundo de querer recibir a Cristo con aquella pureza, aquella humildad y devoci?n con que lo recibi? la Sant?sima Virgen. Con el mismo esp?ritu y fervor de los santos.

Haciendo Hora Santa, Jes?s recibe tambi?n reparaci?n. Cada pecado nuestro le va destrozando e hiriendo su divino coraz?n. Con la Hora Santa vamos reparando nuestros pecados y los pecados de la humanidad. As? se lo pidi? Cristo a santa Margarita Mar?a de Alacoque en 1673 en Paray-Le-Monial (Francia).

Tambi?n los primeros viernes de cada mes son ocasi?n maravillosa para reparar a ese coraz?n que tanto ha amado a los suyos y que no recibe de ellos sino ingratitudes y desprecios.

El culto al Sagrado Coraz?n de Jes?s es la respuesta del hombre y de cada uno de nosotros al infinito amor de Cristo que quiso quedarse en la eucarist?a para siempre. Que mientras exista uno de nosotros no vuelva Jes?s a quejarse: ?He aqu? el Coraz?n que tanto ha amado y ama al hombre y en respuesta no recibo sino olvido e ingratitud?.

Este culto eucar?stico es la respuesta de correspondencia nuestra al amor del Coraz?n de Jes?s, pues es en la eucarist?a donde ese coraz?n palpita de amor por nosotros.


Publicado por mario.web @ 0:27
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