Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

En la ni?ez alcanc? a comprender la bondad de la vida. Y, preso de una inexplicable locura, sal? gritando a los caminos para comunicar a todos los viandantes la alegr?a de mi nuevo nacimiento. "?Mirad, mirad, les dec?a, mi nuevo alumbramiento! ?Mirad mis nuevos ojos y mi rostro hermoso ba?ados con la luz de la locura!?

Y, como manantial desmesurado, llamaba a las puertas de las casas preguntando por sus due?os, y deten?a a los viandantes para contagiarles la alegr?a de mi infantil inocencia.

Pero cu?l ser?a mi asombro que, mientras me volv?an sus espaldas, unos a otros se dec?an: "Es un ni?o, y sus palabras, por no haber recorrido la vida, no merecen consideraci?n" .

Y, convencido que era posible vivir contagiando la alegr?a, me retir? durante a?os a un desierto solitario para reflexionar sobre la distancia que hab?a entre los dem?s y yo, y el modo de suprimirla. Tras mucho tiempo aislado como un anacoreta, volv? a mi ciudad.

Al llegar encontr? nuevamente el rostro entristecido de sus habitantes. Como hab?a dentro de m? una fuerza que no pod?a contener, comenc? de nuevo a clamar por las calles y plazas de la aldea. Incluso llegu? a abrir las ventanas de los cuartos para que pudieran regocijarse las entra?as de todos, hombres, mujeres y ni?os.
Pero cu?l fue mi sorpresa al comprobar que nadie prestaba atenci?n. Unos y otros, perseguidos por innumerables y ofuscadas preocupaciones, yac?an como muertos en sus mundos impenetrables. Por eso me rechazaron diciendo: "No hag?is caso, es el loco que a?os atr?s gritaba igual; dejadlo feliz en su demencia".

Sin embargo, yo pensaba que algunas personas entender?an mi mensaje, por eso continu? predicando mi alegr?a durante muchos, muchos a?os, hasta el mismo d?a en que mor?.

Cuando mis hermanos fueron a sepultarme, descubrieron que hab?a muerto sonriendo. Y hubo tanto asombro entre los forenses, que este extra?o fen?meno fue objeto de numerosas publicaciones cient?ficas. Y fue tanta la repercusi?n en el mundo de la ciencia, que mi aldea lleg? a ser conocida en muchos lugares del mundo, visitada y sumamente enriquecida.?

Ante tanto dinero inesperado, decidieron erigirme una escultura en bronce con una inscripci?n donde se le?a: "Al m?s egregio de los vecinos de nuestra aldea, porque su sonrisa otorg? la prosperidad a sus habitantes".


Publicado por mario.web @ 10:39
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