Mi?rcoles, 16 de febrero de 2011

Gracias a los fot?grafos, hemos visto millones de veces, ?inmortalizados?, a pol?ticos y artistas, deportistas y cient?ficos. Con su c?mara y su destreza, desde ?ngulos y luces caprichosas, unos profesionales o simples aficionados ?eternizan? acontecimientos y personajes.

?Eternizan? ?Inmortalizan? ?No ser? que estamos abusando del lenguaje? La fotograf?a, ciertamente, fija, conserva, un segundo en el devenir humano. La imagen queda, pasa a los libros, a la prensa, a internet... Queda, dicen, eternamente...

Pero la eternidad es otra cosa. Las fotos nos dejan s?lo eso: un instante. La sonrisa del pol?tico que ayer venc?a en las elecciones hoy es una mueca de desilusiones que nadie observa. El futbolista que levanta la copa del mundo entre los aplausos de un estadio abarrotado, sufre hoy con amargura por problemas familiares. El cantante que era tan fotografiado vive ahora en un hospital con pocos amigos y mucha angustia.

En el fondo, detr?s de im?genes, historias, narraciones, se esconde esa fama que depende de los muchos o pocos que admiran a los ?grandes?. Una fama que cambia como el viento, que enga?a, que presenta a los malos como buenos y a los buenos como malos. Una fama que a veces exalta a personajes llenos de defectos e ignora a gente sencilla de coraz?n de oro. Una fama que no sirve para nada a la hora de la muerte, aunque millones recuerden al cantante famoso, a la actriz excepcional, al pol?tico de la palabra fascinante.

Ser?a triste que la fama nos lleve a olvidar ese destino que a todos nos espera. Caminamos hacia una meta, vamos poco a poco hacia eternidades verdaderas. Esas que no duran lo poco o lo mucho que pueda durar la fama o el recuerdo de quienes un d?a lloran la noticia de una muerte y ma?ana olvidan todo lo que aplaudieron con tanto afecto.

Son verdaderas s?lo aquellas eternidades que no se apoyan en papeles, historias, recuerdos, tumbas hoy rodeadas de flores y ma?ana llenas de agujeros. Eternidades que se basan en un Amor infinito, el del Dios eterno, que ama y que invita a amar, que cuida de cada flor, de cada jilguero, de un ni?o y de un anciano que no tienen albums de fotos ni fama entre los aplausos de la historia demasiado humana.

Ante la eternidad del cielo la fama, el triunfo, el dinero, se evaporan. Porque all? cuenta s?lo lo que aqu? amamos, lo que dimos al pobre, al hambriento, al enfermo, al triste. Porque all? entrar? quien, tal vez escondido, lejos de las c?maras y la prensa, supo cuidar a su madre anciana, supo perdonar al enemigo traicionero, supo decir una palabra de esperanza a un coraz?n atribulado.

?Queremos ?eternizar? este d?a, este momento que Dios pone en nuestras manos? Entonces, simplemente, amemos. Para ser semejantes a un Dios eternamente bueno, que ama y tiende la mano (sin fot?grafos) a cada uno de sus hijos muy amados.


Publicado por mario.web @ 23:49
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