S?bado, 19 de febrero de 2011

Los hombres de todos los tiempos se han preguntado una y otra vez por la felicidad, aunque tal vez nunca comprendieran qu? es realmente eso de la felicidad. Y se han dedicado siempre a buscarla por todos los conductos y todos los medios. Han elaborado teor?as tan variopintas que entre unas y otras se dan profundas contradicciones. Y, siempre al final, se tiene la impresi?n de que no se acaba de acertar: ni la vida f?cil, ni el estudio de la filosof?a, ni el dinero, ni la fama, ni el progreso, ni muchas otras cosas son capaces de llenar el coraz?n infinito del hombre. Por ello, es que muchos seres humanos al vuelto los ojos hacia la figura de Cristo y le han preguntado si ?l puede de veras llenar el coraz?n humano de paz y de gozo. Hoy se lo queremos preguntar nosotros.

?Eres t?, Cristo, lo que el hombre de hoy y de siempre espera? Todos sabemos por la historia que Jes?s era unhombre excepcional, pero eso no basta para llenar el coraz?n humano. Juan Bautista envi? a Cristo una legaci?n para preguntarle: ?Eres t? el que ha de venir o debemos esperar a otro? (Mt 11,3). ?ste es el interrogante que siempre se plantea el ser humano. Cristo responde afirmativamente a la pregunta de Juan Bautista, explay?ndose sobre sus propias obras que constituyen la prueba ineludible de los tiempos mesi?nicos. ?l, por tanto, afirma que es lo que el hombre de anta?o, de hoy, y de ma?ana ha esperado, espera y esperar?.

?T?, Cristo, puedes llenar siempre el coraz?n humano, infinito por su propia capacidad? Jes?s no s?lo fue un hombre perfecto, sino que era por antonomasia Dios Perfecto. En su condici?n de Dios, Jes?s puede garantizarnos a los seres humanos su capacidad infinita en el tiempo y en la eternidad de llenar el coraz?nhumano.

?Qui?n en esta vida nos puede asegurar que nos querr? siempre? ?Qu? en esta vida nos podr? certificar que nos agradar? siempre? ?Qu? en esta vida nos podr? vender la mentira de que siempre nos llenar? de satisfacci?n? Todo, y todo lo que no sea Dios, es caduco, no podr? nunca asegurarnos un estado de felicidad infinita. Basta ver c?mo se derrumban las esperanzas que tantos seres humanos han construido esper?ndolo todo de ellas. S?lo Cristo permanece.

Finalmente, ?T?, Cristo, eres capaz de llenar de alegr?a mi vida, de gozo mi coraz?n, de ilusi?n mi caminar con ese Evangelio en donde s?lo los pobres, los mansos, los misericordiosos, los perseguidos van a ser felices? Y Cristo nos asegura que s?, que ?l es capaz de llenar nuestras vidas con todo esto que el mundo desprecia y rechaza, porquelos bienaventurados del mundo moderno son los poderosos, los dominadores, los ricos, los vengativos, los iracundos, los reconocidos, los que r?en. Es tremendo ver c?mo se puede concebir de forma tan distinta la felicidad, pero ya la historia va dando de sobra la raz?n al Evangelio. Porque del Evangelio han salido los hombres felices, en paz, llenos de ilusi?n y esperanza. De las teor?as del mundo moderno han salido las depresiones, las ansiedades, las angustias, la tristeza.

En conclusi?n, aceptemos a Cristo con ilusi?n, como la esperanza que se coloca por encima de cualquier otra esperanza, como la promesa que hace realidad lo m?s apetecido por el ser humano, como la certeza de un futuro lleno de sentido y de gozo. Cristo, Hijo de Dios, Perfecto Dios y Perfecto Hombre es la medida del coraz?n humano.


Publicado por mario.web @ 8:45
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