Domingo, 20 de febrero de 2011

El dolor es un reloj. Es algo lleno de ingenio que sirve para partir el tiempo en una enormidad de trozos peque?os, muy peque?os. Es algo realmente ?til, porque con sus dos agujas divide las horas de alegr?a y las de abatimiento. El dolor puede ser muy perjudicial, si no se vive bien. El dolor es m?gico, porque una hora puede transformarse en sesenta minutos de aflicci?n o en segundos de dicha.?

Examinemos algunos relojes que han dado la hora correctamente. Algunos, al inicio, se retrasaron. Pero despu?s han funcionado con la fidelidad del cuarzo. No podr?a valorar el precio de estos quilates...?

Recuerdo el testimonio del doctor Vallejo-N?gera. Le hab?an diagnosticado una ?lcera de duodeno. Le hicieron volver todos los lunes. Despu?s de una revisi?n m?s profunda, le dijeron:-Tienes un c?ncer de la cabeza del p?ncreas-.?
-?Es operable?
-Por la met?stasis en el h?gado no lo juzgamos conveniente.
-?Y quimioterapia?
-Lo hemos consultado y no hay ninguna adecuada.
?Entonces?
-Esto puede durar unos meses... Podr?s llevar una vida de cierta actividad en este tiempo.

D?as despu?s mandaron el expediente a Houston, para mayor tranquilidad. No hab?a nada que hacer. Juan Antonio contin?o su vida normal, pero en otra dimensi?n. Hac?a menos cosas, pero mejor, con m?s gravedad.?

Un periodista y amigo suyo recogi? el siguiente testimonio: ?Religiosamente estaba un poco descuidado. Ten?a una buena formaci?n, pero con una pr?ctica moderada. Y, sin embargo, sin ning?n m?rito por mi parte. Al o?r eso del c?ncer me vino instant?neamente una gran serenidad y pens?: Dios m?o, muchas gracias, me has mantenido hasta los sesenta y tres a?os con una vida sumamente agradable; he tenido ocasi?n de situar a mis hijos; ya est? casada la menor; no me queda nada importante en la vida por resolver y has hecho el favor de avisarme?.?

Otro reloj. Es el caso de ?Lolo?. ?Qui?n sabe si en unos a?os no lo invocaremos como San Lolo Garrido? Su historia es muy luminosa. A los 22 a?os, reci?n terminados sus estudios de magisterio, una enfermedad comenz? a paralizar su cuerpo. Sus d?as transcurr?an en una silla de ruedas. Le entr? una fiebre literaria: le?a libros y devoraba art?culos. Escribi?. Cuando se le paraliz? la mano derecha, aprendi? a escribir con la izquierda. Al perder incluso la sensibilidad en ?sta, pidi? que la amarraran una pluma a su mano insensible con una cuerdita. Quer?a seguir escribiendo. Lolo no perd?a el buen humor: ?Se?or, ah? tienes mi pila de revistas. Y si no te valen, que los ?ngeles las vendan como papel de envolver?.

Luego la enfermedad le lleg? a los ojos. Al quedar ciego, grababa sus libros. En los ?ltimos 10 a?os de su vida public? nueve libros. Su testimonio constituye un canto a la dignidad del dolor y del sufrimiento. Estoy seguro que estas palabras le acompa?aron en la cabecera de su lecho de dolor e iluminaban m?s su alma que las miradas de los visitantes. Estas frases bien valen un marco o una estatua: ??Se?or, l?brame de esta tentaci?n de apreciar el tiempo de la enfermedad como un per?odo est?ril y sin valor! Una vida de enfermo no es una vida fracasada. Aceptar mi enfermedad, ofreceros alegremente mi sufrimiento, esto no demanda m?s que un momento?.

La silla de ruedas, la cama. El misterio de encontrarse con uno mismo. El dolor, la enfermedad valen no tanto por lo que quitan, sino por lo que dan.

El dolor es un misterio, como la misma vida de las personas. Nunca lograremos explicarnos totalmente a nosotros mismos, nunca nos comprenderemos. La explicaci?n del dolor, el porqu? de la enfermedad, la inc?gnita del sufrimiento no es una respuesta abstracta. Yo s?lo encuentro una: el amor.

No cabe duda de que la enfermedad y el sufrimiento siguen siendo un l?mite y una prueba para la mente humana, algo as? como un tap?n para el coraz?n. Sin embargo, quienes lo han vivido han aumentado su estatura humana.

Todos sufrimos y de muy diversas maneras. La enfermedad y las dolencias se compran en cualquier rinc?n de nuestro mundo. Uno sufrir? un infarto, otro un c?ncer. A alguna la nostalgia y el desaliento le enredar?n entre sus telara?as. Los que sigamos, nos haremos viejos. Nos doler? la espalda, perderemos la memoria... Pero la paz y la vida est?n seguros. Un Hombre ha roto la piedra del sepulcro y ha dado sentido a la vida. Desde ese momento se han sincronizado todos los ?relojes?.


Publicado por mario.web @ 2:12
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