Domingo, 20 de febrero de 2011

Dentro del calendario lit?rgico, el 22 de Febrero se celebra la fiesta de la C?tedra de San Pedro. Una ocasi?n inmejorable para reconocer y apreciar todas las gracias que recibimos del ministerio de Pedro y sus sucesores.

Hay un misterioso texto evang?lico, del que vamos a partir para esta reflexi?n: ??Sim?n, Sim?n! Mira que Satan?s ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y t?, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.? Lc 22, (31-32) ?A qu? puede referirse Jes?s cuando dice que Satan?s ha solicitado el poder para cribarnos como trigo? Muy probablemente est? evocando a Sat?n, quien se ve obligado a pedir licencia para poner a prueba a Job (Job 1,1-12).?

Dios permite la tentaci?n bajo diversas formas, pero limitando el poder de los ?ngeles ca?dos sobre nuestras restringidas fuerzas humanas. Por los designios de la providencia, Dios espera que salgamos fortalecidos de la prueba, de forma que la tentaci?n llegue a convertirse en instrumento de santificaci?n.

Ahora bien, m?s all? de estas conclusiones extra?das del texto evang?lico, tambi?n podemos deducir de esas palabras de Jes?s otras ense?anzas:?
a) Jes?s reza de una forma muy especial para que Pedro pueda superar la tentaci?n, ya que le ha encomendado la tarea de confirmar la fe de sus hermanos, y,?

b) Pedro ser? instrumento de Jes?s para que los cristianos no sean cribados por Satan?s.

Sin duda alguna, tiene su plena l?gica que la oraci?n de Jes?s se dirija de una forma muy especial en favor de aquel en cuyas manos ha puesto una responsabilidad tan grande. Pedro y sus sucesores no est?n preservados del pecado; pero la oraci?n de Jes?s es eficaz, y ha conseguido garantizar que sus pecados personales no puedan deformar el dep?sito de la fe que les ha sido confiado. A esto se le conoce como "infalibilidad del Papa", definida en el Concilio Vaticano I.?

No se trata de un privilegio reivindicado por la Iglesia, como algunos err?neamente suelen pretender explicar, sino de un don de Cristo a su Iglesia, fruto de su oraci?n al Padre (especialmente en la oraci?n del huerto de los olivos). Jes?s no permite que quedemos a merced del error sembrado por el pr?ncipe de la mentira, Satan?s. El magisterio pontificio es la tabla de salvaci?n de Cristo que nos preserva de ser enga?ados.

As? entenderemos mejor ese otro texto b?blico, Efesios 4, 11ss, no menos significativo: ??l mismo dio a unos el ser ap?stoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificaci?n del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo.?

Para que no seamos ya ni?os, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce enga?osamente al error?. ?

En consecuencia, es justo y necesario que conozcamos cu?les son los diversos grados de autoridad magisterial en los que recibimos el don de la veracidad de Cristo, preservada del error. Concluimos resumi?ndolo brevemente:

Por el grado en el que se formula, el magisterio de la Iglesia puede ser "ordinario" o "extraordinario". Llamamos "magisterio extraordinario", cuando el Esp?ritu Santo garantiza una asistencia tan grande que lo hace infalible. Este magisterio extraordinario acontece cuando el Papa hace una definici?n de fe solemne ex-c?tedra (por ejemplo, la definici?n de la Asunci?n de Mar?a al Cielo). Tambi?n es magisterio extraordinario, y por lo tanto infalible, el que formulan los concilios universales de la Iglesia cuando tienen intenci?n de definir materias de fe o de moral (no fue el caso del concilio Vaticano II, pero s? en el Vaticano I y en otros muchos concilios).

En segundo lugar, conocemos como "magisterio ordinario" el que ejerce cada obispo cuando ense?a en su di?cesis. En este caso no es infalible, pero eso no quiere decir que no tenga tambi?n la asistencia del don del Esp?ritu Santo para preservarle del error, aunque no en un grado de infalibilidad. Tambi?n es magisterio ordinario el que ejerce el Papa cuando ense?a con sus enc?clicas y dem?s documentos para toda la Iglesia universal.?

En este caso tampoco se considera un magisterio infalible, aunque en algunas circunstancias podr?a llegar a considerarse irreformable; grado muy pr?ximo al infalible. Y por ?ltimo, tambi?n es magisterio ordinario el que formulan los obispos de toda la Iglesia, cada uno en su di?cesis, cuando ense?an una doctrina conjuntamente en comuni?n con el Papa. En este caso s? que se considera un magisterio infalible, aunque no se trate de un magisterio extraordinario.

Pero, al formular estas distinciones eclesiol?gicas, tengamos el debido cuidado de no distraernos de la perspectiva de fe que nos remite al misterio central: Cristo no nos deja solos en nuestra debilidad para conocer la verdad revelada. El pecado personal y nuestra historia personal de pecado, han debilitado nuestra raz?n lo suficiente como para que la "C?tedra de San Pedro", nos sea del todo necesaria para confesar y adherirnos a la verdad de Cristo. ?Gracias sean dadas al Alt?simo por su misericordia!


Publicado por mario.web @ 2:19
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