Domingo, 20 de febrero de 2011

Aqu? estoy, Se?or, para darte ese tiempo de mi vida, que es muy poco, comparado con el tiempo que siempre tengo para trabajar, para distraerme y pasear. Es muy poco pero quiero que sea tuyo y que ser? el mejor de mi tiempo porque es para ti.?

Dame paz, tranquilidad. Aus?ntame de todas mis preocupaciones, quedarme vac?a de todos los problemas y dolores que llevo en mi alma, muchas veces causados por mi equivocado proceder, y entregarme de lleno a ti.?

Descon?ctame, Se?or, de las cosas de mi vida que tanto amo.... quiero que tu me ayudes a encontrar esa "perla escondida" que es aprender a vivir en la humildad.?

A veces pienso, al acercarme a ti, que es el ?nico momento en que siento mi nada, mi peque?ez, porque cuando te dejo y me voy a mis ocupaciones me parece que piso firme, que hago bien las cosas, muchas de ellas, muy bien y casi sin darme cuenta reclamo aplausos, reclamo halagos y me olvido de ser humilde, de aceptar, aunque me duela, mis limitaciones, mis errores, mis faltas y defectos de car?cter, que siempre trato de disimular para que no vean mi peque?ez y cuando llega el momento de pedir perd?n... ?c?mo cuesta! Qu? dif?cil es reconocer que nos equivocamos, qu? juzgamos mal, que lastimamos y rogar que nos perdonen.

Ante ti, Se?or, buscando alcanzar esa HUMILDAD, que tanta falta me hace, me atrevo a rezarte la hermosa:

ORACION POR LA HUMILDAD

Se?or Jes?s, manso y humilde.
Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de que todos me quieran.
Mi coraz?n es soberbio. Dame la gracia de la humildad,mi Se?or manso y humilde de coraz?n.

No puedo perdonar, el rencor me quema, las cr?ticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.

No se de donde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, no ceder, sentirme m?s que otros... Hago lo que no quiero. Ten piedad, Se?or, y dame la gracia de la humildad.

Dame la gracia de perdonar de coraz?n, la gracia de aceptar la cr?tica y aceptar cuando me corrijan. Dame la gracia, poder, con tranquilidad, criticarme a mi mismo.

La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias de otros. Dame la gracia de sentirme verdaderamente feliz, cuando no figuro, no resalto ante los dem?s, con lo que digo, con lo que hago.

Ay?dame, Se?or, a pensar menos en mi y abrir espacios en mi coraz?n para que los puedas ocupar Tu y mis hermanos.

En fin, mi Se?or Jesucristo, dame la gracia de ir adquiriendo, poco a poco un coraz?n manso, humilde, paciente y bueno.

Cristo Jes?s, manso y humilde de coraz?n, haz mi coraz?n semejante al tuyo. Asi sea.?

(P. Ignacio Larra?aga)


Publicado por mario.web @ 2:37
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