Domingo, 20 de febrero de 2011

Creo que muchas veces nuestro problema de conversi?n del coraz?n, que nos lleva a una falta de identidad, no es otro sino esa especie como de ligereza, de superficialidad con la que, al ver las situaciones que estamos viviendo, pensamos que al fin y al cabo no pasa nada. Sin embargo, puediera ser que, cuando quisi?ramos arreglar las cosas, ya no haya posibilidades de hacerlo.

Cu?ntas veces vivimos con una superficialidad que nos impide entrar en nuestro interior y darnos cuenta de la gravedad de algunos comportamientos, de algunas actitudes que estamos tomando, o darnos cuenta de la seriedad de algunos movimientos interiores que estamos consintiendo; con lo que nosotros estamos aceptando una forma de vida que puede llegar a apartarnos realmente de Dios, que pueden llegar a endurecer nuestro coraz?n e impedir que el coraz?n se convierta y llegue a darse a Dios nuestro Se?or.?

Cu?ntas veces este problema sucede en las almas, y c?mo, cuando nosotros lo captamos, podr?amos decir simplemente: ?total es sin importancia, no pasa nada?. Sin embargo, es como si el soldado que estuviese vigilando en su puesto de guardia oyese un ruido y dijese: ?no es nada.? Pero, ?qu? pasar?a si detr?s de ese ruido estuviese alguien?

Ahora bien, para vigilar, no basta no ser indiferentes. Para vigilar aut?nticamente, es muy importante que nos demos cuenta tanto de la profundidad como de la debilidad del alma. Tenemos que darnos cuenta de que no tenemos garantizada la vida. ?Qui?n de nosotros puede poner una mano en el fuego por la propia seguridad, o por la propia salvaci?n? San Pablo dice: ?Qui?n est? de pie, tenga cuidado, no sea que caiga?.

Tenemos que ser conscientes de que solamente un alma que se sabe herida, es un alma capaz verdaderamente de vigilar, porque entonces va a tener una especie como de instinto interior que le va a ir llevando a no dejar pasar las cosas sin revisarlas antes. Es como cuando estamos enfermos y no podemos tomar alg?n tipo de comida, antes de comer algo nos fijamos qu? ingredientes tiene esa comida, no vaya a hacer que nos haga da?o. ?Por qu? en el esp?ritu a veces nos sentimos tan fuertes, cuando realmente somos tan d?biles?

Sin embargo, esa debilidad no nos debe llevar a una actitud de temor ante la vida, a una angustia interior insoportable. Porque si nos damos cuenta de que lo ?nico que puede sostener nuestra vida, lo ?nico que puede hacernos profundizar realmente en nuestra existencia no es otra cosa sino el amor de Dios, el anhelo de Dios, el deseo de Dios, eso mismo nos llevar?a a una aut?ntica conversi?n del coraz?n, a un grand?simo amor a ?l.

?Hay en mi alma ese anhelo de Dios nuestro Se?or? ?Hay en mi alma ese ardiente fuego por amar a Dios, por hacer que Dios realmente sea lo primero en mi vida? ?ste es el camino de conversi?n, es la forma de ver el camino de la salvaci?n. No nos quedemos simplemente en los comportamientos externos.?

La Cuaresma, m?s que un comportamiento externo, tiene que ser un llegar al fondo de nosotros mismos; la mortificaci?n corporal debe dar frutos espirituales.

Vamos a pedirle a Jesucristo en la Eucarist?a, que as? como ?l se nos da en ese don, nos conceda poseer una gran profundidad en nuestra vida para poder tener conciencia de nuestra debilidad, y, sobre todo, nos conceda un gran anhelo de vivir a su lado, porque si alg?n d?a en ese camino de conversi?n del coraz?n, por ligereza o por superficialidad, caemos, si tenemos el anhelo de amar a Dios, tenemos la certeza de que tarde o temprano, de una forma u otra, acabaremos amando.


Publicado por mario.web @ 18:28
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios