Lunes, 21 de febrero de 2011

La vida nos obliga a decidir, nos exige continuamente afrontar situaciones nuevas.

Lo que empezamos ayer ya ha adquirido nuevas dimensiones hoy, y quiz? ma?ana ya no tenga casi ning?n valor.

Lo que deseamos hacer ma?ana en muchos casos quedar? en eso: un sue?o irrealizado. ?Por qu?? Porque surgi? una ?emergencia?, o porque nos atrajo m?s otro proyecto, o porque simplemente nos faltaron medios, o porque dejamos que los caprichos nos llevasen de un lado a otro.

Estamos siempre en camino. Las metas inmediatas cambian muchas veces como el viento: con rapidez, sin aparente l?gica, entre nubes de polvo y confusi?n del alma.

Entre tantas metas provisionales, buscamos un lugar donde anclar el coraz?n. El amor nos empuja hacia horizontes elevados, nos saca de apat?as, nos exige romper con el ego?smo que encadena el alma.

La meta definitiva, el puerto donde la nave no tendr? ya zozobras, s?lo puede estar en algo, en alguien, que no est? sometido al tiempo, que no est? encadenado a los ?tomos, que no tenga que mendigar consuelos, que d? simplemente porque es bueno, grande, eterno.

Un ser as?, ?existir?? ?O so?amos en Alguien, Dios, que s?lo existe en la mente de los ni?os y de algunos adultos que creen en la existencia de los cielos? ?Podemos esperar en el Amor de un Ser superior, en la Bondad de un Padre que vela por sus hijos, en la ayuda del ?nico que puede despertar conciencias, perdonar pecados, devolver la paz a los esp?ritus?

Sin Dios, la vida ser?a un caos sin sentido. Con Dios, cada cosa, tambi?n ese mal que nos aterra, empieza a colocarse en un lugar concreto y a tener significado.

Entonces es posible la esperanza. Tomamos el arado, con la ayuda de Dios, para reiniciar la lucha por lo bueno, mientras transcurren instantes fugitivos que nos acercan al mundo de lo eterno.


Publicado por mario.web @ 10:25
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