Lunes, 21 de febrero de 2011

Empiezo con una pregunta que tiene que ver muy poco con Dios: ?Qu? es la moda? Extra?a la pregunta en estos mensajes que nos quieren llevar a pensar solamente en Dios. Pero hoy nos hacemos esta pregunta, y la vamos a responder.?

La moda es una costumbre pasajera que se mete en la sociedad, entusiasma de momento, pero pronto pasa, porque no tiene consistencia y carece de futuro. Es de hoy, y ma?ana ha desaparecido.?

Seg?n esto, ?existen modas en la Iglesia? No. Propiamente hablando, ni pueden existir. Porque, lo que no se remonta a los Ap?stoles y a Jesucristo, carece de autenticidad, no es genuinamente cristiano y no podemos en modo alguno aceptarlo, lo mismo en nuestra fe que en nuestra vida.?

Dios dijo la ?ltima palabra por Jesucristo, y todo el que venga despu?s diciendo y predicando algo en nombre de Dios, o repite lo que Dios dijo por Jesucristo o sus Ap?stoles, o es un mentiroso y falsificador de la verdad de Dios.?

En este sentido, no puede haber modas en la Iglesia. Todo es viejo, aunque todo es actual y muy del d?a.

Sin embargo, hoy vamos a pensar en una moda feliz dentro de la Iglesia, como es la devoci?n al Esp?ritu Santo. Pero, ya se ve, es una moda muy diferente de las que acostumbramos a tener en la sociedad. No es moda en el sentido de que la hayamos inventado nosotros, o de que haya de pasar pronto. Todo lo contrario. Es moda en el sentido de que hemos renovado en la Iglesia algo que nunca se debiera haber arrinconado.?

Por inspiraci?n del mismo Esp?ritu Santo, hemos tenido la magn?fica ocurrencia de sacar del armario el vestido m?s lujoso que luc?an los cristianos de los primeros siglos, pues el Esp?ritu Santo, junto con la Eucarist?a, constitu?an el n?cleo viviente de la piedad de la Iglesia. Meternos en la moda del Esp?ritu Santo, es renovarnos hoy en lo m?s genuino de la vida cristiana en sus or?genes.

Cuando los Ap?stoles hablaban de la Gracia, se refer?an ante todo al don, a la merced, al regalo que Dios nos hizo mandando a su Iglesia y a cada uno de los fieles el Esp?ritu Santo. As?, Pedro le recrimina severamente a Sim?n Mago:?
- Que tu dinero te valga s?lo para tu perdici?n, pues has pensado que con ?l pod?as comprar el DON de Dios.?

?El Esp?ritu Santo!... ?Qu? nombre y qu? calificativo tan bello el que lleva la Tercera Persona de la Sant?sima Trinidad! No lo hemos llamado as? nosotros, sino que fue el mismo Jes?s quien nos lo dict?.?

Esp?ritu significa aire, viento, soplo...?
Por eso, Jes?s resucitado exhal? su aliento sobre los Ap?stoles para comunicarles el Esp?ritu, y la irrupci?n del Esp?ritu en Pentecost?s vino acompa?ada de un viento huracanado. Siguiendo, pues, la comparaci?n del aire, empleada por el mismo Jes?s, digamos nosotros lo que podemos expresar del Esp?ritu Santo.?

El aire es uno de los dones m?s grandes de la Naturaleza. Invisible, no lo percibimos sino por sus efectos. El movimiento de las hojas, el polvo que se levanta o las nubes que cruzan el espacio, nos dicen que existe un aire al que no vemos, pero que lo llena todo. Sin el aire en nuestros pulmones, nos asfixiar?amos en pocos minutos. Sin el aire, la naturaleza se volver?a pesada y la vida se extinguir?a aceleradamente. Y as? como el aire puro renueva continuamente nuestro organismo, la contaminaci?n del aire es uno de los m?s serios problemas que hoy tienen planteado las grandes ciudades.?

Si Jes?s se fija en el aire para hablarnos del Esp?ritu Santo y darle su nombre propio, por algo lo har?a... Jes?s aplica maravillosamente al Esp?ritu Santo la naturaleza y la acci?n del aire.

El Esp?ritu Santo es la vida de nuestra vida divina. Sin ?l, ser?amos unos cad?veres, privados de la vida de Dios.?

El Esp?ritu Santo es el motor de nuestro amor. Somos capaces de amar como Dios, porque el Esp?ritu Santo, que es el amor del mismo Dios, ha sido derramado en nuestros corazones.?

El Esp?ritu Santo empuja nuestra oraci?n, y nos hace capaces de elevarnos a Dios con la plegaria.?

El Esp?ritu Santo inspira todos nuestros movimientos hacia Dios, habl?ndonos muy callandito, pero sin dejarnos parar un instante en nuestra aspiraci?n hacia el Cielo.?

El Esp?ritu Santo -seguimos con la misma comparaci?n de Jes?s- invade todo nuestro ser, como el aire puro nuestra casa bien ventilada, y nos impulsa a realizar toda la obra de Dios.?

Jes?s dec?a: -El aire sopla por donde quiere, oyes su ruido, pero no sabes ni de d?nde viene ni a d?nde va. Esto le pasa al que ha nacido del Esp?ritu Santo. Es decir, hay que abrirse a lo que el Esp?ritu quiere de nosotros.?

Estar abierto al Esp?ritu Santo para orar, para cantar, para evangelizar, para sentir profundamente a Dios, no es una moda moderna, introducida por la providencial Renovaci?n Carism?tica. Ella nos ha ense?ado a volver a lo m?s puro de la piedad cristiana. A ponernos a disposici?n del Esp?ritu, que nos empuja sin parar a encontrarnos siempre con Jes?s, el Se?or.

Moda feliz, la del Esp?ritu Santo en la Iglesia. Y lo mejor que podemos hacer es lucir este vestido de gala que estaba un poquito arrinconado. ?Bendita la devoci?n al Esp?ritu Santo, el Esp?ritu del Se?or Jes?s!....


Publicado por mario.web @ 10:30
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