Lunes, 21 de febrero de 2011

Segundo lugar del Concurso "An?cdotas de un sacerdote"

Deseo contarles la experiencia que viv? durante mi infancia, que trazo una marca imborrable en mi vida, resumida en estas palabras:?

Por medio de un sacerdote muy santo y humano, se sirvi? mi Se?or para conseguir la conversi?n de mi padre. Desde mis 4 a?os, mi madre antes de acostarme a dormir, juntaba mis manos y de rodillas, al pie de mi cama, me hacia repetir estas palabras:?

Jes?s mi Se?or Misericordioso, te pido la conversi?n de mi papito.

No entend?a sus palabras, solo cuando cumpl? 7 a?os, se sent? a mi lado, y me dijo: quiero explicarte esta suplica que hacemos todas las noches. Papito, hace muchos a?os que no va a Misa, no comulga, est? lejos de Jes?s. Vamos a pedirle que nos ayude a encontrar los medios y la forma de acercarle a Jes?s.

As? paso un tiempo, el tiempo del Se?or, hasta que un d?a cuando ten?a 14 a?os, nombraron de capell?n de mi colegio, un sacerdote, a quien admiraba por la forma de decir la Misa y lo humano que era en el momento de la confesi?n.

En sus homil?as siempre nos comunicaba como deb?amos hacer de JESUS EUCARISTIA, y de la Misa, la ra?z de nuestra vida cristiana. Explicaba con amor, como deb?a ser nuestro ofrecimiento de obras diariamente al levantarnos de la cama, y nuestro examen por la noche, pregunt?ndonos que cosas podr?amos hacer con m?s amor, al d?a siguiente. Y nos ense?aba como aprender a pedirle perd?n a Jes?s, por las cosas que no quedaron bien hechas.

Un d?a le comente a mi madre acerca del padre Alfonso Miranda, y ella me dijo enseguida: dile que venga a nuestra casa a bendecirla y seria esta una ocasi?n especial para que dialogue y conozca a tu papito. El s?bado siguiente, el padre visito mi hogar. La impresi?n de pap? fue grande, pero fue muy cort?s y sincero su comportamiento. El padre, supo conversarle y con la profundidad y sencillez de sus palabras, entabl? una h?bil conversaci?n y r?pidamente qued? programada una pr?xima visita.?

Quiero resaltar la forma tan humana, y llena de Dios del padre Alfonso, que poco a poco fue tocando el coraz?n y el alma de mi padre. Repet?a varias veces, que or?ramos mucho, con gran intensidad, sin desfallecer, que el poder de la oraci?n era grand?sima y que mi Se?or, no se quedaba con nada de lo que le ped?amos.?

El padre Alfonso repet?a hasta el cansancio, que la oraci?n nos iba acercando y profundizando cada d?a m?s, el trato con mi Se?or.?

As? pasaron como 6 meses, hasta que un d?a mi padre expres?: hoy quiero hacer una confesi?n especial con el padre Alfonso, as? que ustedes (mi madre y yo), no vayan a la sala, d?jenme solo con ?l.

Ese d?a sentimos que El Esp?ritu Santo cubr?a nuestro hogar. Rompimos en llanto, al observar la emoci?n de pap?, al finalizar su encuentro con el padre Alfonso. A partir de ese d?a, no dejo nunca de ir a misa todos los domingos y de acercarse a recibir a JESUS EUCARISTIA.?

El padre Alfonso me ense?o a tratar a Jes?s de tu a tu, como mi mejor amigo, que me ayudar? a llegar a conocer al Padre, a sentir que somos sus hijos, que todo lo que me sucede en la vida es para bien. Dios tiene su tiempo para cada alma. El tiempo de mi papa, fue un regalo muy grande para su alma, para mi madre y para m?.?

Gracias al padre Alfonso, instrumento puesto por mi Se?or, mi padre recibi? la gracia para comprender nuestra fe Cat?lica.


Publicado por mario.web @ 10:59
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