Lunes, 21 de febrero de 2011

?C?mo dejamos a Pablo el d?a anterior, y c?mo lo encontramos hoy? (Hch 22-24)?
Bajo las escalinatas de la Torre Antonia, la chusma, azuzada por los dirigentes jud?os, no cesaba de ladrar y aullar como una jaur?a de perros o una manada de lobos.?

-?Fuera de ah?! ?M?tenlo! ?Quita a ?se de la tierra, pues no merece vivir! ?Vociferaban, agitaban sus vestidos y arrojaban pu?ados de polvo al aire?.?

El gobernador F?lix no estaba en Jerusal?n como Pilato en la Pascua de Jes?s, sino en Cesarea, y toda la responsabilidad ca?a sobre el tribuno, que, en esta ocasi?n, va a actuar con decisi?n, pero con una gran imprudencia que podr?a costarle muy cara, y ordena:?

-Lleven a este detenido al cuartel, y az?tenlo para que confiese la verdad.?

As? lo hizo el centuri?n. Y cuando ya ten?a atado con correas a Pablo, ?ste pregunta:?

-?Les est? permitido azotar a un ciudadano romano sin haberle juzgado??

El centuri?n corre de prisa al tribuno:?

-?Qu? vas a hacer? Ese hombre es ciudadano romano.?

El tribuno tiembla, porque le pod?a costar muy caro lo que ha hecho: atar con cadenas a un ciudadano romano y mandar azotarlo sin investigar, y m?s para sacar la verdad a base de golpes, lo cual iba contra la ley establecida por C?sar Augusto. As? que habla con miedo:?

-Pero, ?t? eres romano? A m? me cost? gran cantidad de dinero comprar la ciudadan?a.?
-Pues, a m? no me cost? nada, porque la tengo de nacimiento.?

Pablo no va a denunciar al procurador, pero ?ste se ve precisado a ir con mucho cuidado y trata con respeto a Pablo:?

-Para averiguar la verdad, como es mi deber, ?quieres acudir ma?ana ante el Sanedr?n, y expones all? tu causa??

As? se convino, y Pablo, ante la asamblea jud?a, sabiendo que unos eran saduceos que niegan la resurrecci?n, y otros fariseos que la admiten y la profesan, empieza su defensa con malicia refinada:?

-Hermanos, yo me he portado con buena conciencia ante Dios hasta este d?a. Soy fariseo e hijo de fariseos, y estoy siendo juzgado aqu? por predicar la esperanza en la resurrecci?n de los muertos.?

?Dios santo!, la que se arm? ahora entre los asamble?stas, divididos entre s? y sin poder entenderse porque ninguno ced?a en su opini?n.?

Los sumos sacerdotes y saduceos, que no cre?an ni en la resurrecci?n ni en los ?ngeles ni en la vida eterna, gritaban:?
-?Es culpable!..?

Y los escribas y fariseos, los creyentes:?
-?Este hombre es inocente! No encontramos nada malo en ?l. ?Y si ha tenido una visi?n? ?Y si se le ha aparecido un ?ngel de Dios?...?
El tribuno, temiendo que iban a destrozar a Pablo, mand? que llegase la tropa:?
-?Pronto! Arranquen de ah? a ese hombre y ll?venlo salvo al cuartel.?

No ha acabado la aventura en Jerusal?n.?
Lleg? la noche, y fue cuando Pablo tuvo aquella visi?n del Se?or:?

-??nimo y no temas! Yo estoy contigo. Has dado buen testimonio de m? en Jerusal?n, y despu?s lo dar?s en Roma.?

Los jud?os, entre tanto, no daban su brazo a torcer:?
-Este Pablo ha de morir??

Y cuarenta fan?ticos, decididos a todo, se comprometen con juramento a no comer ni beber nada hasta haber matado a Pablo.?
La cosa era demasiado grave. Y aunque la conjura era secreta, la noticia lleg? a casa de una hermana de Pablo que viv?a en Jerusal?n.?

El sobrino se presenta en el cuartel y es llevado a Pablo:?

-T?o, mira lo que pasa. Son cuarenta los comprometidos bajo juramento que te quieren matar cuando vayas de nuevo ante el Sanedr?n.?

Pablo se da cuenta de la situaci?n. Sabe que al tribuno lo tiene a su favor; llama entonces a uno de los centuriones, y le pide:?
-Lleva a este jovencito al tribuno, pues tiene algo que decirle.?

El tribuno vio que el muchachito le contaba la verdad, y dio orden a dos centuriones:?

-Preparen doscientos soldados para ir a Cesarea, setenta de caballer?a y doscientos lanceros. Preparen tambi?n cabalgaduras para que monte Pablo con la escolta, y ll?venle salvo al procurador F?lix.?

?Hay que ver qu? despliegue de fuerza!?
Todo pod?a ser necesario ante el fanatismo de los jud?os conjurados, y toda precauci?n era poca, pues se iban a apostar en el camino para apoderarse del aborrecido Pablo?

A las nueve de la noche emprend?an la marcha. El centuri?n llevaba una carta del tribuno para el procurador F?lix, el cual se vio halagado con la deferencia que le hac?a el tribuno. Trat? con deferencia a Pablo al saber que era ciudadano romano, y le asegur?:?

-Bien. Te oir? cuando est?n presentes tus acusadores. De momento quedas custodiado en este mismo palacio de Herodes.?

Vino la acusaci?n de los jud?os, que llegaron con abogado y todo, y tambi?n la defensa normal de Pablo. El procurador F?lix, casado con Drusila, jud?a e hija del rey Agripa I, estaba muy al tanto de todo lo concerniente a Jes?s, despidi? a los jud?os, dio largas al asunto, y retuvo a Pablo en prisi?n muy mitigada, con encargo expreso al centuri?n:?

-Tr?talo bien, d?jalo tener alguna libertad y no impidas a ninguno de los suyos el visitarlo cuando quieran.?

El procurador F?lix hizo m?s. Al cabo de unos d?as mand? llamar a Pablo, y lo escuch? con Drusila acerca de la fe en Jes?s.?

Le resultaba todo muy interesante, hasta que Pablo lleg? a un punto cr?tico, cuando habl? ?de la justicia, de la continencia, del juicio futuro?.?

F?lix, temblando de miedo, interrumpi? cort?smente al prisionero:?
-Muy bien, Pablo. Por ahora puedes marcharte. Cuando tenga mejor oportunidad te volver? a llamar.?

Durante dos a?os, F?lix sigui? llamando con frecuencia a Pablo para conversar con ?l, aunque era por inter?s, como nos dicen los Hechos, porque esperaba sacar de Pablo buena suma de dinero, y adem?s quer?a congraciarse con los jud?os, a los que aseguraba:?

-Est?n tranquilos, que no lo suelto. Un d?a u otro ser? juzgado ante ustedes??

Pablo era el regalo que F?lix dejaba a su sucesor Porcio Festo.?

Y a nosotros nos deja la inquietud: ?Qu? ocurrir? con Pablo?...?

Una cosa sabemos, que Pablo tiene la promesa del Se?or:?
-No te desanimes, porque iras a Roma.?



Puedes encontrar todas las reflexiones anteriores de San Pablo en?esta direcci?n.?
Y en?www.evangelicemos.net?


Publicado por mario.web @ 23:51
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