Lunes, 21 de febrero de 2011

?Lleg? el momento de navegar hacia Italia?, nos cuenta Lucas, porque el procurador Festo ten?a que hacer llegar a los tribunales de Roma a Pablo, encomendado al cuidado de Julio, un noble centuri?n de la corte augusta, el cual se va a portar muy caballerosamente con su prisionero.?

A Pablo, aunque preso, se le considera un distinguido ciudadano romano y se le permite llevar consigo hasta dos empleados a su servicio, cosa que van a desempe?ar no dos esclavos, sino dos compa?eros entra?ables como son Lucas y Aristarco (Hch 27-28.1-9) Iban tambi?n en la barca otros presos, condenados por cr?menes comunes, y destinados, casi con toda seguridad, a las luchas del Circo M?ximo o a las garras y dientes de las fieras.?

La nave se dirigi? desde Cesarea a las costas de Asia, donde se realiz? el cambi? a un barco venido de Alejandr?a con un cargamento de trigo destinado a Roma, e iniciaba la traves?a del Mediterr?neo entrado ya octubre del a?o 60. Las 276 personas que iban a bordo no sospechaban la aventura que les ven?a encima.?

Nada m?s iniciada la traves?a, el viento se les hizo contrario y empez? a zozobrar la nave. Con grandes dificultades y despu?s de varios d?as, llegaron a la vista de la isla de Creta.?

Pablo, con el respeto que le ten?a el centuri?n, le aconsej? con prudencia:?

-?No salgamos. Pasemos el invierno aqu?. La navegaci?n va a acarrear peligros y p?rdidas, no s?lo a la carga y a la embarcaci?n, sino tambi?n a nuestras vidas.?

El centuri?n celebr? consejo con el patr?n del barco y el piloto, y determin? al fin:?

- ?Mar adentro! Lleguemos hasta la costa occidental de Creta, y a invernar all? si no se puede salir hacia Italia.?

En mala hora tomaron esta resoluci?n. Lucas, compa?ero de Pablo, nos va a dejar una relaci?n magistral de los hechos en todos sus detalles.?

De momento, muy bien todo. ?Se levant? un viento sur, y pensando que el plan era realizable, levaron anclas y costearon de cerca Creta?.?

Pero muy pronto se desat? del lado de la isla un viento huracanado como un cicl?n y el barco era arrastrado de aqu? para all?, hasta ser lanzado mar adentro desde Creta hacia Sicilia. Nos cuenta Lucas:?

?Como no pod?amos navegar contra el viento, nos dejamos llevar a la deriva, aunque logramos con mucho esfuerzo controlar el bote salvavidas, levantado a bordo y asegurando as? la embarcaci?n con sogas de refuerzo. Por miedo a encallar, soltamos los flotadores y navegamos a la deriva?.?

La verdad es que no estamos sino en los principios de la aventura, porque esperan unos percances fatales.?

?Al d?a siguiente, como la tormenta arreciaba, empezaron a tirar parte del cargamento; y al tercer d?a, con sus propias manos, se deshicieron del aparejo del barco. Durante varios d?as no se vio el sol ni las estrellas, y como la tormenta no amainaba, se acababa toda esperanza de salvaci?n?.?

Pablo valoraba la situaci?n mejor que nadie, y observando que los pasajeros llevaban ya d?as sin comer, puesto en medio les quiso convencer:?

?Tengan buen ?nimo, pues no se va a perder ninguna vida, sino s?lo la embarcaci?n. Anoche se me apareci? un ?ngel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo, y me asegur?: ?No temas, Pablo; tienes que comparecer ante el Emperador; Dios te concede la vida de los que viajan contigo.?
?Por lo tanto, ??nimo, amigos! Conf?o en Dios que suceder? lo se me ha dicho. Est?n seguros de que encallaremos en una isla?.?

Despu?s de catorce noches segu?an a la deriva por el mar Adri?tico sin saber d?nde estaban. Y al amanecer, aunque no se ve?a nada, Pablo les pidi? a todos, que se amotinaban hacinados en la bodega como ?nico refugio contra las olas:?

-Llevan catorce d?as sin comer nada. Les aconsejo que coman algo, que les ayudar? a salvarse. Nadie perder? ni un cabello de su cabeza.?

Y empez? dando ejemplo, comiendo delante de todos:?

-?Venga, hagan todos lo que yo he hecho!??
Comieron hasta saciarse, y despu?s echaron todo el cargamento de trigo al mar.?

Ya de d?a, se distingui? confusamente una playa, y el centuri?n resuelvi? con decisi?n:?

-?Todos los que sepan nadar salgan primero y ganen tierra! Despu?s, sigan los dem?s agarr?ndose a tablones u otras piezas de la nave.?

Hab?a acabado la tragedia de aquella navegaci?n espantosa. Todos a salvo, supieron pronto que estaban en una isla llamada Malta. Ni uno de los 276 Pasajeros se hab?a perdido. El ?ngel de Pablo no ment?a: ?Dios te concede la vida de los que viajan contigo?.?

Ahora viene el invernar en Malta. Varios meses en una isla que se les har? inolvidable. Lucas sigue contando en su cr?nica:?

?Los nativos nos trataron con extrema amabilidad. Como llov?a y hac?a fr?o, encendieron una hoguera y nos acogieron. Mientras Pablo recog?a un haz de le?a y la arrimaba al fuego, una v?bora, ahuyentada por el calor, se sujet? a la mano de Pablo.?
?Cuando los nativos vieron el animal colgado de su mano, gritaban: ?Este hombre tiene que ser un asesino! Se ha salvado del mar, pero la justicia de Dios no lo deja vivir?.?

Pronto cambiaron de opini?n. Al ver que Pablo no ca?a muerto envenenado, gritaban al rev?s, llevados de su entusiasmo:?
-??ste no es un hombre, sino un dios!...?

El gobernador de la isla, Publio, hosped? en su finca durante tres d?as al centuri?n Julio con Pablo y sus dos compa?eros. Estaba su padre enfermo de disenter?a y con alta fiebre.?
Pablo hace lo que el Se?or hab?a encargado a los ap?stoles:?

?Impongan las manos a los enfermos, y curar?n?.?

El caso es que el padre del gobernador quedaba sano del todo, y ahora ven?an de toda la isla los enfermos que con Pablo recobraban la salud.?

?Resultado? El que era de esperar. Al partir al cabo de tres meses, dice Lucas, ?los nativos nos colmaron de honores y nos proveyeron de todo lo necesario para el viaje?.?

?Bien por los malteses!?

Dios les pag? la deferencia que gastaron con Pablo regal?ndoles el mayor de los dones. Un d?a Malta ser? cristiana, y la isla encantadora ha conservado inc?lume su catolicismo hasta nuestros d?as, orgullosa siempre por la protecci?n de su Patr?n San Pablo.?

Nosotros ahora nos quedamos con el coraz?n en Malta y encaminados hacia Italia.?
Nos falta poco para llegar felizmente a Roma con Pablo.


Publicado por mario.web @ 23:53
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