Lunes, 21 de febrero de 2011

En la carta tan excepcional del Pablo a los Romanos leemos un p?rrafo que es de lo mejor que sali? de su pluma, cuando nos dice:?

?Todos los que se dejan guiar por el Esp?ritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un esp?ritu de esclavos para recaer en el temor; sino que han recibido un esp?ritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ?Abb?, Padre! El mismo Esp?ritu Santo se une a nuestro esp?ritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.?
Y, si somos hijos, tambi?n somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que compartimos sus sufrimientos, para ser tambi?n con ?l glorificados. Y estos sufrimientos actuales no se pueden comparar con la gloria que se ha de maniestar en nosotros?
?(Ro 8,14-18)?


Vale la pena pensar reposadamente en estas palabras grandiosas de Pablo.?
Vernos amados de Dios como hijos e hijas es la dicha m?s grande.?
Y saber que nuestro Padre es nada menos que Dios es el mayor orgullo??

La primera palabra es orientadora y exigente:?
?Todos los que se dejan guiar por el Esp?ritu de Dios son hijos de Dios?.?

El cristiano se demuestra hijo o hija de Dios porque se deja llevar por el Esp?ritu Santo. Es decir, no hace caso de las pasiones que le arrastran al mal, sino que aspira siempre a agradar a Dios su Padre, como lo hac?a el mismo Jes?s.?

?Es por eso triste la vida del cristiano, al no seguir las corrientes del mundo? ?Oh, eso s? que no!... Porque el cristiano es el ser m?s libre que existe.?

Pablo nos lo ha dicho con estas palabras:?

?Ustedes no han recibido un esp?ritu de esclavos para recaer en el temor; sino que han recibido un esp?ritu de hijos adoptivos?.?

El miedo del esclavo no es cristiano, aunque sea muy cristiano el temor reverente a Dios, nuestro Padre. El cristiano sabe que Dios es su Padre, no pierde la confianza en la adversidad, y reacciona siempre diciendo: ??Bendito sea Dios! ?Que se cumpla su voluntad!?...?
Hasta en la misma culpa, le habla a Dios con un humilde ??Padre, perd?name!?...?

Pablo nos da ahora la palabra clave y que lo encierra todo:?
?Somos hijos adoptivos, y podemos exclamar: ?Abb?, Padre!??

No podemos encontrar en toda la Biblia una expresi?n con mayor ternura. Con toda confianza llamamos a Dios: ??Pap?!?.?

?Qu? significa esto? En arameo, lengua que hablaba Jes?s, ?Abb? era decir ?Pap?, la expresi?n que emplea al ni?o para dirigirse a su padre. Jes?s la puso en nuestros labios al dictarnos su oraci?n del Padre nuestro.?
Y quiso que nosotros llam?ramos a Dios con la misma palabra tierna con que lo llamaba ?l, su Hijo natural, el Hijo de Dios hecho Hombre.?

Los primeros cristianos, como lo hace Pablo ahora, un?an las dos palabras -la aramea ?Abb? y la griega o latina ?Padre?- para volcar en la ?ltima toda la ternura del amor con que queremos a Dios, el cual es nuestro Padre, nuestro Papᅠ

Esto nos lo dicta nuestro mismo esp?ritu, nuestro sentimiento de hijos. Pero a ese nuestro esp?ritu se le une otro Esp?ritu, muy diferente del nuestro, e infinitamente superior a nosotros, que nos empuja a llamar as? a Dios, ?Padre, Pap?!, como nos asegura San Pablo:?

?El mismo Esp?ritu Santo se une a nuestro esp?ritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios?.?

Aunque adoptados, somos hijos verdaderos, engendrados por Dios en el bautismo, con el que nos ha comunicado su vida divina. Ahora Pablo nos expresa el designio ?ltimo de Dios:?

?Y, si somos hijos, tambi?n somos herederos?.?

Dios es un Padre y un propietario muy rico, infinitamente rico. Porque la riqueza de Dios, el Padre y el Due?o de todo, es el mismo Dios, es su misma gloria, la que ?l posee desde toda la eternidad.?

Es la gloria que Dios Padre dio a su Hijo el Resucitado despu?s de su pasi?n y muerte en la cruz, como se lo hab?a pedido el mismo Jes?s:?

?Padre, glorif?came t?, junto a ti, con la misma gloria que ten?a a tu lado antes de que el mundo existiera??(Jn 17,5)?

Pues esa herencia, la misma de Jes?s, es la que Dios nuestro Padre da a cada uno de sus hijos e hijas, que somos nosotros, y as? nos lo dice ahora Pablo:?

?Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo?.?

Es cierto. El gran heredero, el primero de todos, es el Hijo primog?nito. Pero no es Jes?s el heredero ?nico. Porque Dios tiene muchos hijos e hijas, y a cada uno le toca su buena parte en la herencia. El Cielo de Jes?s va a ser el mismo Cielo nuestro.?

?Nos va a costar algo el hacernos con la herencia de Dios?... La herencia es gratuita. Pero Dios nos pide la colaboraci?n de unirnos al Jes?s que muere por nosotros.?

?Seremos herederos si es que compartimos sus sufrimientos, los de Cristo, para ser tambi?n con ?l glorificados??
?Aunque los sufrimientos actuales no se pueden comparar con la gloria que se ha de manifestar en nosotros?.?


?Qu? decimos de semejante p?rrafo de la carta a los Romanos?... Hay para pensar. Hay para so?ar. Hay para esperar. Hay para entusiasmarse??

Hijos e hijas de Dios? ?Como quien no dice nada!?

Dios es mi Padre, mi Pap? ?As? lo llamaba Jes?s! ?As? lo llamamos nosotros!?
Dios, su gloria eterna, la herencia de Jes?s, el Hijo? ?Vaya inmensidad de herencia!?

Dios, el mismo Dios, nuestra herencia de hijos, los hermanos de Jes?s??

Ante tales promesas y ante una seguridad semejante, significan muy poco los contratiempos actuales, las peque?eces que nos pueden venir encima...?

Adem?s. Sentirse amados de Dios como hijos??
amar a Dios como Padre amoroso? esperar una herencia eterna tan espl?ndida??

?No es esto lo que salvar?a a tantos desesperados del mundo de hoy?...?

Todo esto nos dice Pablo en el punto culminante de sus cartas. ?Vale la pena ser unos bautizados, ser cristianos, para sentirse unos hijos y unos herederos de semejante categor?a?...?


Publicado por mario.web @ 23:55
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