Lunes, 21 de febrero de 2011

- ?Pablo, nosotros no sabemos nada de eso que dices!...?

Esto es lo que dijeron los principales de los jud?os en la entrevista de saludo a Pablo llegado a Roma (Hch 28, 23-30)Naturalmente, que nadie les podr?a creer. Pero, delicados y corteses, no iban a empezar peleando, aunque tampoco tuvieran ganas de ello. Asistamos tambi?n nosotros a esta primera reuni?n.?

Es lo m?s probable que los jud?os ya estuvieran enterados, por cartas llegadas desde Jerusal?n, de qui?n era Pablo, aunque los de Roma no tuvieran nada personal contra ?l. Era mucho m?s dif?cil de creer eso de que no tuvieran noticia de Jes?s, y no s?lo alguna que otra noticia vaga, sino bien concreta.?

?Por qu?? El emperador Claudio hab?a expulsado de Roma a los jud?os y hubieron de marchar bastantes, cristianos y no cristianaos, por las peleas tan graves que se suscitaron por causa de ?Cresto?, como lo llama un historiador pagano, es decir, por Jes?s, proclamado por los nuevos convertidos como el ?Cristo? que esperaba Israel.?

En el d?a convenido por Pablo y los dirigentes jud?os, nos dice Lucas, acudieron muchos a la cita en el alojamiento de Pablo, y no por simple curiosidad, sino por verdadero inter?s.?

- A ver, Pablo, ?qu? nos dices de Jes?s?... Si es el Cristo esperado, ?cu?l es la suerte nuestra?... T? escribiste a los tuyos de Roma una carta -pues sabemos algo de ella-, en la que expresas tu opini?n sobre nuestro pueblo. ?Podr?amos hablar claramente sobre todo esto?...?

-?Para esto los he llamado. La esperanza de Israel est? colmada en Jes?s. Miren la Ley de Mois?s y a todos los profetas. Yo no tengo que inventarme nada.?

Los jud?os, que se sab?an la Biblia de memoria, comprobaban todo con las Escrituras y, ahora ven?a la discusi?n entre ellos:?

Unos:?
-Pablo tiene raz?n. La cosa est? bien clara.?

Y otros:?
-Pero, ?c?mo un maldito que pende del madero puede ser el Mes?as? Esto est? en contradicci?n con la Escritura. Jes?s no puede ser el Cristo.?

Pablo insiste:?
-??C?mo es entonces que Dios resucit? a Jes?s? La resurrecci?n indicaba que Dios aceptaba el sacrificio de la cruz. Y eso de que el Crucificado resucit? est? atestiguado por muchos testigos, los Doce, adem?s de muchos a los que se les apareci? juntos, pues eran m?s de quinientos, muchos de los cuales viven todav?a.?

Algunos jud?os m?s consienten:?
-?Claro! Ateni?ndonos a la Ley, el testimonio de dos o m?s es v?lido??

Pablo se reafirma:?
-?Y vale algo mi testimonio? A m? se me apareci? el Se?or ante las puertas de Damasco -?a m?, su perseguidor!-, el que encarcelaba a sus disc?pulos para que los llevaran a la muerte, en la que yo consent?a como consent? en la de Esteban mientras lo mataban a pedradas...?

Algunos jud?os creyeron:?
-Pablo merece cr?dito, y las Escrituras dan la raz?n a todo lo que dice.?

Otros, se obstinaron en su negativa:?
-?No! No podemos aceptar a Jes?s como el Cristo. ?Un crucificado! ?Un maldito colgado en el madero!... Este Pablo adem?s? Este Pablo que no quiere ni la circuncisi?n ni la Ley de Mois?s??

As? todo el d?a, nos dice Lucas, ?desde la ma?ana hasta el atardecer?.?

?Dichosos y benditos los que creyeron!... ?Y los otros? Hubieron de o?r a Pablo:?
-?Sepan entonces que esta salvaci?n de Dios, destinada primero a ustedes, que la rechazan, va a ser desde ahora anunciada a los paganos y ellos la escuchar?n.?

Aqu? acaba Lucas su libro de los Hechos de los Ap?stoles, escrito lo m?s probable en los a?os 63 ? 64. ?L?stima que no siga un poco m?s! Porque se contenta con esta nota final, bell?sima, es cierto:?

?Pablo vivi? dos a?os enteros por sus propios medios. Recib?a a todos los que acud?an a ?l, proclamando el Reino de Dios, y ense?aba con toda libertad y sin estorbo lo concerniente al Se?or Jesucristo?.?
Lo que sabemos de estos dos a?os es por las cartas de Pablo escritas en la prisi?n.?

Pablo segu?a detenido. Pero, ?resultaba perdido este tiempo? ?Oh, no! Pocas veces hab?a trabajado Pablo con m?s eficacia que durante el tiempo de su prisi?n en Roma.?
Lucas nos ha dicho que ?ense?aba con toda libertad y sin estorbo?.?

No trabajaba como tejedor de lonas para ganarse la vida, pero le proveyeron los hermanos de Roma y de las Iglesias de Macedonia y de Asia, que le enviaban recursos, cosa que hicieron los de Filipos de manera especial.?

Eran ininterrumpidas las visitas que recib?a en su casa. Escribi? cartas preciosas, hondas de doctrina y de ardiente amor a Jesucristo, que siguen hoy nutriendo nuestra fe y nuestra piedad cristiana.?

El nombre de Jes?s era cada vez m?s conocido entre soldados y jefes del Pretorio. El mismo palacio imperial en el Palatino contaba con cristianos fervientes.?
La fe de la Iglesia romana se afianz? mucho con la presencia de Pablo. Crec?an las comunidades de Roma, con algunos jud?os convertidos, pero sobre todo con paganos que abrazaban con ilusi?n grande la fe del Se?or Jes?s.?

?Cu?ndo le lleg? a Pablo la libertad??

Para el proceso, aunque no viniera de Cesarea copia aut?ntica del ?dictamen?, en este caso fue suficiente el testimonio del centuri?n Julio. Adem?s, se requer?a que los acusadores jud?os de Jerusal?n se presentaran en Roma, para lo que ten?an un plazo de a?o y medio, seg?n un decreto emitido por el Emperador Ner?n. Pasado ese tiempo, el juicio se anulaba.?

Pero los acusadores, por lo visto, no se presentaron, pues sab?an de antemano que no hab?a nada que hacer. ?Qu? les importaban en Roma las cuestiones sobre Mois?s y el Templo, si no hab?a crimen alguno contra Roma ni contra el Emperador, como atestiguaba el Procurador de Cesarea?...?

Por lo mismo, terminado, o anulado el proceso ante el tribunal del Emperador, Pablo fue declarado ?no culpable? y ?absuelto?. Era a principios del a?o 63. ?Por fin, libre del todo!?

Preso, ha escrito varias cartas magn?ficas.?
Ahora, a realizar los planes exteriorizados en sus cartas e insinuados por Lucas en los Hechos. Durante cuatro a?os m?s vamos a seguir -aunque metidos en densa niebla-, la vida Pablo, que se consumar? con un glorioso martirio.?


Publicado por mario.web @ 23:56
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