Martes, 22 de febrero de 2011

Cometer errores es, casi inevitablemente, parte de la misma vida.

Nos equivocamos al pensar que es buena una persona que luego nos da una pu?alada en la espalda (con su lengua, con sus acciones, incluso con un gesto agresivo).

Nos equivocamos al pensar que es mala una persona buena. Por golpes de la vida, por envidias, por ego?smos profundos, descalificamos a otros, los acusamos de delitos que nunca cometieron, o simplemente vemos segundas intenciones en sus palabras amables y en sus ayudas sinceras.

Es triste descubrir que el ?amigo? era un villano. Es m?s confortante abrir los ojos a la bondad de quien ten?amos por malo, aunque nos duele tener que reconocer que hemos pensado mal de un inocente.

Pero uno de los errores m?s graves que puede cometer el cristiano es vivir sin misericordia, sin amor, cerrado a la alegr?a que viene del perd?n sincero.

La Palabra de Dios es clara: ?Porque tendr? un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia? (St 2,13). Porque todos estamos llamados a ser como el Padre, que ama a todos, buenos o malos, justos o injustos:

?Porque si am?is a los que os aman, ?qu? recompensa vais a tener? ?No hacen eso mismo tambi?n los publicanos? Y si no salud?is m?s que a vuestros hermanos, ?qu? hac?is de particular? ?No hacen eso mismo tambi?n los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial? (Mt 5,46-48).

Hay quien sigue la norma ?piensa mal y acertar?s?, quiz? sin darse cuenta de que ?pensar mal? casi siempre es el resultado de amar poco y muchas veces lleva a errores graves en el juicio que hacemos sobre otros.

El cristiano tiene otra norma: ama a los dem?s como Dios los ama. Al bueno y al malo: no somos ciegos, ni tenemos que decir que lo blanco es negro, o que lo negro es malo.

Por eso, tambi?n en los casos en que, sin culpa, pensemos que una persona es mala cuando realmente es buena, o que es buena cuando realmente es mala, nunca nos equivocaremos si a los dos sabemos amarles sinceramente.

As? evitaremos uno de los errores m?s graves que puede herir nuestra vocaci?n cristiana: caer en la inmisericordia. Ser? posible entonces vivir en la verdad del Evangelio, porque pensaremos y actuaremos seg?n el coraz?n de Cristo, que no vino a condenar, sino a salvar (cf. Jn 12,47).


Publicado por mario.web @ 6:40
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