Martes, 22 de febrero de 2011

Un gran pensador franc?s y un gran cat?lico dice que cada vez que se relee el Evangelio aparece un nuevo aspecto de sus exigencias y de su libertad, terribles y dulces como el mismo Dios. Dichoso el que se extrav?e para siempre en este bosque de luz, el que quede preso en los lazos de lo absoluto que resplandece en lo humano. Cuanto m?s basta es nuestra experiencia tanto m?s nos sentimos lejos de practicar las costumbres evang?licas, pero al mismo tiempo m?s se graban en nosotros la idea y el deseo de su misteriosa verdad.

Si ha de nacer una nueva cristiandad, una nueva civilizaci?n del amor, ser? una edad en que los hombres leer?n y meditar?n el Evangelio m?s de cuanto lo han hecho nunca. Estos d?as son precisamente d?as para ejercitarnos permanentemente en meditar, contemplar a Cristo en el Evangelio.

Jesucristo ha lanzado una pregunta al mundo: ?Qui?n puede acusarme a m? de pecado? Es una pregunta que queda pendiente, que cada uno ha de responder. ?Qui?n puede al inocente y al santo, al Hijo de Dios acusarle de pecado? No es posible, el es la santidad misma. Sin embargo, Jesucristo fue tentado. Tentado como cualquier ser humano. El Evangelio no nos dice: "Jesucristo fue igual a todos menos en el pecado y en la tentaci?n". Lo ?nico que se nos dice es que es en todo igual a nosotros menos en el pecado. Luego tambi?n es igual a nosotros en la tentaci?n.

Seg?n los Evangelios, Jesucristo, antes de comenzar su vida p?blica, fue tentado por el demonio. Esta contemplaci?n de las tentaciones de Jes?s tiene por finalidad el sentirnos confortados espiritualmente por Cristo tentado igual que nosotros. Como que un Cristo tentado se nos hace m?s cercano, m?s pr?ximo; sabe lo que tambi?n nosotros sentimos en el momento de la tentaci?n.?

Nos sentiremos tambi?n fortalecidos viendo cu?l fue su reacci?n, su postura frente a la tentaci?n.?

Ciertamente la tentaci?n es una experiencia universal. ?Qu? ser humano puede decir que no ha sido tentado? Pueden ser tentaciones muy diversas, pero la experiencia es universal. Podemos sentir, por ejemplo, la tentaci?n de no aceptarnos a nosotros mismos, de rebelarnos contra lo que somos o contra lo que experimentamos en determinada fase de nuestra vida. Otra tentaci?n es la verg?enza, que anonada y aplasta, que encierra en uno mismo, que va socavando espiritualmente el alma, que entristece y crea un estado de ansiedad?Tentaci?n de desaliento, de aburrimiento,; tentaci?n de pereza, de lujuria; tentaci?n de envidia y de rencor; tentaci?n de insolidaridad y orgullo; tentaciones contra la fe, la esperanza y la caridad?Todas estas tentaciones y otras muchas m?s las podemos sentir, o las hemos sentido.

Composici?n de lugar

En este contexto, vamos a contemplar las tentaciones de Jes?s. San Lucas (4,1-13) nos dice que el Esp?ritu Santo llev? a Jes?s al desierto para ser tentado. El lugar tradicional de las tentaciones se encuentra entre la ciudad de Jeric? y el inicio de las monta?as de Judea. Jesucristo fue al monte a orar. Pero el demonio que es siempre muy h?bil, aprovech? la ocasi?n de soledad, de hambre, de debilitamiento para tentar a Jes?s.

Traten ustedes de recrear la escena: Jesucristo?, el monte?,la postura de Jes?s: De rodillas o de pie, con los ojos hacia el cielo, hablando con Dios. O pueden elegir el momento de Jes?s tentado por el diablo, sometido a la prueba de la ambici?n de poder, de la vanagloria, de la idolatr?a.?

Contemplaci?n de sentidos

?Qu? es lo que vemos con los ojos? Vemos en primer lugar a Jesucristo sereno y fortalecido espiritualmente por la oraci?n. Las tentaciones de Jes?s no son tentaciones raras, dicen referencia a experiencias humanas. Tener hambre, es una experiencia muy humana; sentir deseo de ser honrados, apreciados, es tambi?n un sentimiento muy humano; el querer influir, el tener poder sobre los dem?s, es algo que va muy con la psicolog?a humana.

El diablo es muy sutil, conoce muy bien a los hombres y los tienta con una grande habilidad. Trat? de entrar con grande habilidad en el alma humana de Jesucristo para tentarlo.?

A) Entra con una condicional: "Si eres Hijo de Dios"?Uno no sabe si est? dudando o no; si quiere provocar a Jes?s, crearle perplejidad. No se atreve a negarlo, pero tampoco a decir abiertamente: "T? que eres el Hijo de Dios?". El diablo se esperaba de Jes?s una reacci?n tajante. Algo as? como: "?Para que veas que soy el Hijo de Dios!?". La respuesta de Jesucristo es fruto de su oraci?n: "No s?lo de pan vive el hombre?". Es una frase del Antiguo Testamento. Jesucristo se ha metido en el mundo de Dios y le resulta de lo m?s natural vencer la tentaci?n con la oraci?n, con la Palabra de Dios.?

B) Otro recurso es la mentira y el enga?o: "Te doy todos los reinos de este mundo, si postr?ndote me adoras". Es la misma tentaci?n que us? con Ad?n y con Eva. Ad?n y Eva cayeron, Cristo el nuevo Ad?n venci?. Es la misma mentira, la misma habilidad, la misma t?cnica. ?Cu?ntas veces nos enga?a satan?s! Jes?s que hab?a estado grande tiempo en adoraci?n sabe vencer tambi?n esa tentaci?n. "Adorar?s al Se?or tu Dios y a ?l s?lo servir?s".

Contemplaci?n teologal

Entrando en el espacio de las virtudes teologales, ?qu? misterio podemos vislumbrar en las tentaciones de Jes?s?

En primer lugar, que el Hijo de Dios sea tentado. Jes?s es hombre, y como hombre se comporta a la altura de la humanidad entera. Pero no s?lo es hombre, el tentado es Dios, es el Hijo de Dios. ?Qu? atrevimiento de satan?s: Tentar al Santo, al Se?or, al omnipotente, personificado en Jes?s! ?C?mo no se va a atrever a tentarnos a nosotros, si se atrevi? a tentar al mismo Hijo de Dios? El salto de la fe nos hace ver que la tentaci?n no es pecado, es don, es ocasi?n para madurar en el amor, para fortalecer el esp?ritu. Por lo tanto, no hay que tener miedo a la tentaci?n. Si el diablo se atreve a tentarnos, nosotros hemos de tener m?s osad?a en nuestra fe, en nuestro amor frente a la tentaci?n.

Tambi?n, en el plano del misterio, Cristo vence la tentaci?n. San Agust?n dice: "Cristo ha vencido la tentaci?n en ti y por ti". Jesucristo tentado no s?lo es el hombre Jes?s, sino el prototipo de la humanidad. As? como en la cruz ?l es el hombre que abraza a toda la humanidad y la salva, as? en la tentaci?n vence todas las tentaciones de la humanidad entera.?

Finalmente, una contemplaci?n del amor del Padre. Dios no ama menos a Jes?s en el momento de la tentaci?n; tampoco le abandona o se olvida de ?l. Dios le ama en la tentaci?n. El Esp?ritu Santo le acompa?a en la tentaci?n. El amor teologal, que es una participaci?n en el amor de Dios, nos debe llevar tambi?n a participar del amor del Padre y del amor del Esp?ritu a Cristo tentado. Amemos y dej?monos amar tambi?n por Cristo tentado, sometido a la prueba. En su tentaci?n, nos ama y nos ama intensamente.


Publicado por mario.web @ 6:57
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