Martes, 22 de febrero de 2011

Pudi?ramos decir que es regla general para todos y cada uno de nosotros, que no faltan cada d?a incitaciones para que cambiemos nuestros prop?sitos, y no solamente en el orden espiritual, sino en el material. Es una continua invitaci?n a que cesemos la obra emprendida, y nos entreguemos a la distracci?n?o a la disipaci?n.

Tanto en los prop?sitos del d?a como en la oraci?n, tan pronto como se dispone la persona a realizar las cosas atenta y correctamente, siente en su interior, aunque est? muy aislado de los dem?s y saliendo del fondo de su inconsciente, un tropel de im?genes recuerdos y debilidad, que tratan de distraerle y de que deje aquello que se ha propuesto realizar.

El cristiano, una vez dispuesto para hacer aquello que debe, ha de oponer a estas solicitaciones una atenci?n de su voluntad para no caer en la indiferencia, la distracci?n, o la holganza. Despu?s se aburrir?a tal??vez, pero la obra propuesta, ya estar?a disuelta en las nader?as m?s absurdas.

Las solicitaciones de afuera son a veces, o nos parecen, insoslayables de todo punto. No podemos evitarlas. Porque, como acontec?a a Nehem?as, las solicitaciones exteriores son sumamente atractivas, y est?n envueltas en aparentes buenas intenciones. La respuesta para ello la tomamos del libro del mencionado personaje:?Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesar?a la obra, dej?ndola yo para ir a vosotros.?(Nehem?as 6:3,4).

Estas llamadas aparecen como muy apropiadas, como un llamamiento a la sociabilidad. ?Qu? vas a hacer? Te dir?n. Y cuando contestes, siempre te dir?n: pues esto y esto otro, es mejor? por esto o por lo otro. Ven conmigo, que he??visto algo que te va a gustar. Cosas as?. Naturalmente hay que tener la convicci?n, como Nehem?as, de que estamos haciendo una gran obra.

Nada m?s insensato que esperar que otros te digan lo que tienes que hacer, sabi?ndolo t? de sobra. Fulanito (que no gusta de estar solo, te invita a que vayas a beber con ?l, pues no quiere que le vean bebiendo solo. Zetanito, que no sabe en que invertir la tarde, estar? muy contento de compartir contigo sus vaciedades. Otro, te dir? que lo que haces, se puede hacer mejor de esta, o de esotra manera.??

Desde luego ser?s v?ctima segura, si desde el principio no te has propuesto hacer lo que debes o quieres, sin dejarte llevar por influencia externas.

Los disc?pulos amaban a Jes?s, y quer?an lo mejor para ?l. Pero cuando quer?a orar iba al desierto, al monte, o se pon?a aparte, aunque fuera a un tiro de piedra de distancia. Lo que ten?a que hacer no necesitaba testigos, que solo pod?an ser un estorbo.?En aquellos d?as ?l fue?al monte a orar, y pas? la noche orando a Dios.?(Lucas 6:12)

Puedes estar seguro de que muchas veces, estos fieles disc?pulos se molestar?an o enfadar?an m?s o menos ostensiblemente, pero ?l hac?a lo que deb?a, y nos dej? ejemplo para esto, como para todo lo que es vida espiritual.?Porque?ejemplo?os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi?n hag?is. (Juan 13:15).

Todos sabemos que no es f?cil seguir las pautas de Jes?s, pero hemos de reconocer, si queremos, que son simples y bien comprensibles. No hay peor sordo, que el que no quiere o?r. Parece que somos ricos? en hipocres?a. Y esto hermanos, amigos, no debe ser as?.

Jes?s no dijo en vano la palabra,?velad(Marcos 13:37).??l conoc?a muy bien la naturaleza humana (que tambi?n era parte de su naturaleza), y por eso no se dejaba llevar, por lo que no supiera muy bien, que era lo que hab?a que hacer. Ni riquezas ni invitaciones. Determinaba claramente donde deb?a estar en cada momento, y con su autoridad lo hac?a:Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.?(Lucas 19Avergonzado. As? de llano, y as? de claro.

Ese ?velad?, repetido muchas veces, era para Jes?s la base real, desde donde podr?an despegar aquellos ?pteros hombres,?hacia las alturas espirituales. Y esa vigilancia es exigible a todos. Por falta de ella existe una especie de cristianismo descafeinado, que parece que solo se dedica (con sus excepciones) a descalificarse mutuamente unos a otros.

Por eso es

?

?

?

Pudi?ramos decir que es regla general para todos y cada uno de nosotros, que no faltan cada d?a incitaciones para que cambiemos nuestros prop?sitos, y no solamente en el orden espiritual, sino en el material. Es una continua invitaci?n a que cesemos la obra, y nos entreguemos a la tentaci?n o a la disipaci?n.

Tanto en los prop?sitos del d?a como en la oraci?n, tan pronto como se dispone la persona a realizar las cosas atenta y correctamente, siente en su interior aunque est? muy aislado de los dem?s, y saliendo del fondo de su inconsciente, un tropel de im?genes recuerdos y debilidad, que tratan de distraerle y de que deje aquello que se ha propuesto realizar.

El cristiano, una vez dispuesto para hacer aquello que debe, ha de oponer a estas solicitaciones una atenci?n de su voluntad para no caer en la indiferencia, la distracci?n, o la holganza. Despu?s se aburrir?a tal??vez, pero la obra propuesta, ya estar?a disuelta en las nader?as m?s absurdas.

Las solicitaciones de afuera son a veces, o nos parecen, insoslayables de todo punto. No podemos evitarlas. Porque, como acontec?a a Nehem?as, las solicitaciones exteriores son sumamente atractivas, y est?n envueltas en aparentes buenas intenciones. La respuesta para ello la tomamos del libro del mencionado personaje:?Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesar?a la obra, dej?ndola yo para ir a vosotros.?(Nehem?as 6:3,4).

Estas llamadas aparecen como muy apropiadas, como un llamamiento a la sociabilidad. ?Qu? vas a hacer? Te dir?n. Y cuando contestes, siempre te dir?n: pues esto y esto otro, es mejor? por esto o por lo otro. Ven conmigo, que he??visto algo que te va a gustar. Cosas as?. Naturalmente hay que tener la convicci?n, como Nehem?as, de que estamos haciendo una gran obra.

Nada m?s insensato que esperar que otros te digan lo que tienes que hacer, sabi?ndolo t? de sobra. Fulanito (que no gusta de estar solo, te invita a que vayas a beber con ?l, pues no quiere que le vean bebiendo solo. Zetanito, que no sabe en que invertir la tarde, estar? muy contento de compartir contigo sus vaciedades. Otro, te dir? que lo que haces, se puede hacer mejor de esta, o de esotra manera.??

Desde luego ser?s v?ctima segura, si desde el principio no te has propuesto hacer lo que debes o quieres, sin dejarte llevar por influencia externas.

Los disc?pulos amaban a Jes?s, y quer?an lo mejor para ?l. Pero cuando quer?a orar iba al desierto, al monte, o se pon?a aparte, aunque fuera a un tiro de piedra de distancia. Lo que ten?a que hacer no necesitaba testigos, que solo pod?an ser un estorbo.?En aquellos d?as ?l fue?al monte a orar, y pas? la noche orando a Dios.?(Lucas 6:12)

Puedes estar seguro de que muchas veces, estos fieles disc?pulos se molestar?an o enfadar?an m?s o menos ostensiblemente, pero ?l hac?a lo que deb?a, y nos dej? ejemplo para esto, como para todo lo que es vida espiritual.?Porque?ejemplo?os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambi?n hag?is. (Juan 13:15).

Todos sabemos que no es f?cil seguir las pautas de Jes?s, pero hemos de reconocer, si queremos, que son simples y bien comprensibles. No hay peor sordo, que el que no quiere o?r. Parece que somos ricos? en hipocres?a. Y esto hermanos, amigos, no debe ser as?.

Jes?s no dijo en vano la palabra,?velad(Marcos 13:37).??l conoc?a muy bien la naturaleza humana (que tambi?n era parte de su naturaleza), y por eso no se dejaba llevar, por lo que no supiera muy bien, que era lo que hab?a que hacer. Ni riquezas ni invitaciones. Determinaba claramente donde deb?a estar en cada momento, y con su autoridad lo hac?a:Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.?(Lucas 19Avergonzado. As? de llano, y as? de claro.

Ese ?velad?, repetido muchas veces, era para Jes?s la base real, desde donde podr?an despegar aquellos ?pteros seres,?hacia las alturas espirituales. Y esa vigilancia es exigible a todos. Por falta de ella existe una especie de cristianismo descafeinado, que solo se dedica (con sus excepciones) a descalificarse mutuamente unos a otros.

Por eso es necesario, m?s que conveniente, no ceder ante las sugestiones imprevistas, para perder tiempo y energ?as en permitir que la pasividad y la indolencia se ense?oreen de nosotros

La Vida?Eterna, no es cualquier cosa, y el que eso crea est? mortalmente equivocado. Despu?s llegar? el tiempo de las imprecaciones, pero el que quiera vivir har? caso de lo que le dijo Jes?s a uno.Haz eso y vivir?s.?(Lucas 10:28).

Pues ya lo sabemos.

?


Publicado por mario.web @ 8:11
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios