Martes, 22 de febrero de 2011

? La mies es mucha, pero los obreros pocos ? (Mt 9,37)?

Esta primera parte constituye una mirada sapiencial sobre Europa, consciente de su complejidad cultural, en la que parece predominar un modelo antropol?gico de ? hombre sin vocaci?n ?. La nueva evangelizaci?n debe reanunciar el sentido fuerte de la vida como ? vocaci?n ?, en su fundamental llamada a la santidad, recreando una cultura favorable a las distintas vocaciones y apta para promover un verdadero salto cualitativo en la pastoral vocacional.?

?

Abundancia de posibilidades, de ocasiones, de solicitudes, frente a la carencia de enfoques, de propuestas, de proyectos
?

Ante todo un hecho se da por descontado: es pr?cticamente imposible reflejar de modo ?nico y permanente la situaci?n europea, por lo que concierne a la situaci?n juvenil y a las inevitables repercusiones vocacionales. Estamos ante una Europa diversificada, resultante de los diversos acontecimientos hist?rico-pol?ticos (ver la diferencia entre Este y Oeste), y tambi?n de la pluralidad de tradiciones y culturas (greco-latina, anglosajona y eslava).

Todo ello, sin embargo, constituye tambi?n su riqueza y hace significativa, en contextos diversos, experiencias y opciones. As?, si en los pa?ses de la parte oriental se presenta el problema de c?mo administrar la libertad recuperada, en los de la parte occidental se nos pregunta sobre c?mo vivir la aut?ntica libertad.

Tal heterogeneidad es tambi?n ratificada por el desarrollo de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, no s?lo por la diferencia existente entre el florecimiento vocacional de la Europa oriental y la crisis generalizada que invade el occidente, sino porque en lo profundo de tal crisis hay signos de recuperaci?n vocacional, particularmente en aquellas Iglesias en las que la labor postconciliar asidua y constante ha abierto un surco profundo y eficaz.(5)

Si, pues, en Oriente es necesario poner en marcha una verdadera pastoral org?nica al servicio de la promoci?n vocacional, desde la animaci?n a la formaci?n, sobre todo, de las vocaciones, en Occidente es indispensable una atenci?n diferente. Aqu? se debe preguntar sobre la real consistencia teol?gica y sobre la orientaci?n aplicativa de ciertos proyectos vocacionales, sobre el concepto de vocaci?n que est? en la base y sobre el tipo de vocaciones que se derivan de ?l. En el Congreso se oy? insistentemente la pregunta: ? ?Por qu? determinadas teolog?as o praxis vocacionales no producen vocaciones, mientras que otras s? las producen? ?.(6)

Otro aspecto caracteriza la actualidad socio-cultural europea: la abundancia de posibilidades, de ocasiones, de solicitudes, frente a la carencia de enfoques, de propuestas, de proyectos. Es como un ?ltimo contraste que aumenta el grado de complejidad de este tiempo hist?rico, con reca?da negativa en el plano vocacional. Como la Roma antigua, la Europa moderna se asemeja a un pante?n, a un gran ?templo? en el que todas las ?divinidades? tienen cabida, o en los que cada ?valor? tiene su puesto y su hornacina.

? Valores ? diversos y contrarios est?n presentes y coexisten, sin una jerarquizaci?n precisa; c?digos de lectura y de valoraci?n, de orientaci?n y de comportamiento totalmente diferentes unos de otros.

Resulta dif?cil, en tal contexto, tener un concepto o una visi?n del mundo unitarios, y llega a ser, por tanto, d?bil tambi?n la capacidad proyectiva de la vida. Cuando una cultura, en efecto, no define ya las supremas posibilidades de significado, o no logra la convergencia en torno a algunos valores como particularmente capaces para dar sentido a la vida, sino que pone todo al mismo plano, pierde toda posibilidad de opci?n proyectiva y todo llega a ser indiferente y sin importancia.


Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesi?sticas?

"Nuevas vocaciones para una nueva Europa"


Publicado por mario.web @ 19:34
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios