Martes, 22 de febrero de 2011
Produce una inmensa pena encontrar j?venes, incluso inteligentes y dotados, en los que parece haberse extinguido la voluntad de vivir, de creer en algo, de tender hacia objetivos grandes
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Este juego de contrastes se refleja inevitablemente en el plano de proyectar el futuro, que es visto -por parte de los j?venes- en una ?ptica consecuente, limitada a las propias ideas, en funci?n de intereses estrictamente personales (la autorrealizaci?n).

Es una l?gica que reduce el futuro a la elecci?n de una profesi?n, a la situaci?n econ?mica o a la satisfacci?n sentimental-afectiva, dentro de horizontes que de hecho reducen la voluntad de libertad y las posibilidades de la persona a proyectos limitados, con la ilusi?n de ser libres.

Son opciones sin ninguna apertura al misterio y al trascendente, y quiz? tambi?n con escasa responsabilidad respecto a la vida, propia y ajena, de la vida recibida como don y para transmitir a otros. Es, en otras palabras, una sensibilidad y mentalidad que corren el peligro de dise?ar una especie de cultura antivocacional. Que es tanto como decir que, en la Europa culturalmente compleja y privada de precisos puntos de referencia, semejante a un gran pante?n, el modelo antropol?gico prevalente fuese el del ? hombre sin vocaci?n ?.

He aqu? una posible descripci?n de ?stos: ? Una cultura pluralista y compleja tiende a producir j?venes con una identidad imperfecta y fr?gil con la consiguiente indecisi?n cr?nica frente a la opci?n vocacional. Muchos j?venes ni siquiera conocen la ? gram?tica elemental ? de la existencia, son n?madas: circulan sin pararse a nivel geogr?fico, afectivo, cultural, religioso; ? ellos lo intentan ?. En medio de la gran cantidad de informaciones, pero faltos de formaci?n, aparecen distra?dos, con pocas referencias y pocos modelos. Por esto tienen miedo de su porvenir, experimentan desasosiego ante compromisos definitivos y se preguntan acerca de su existencia. Si por una parte buscan, a toda costa, autonom?a e independencia, por otra, como refugio, tienden a ser dependientes del ambiente socio-cultural y a conseguir la gratificaci?n inmediata de los sentidos: de aquello que ? me va ?, de lo que ? me hace sentirme bien ? en un mundo afectivo hecho a medida ?.(9)

Produce una inmensa pena encontrar j?venes, incluso inteligentes y dotados, en los que parece haberse extinguido la voluntad de vivir, de creer en algo, de tender hacia objetivos grandes, de esperar en un mundo que puede llegar a ser mejor tambi?n gracias a su esfuerzo. Son j?venes que parecen sentirse sup?rfluos en el juego o en el drama de la vida, como dimisionarios en relaci?n con ella, extraviados a lo largo de senderos truncados y aplanados en los niveles m?nimos de la tensi?n vital. Sin vocaci?n, pero tambi?n sin futuro, o con un futuro que, todo lo m?s, ser? una fotocopia del presente.


Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesi?sticas?

"Nuevas vocaciones para una nueva Europa"

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Publicado por mario.web @ 19:48
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