Martes, 22 de febrero de 2011
Toda criatura significa y es llamada a manifestar un aspecto particular del pensamiento de Dios. Ah? encuentra su nombre y su identidad; afirma y pone a seguro su libertad y su originalidad
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Se impone, en este momento, un razonamiento nuevo sobre la vocaci?n y sobre las vocaciones, sobre la cultura y sobre la pastoral vocacional. El Congreso ha cre?do percibir una cierta sensibilidad, ya largamente extendida respecto a estos temas, proponiendo, sin embargo, al mismo tiempo, una ?sacudida? adecuada para abrir tiempos nuevos en nuestras Iglesias.(14)

Como la santidad es para todos los bautizados en Cristo, as? tambi?n existe una vocaci?n espec?fica para todo viviente; y as? como la primera tiene su fundamento en el Bautismo, la segunda est? vinculada al simple hecho de existir. La vocaci?n es el pensamiento providente del Creador sobre cada criatura, es su idea-proyecto, como un sue?o que est? en el coraz?n de Dios, porque ama vivamente la criatura. Dios-Padre lo quiere distinto y espec?fico para cada viviente.

El ser humano, en efecto, es ?llamado? a la vida y al venir a la vida, lleva y encuentra en s? la imagen de Aqu?l que le ha llamado.

Vocaci?n es propuesta divina a realizarse seg?n esta imagen, y es ?nica-singular-irrepetible precisamente porque tal imagen es inagotable. Toda criatura significa y es llamada a manifestar un aspecto particular del pensamiento de Dios. Ah? encuentra su nombre y su identidad; afirma y pone a seguro su libertad y su originalidad.

Si, pues, todo ser humano tiene su propia vocaci?n desde el momento de su nacimiento, existen en la Iglesia y en el mundo diversas vocaciones que, mientras en el plano teol?gico manifiestan la imagen divina impresa en el hombre, a nivel pastoral-eclesial responden a las varias exigencias de la nueva evangelizaci?n, enriqueciendo la din?mica y la comuni?n eclesial: ?La Iglesia particular es como un jard?n florido, con gran variedad de dones y carismas, funciones y ministerios. De aqu? la importancia del testimonio de la comuni?n entre ellos, abandonando todo esp?ritu de competencia?.(15)

M?s a?n, se dijo expl?citamente al Congreso, ?hay necesidad de apertura a los nuevos carismas y ministerios, sin duda distintos de los habituales. La valoraci?n y el puesto de los seglares es un signo de los tiempos que, en parte, est? todav?a por descubrir y que se est? manifestando cada vez m?s fruct?fero?.(16)


Obra Pontificia para las Vocaciones Eclesi?sticas?

"Nuevas vocaciones para una nueva Europa"

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Publicado por mario.web @ 19:52
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