Mi?rcoles, 23 de febrero de 2011

Es oportuno puntualizar que la heterosexualidad es el punto de llegada de un largo proceso de evoluci?n susceptible de paradas y regresiones. En una evoluci?n normal la llegada a la heterosexualidad supone llegar al final de un proceso de desarroll

nfocat?lica,04/08/10 - La adolescencia es la ?poca de las grandes amistades, a menudo muy pasionales, que con frecuencia no tienen nada que ver con la homosexualidad, pero que a veces desembocan en comportamientos homosexuales.

No es infrecuente que los adolescentes tengan alg?n tipo de contacto homosexual, sin que ello condicione la orientaci?n posterior, pues hay factores que pueden favorecer este tipo de conductas, como la? ausencia de personas del otro sexo en el ambiente en que se vive o el miedo a relacionarse con ellas;? si bien muy a menudo y con la evoluci?n normal de sus relaciones con el otro sexo, estas manifestaciones homosexuales son transitorias y desaparecen por completo.

Tengamos cuidado en que por evitar las amistades particulares no vayamos a destruir la amistad, porque entonces impedimos un desarrollo afectivo normal y podemos provocar aquello mismo que tratamos de impedir, ya que el joven se encuentra en un per?odo de relativa indiferenciaci?n de su libido y puede bastar poco para que se incline del lado de la homosexualidad si las circunstancias lo favorecen. No hay que olvidar sin embargo que nuestra libertad nos posibilita sublimar los instintos y as? en la amistad pueden entrar mis componentes homosexuales, que sublimados sirven para realizar uno de los m?s altos valores humanos.

No cabe duda de que los ambientes educativos demasiado cerrados, favorecen la eclosi?n de la homosexualidad, pues todo sistema que tienda a evitar una actividad sexual normal (no confundamos aqu? sexualidad con genitalidad) favorece el surgir de salidas anormales. Por ello, hay que evitar la represi?n sexual, ya que si se niega la sexualidad, ?sta se desv?a, se camufla, se polariza sobre objetos a los que no corresponde su finalidad natural, porque el rechazo de lo sexual impide una comunicaci?n normal con los dem?s. El culto de la pureza por la pureza lleva hacia la homosexualidad, porque no somos ?ngeles y el ?nico sentido aut?ntico de la pureza es el de entrega hacia Dios y los dem?s.

Si en estos ambientes educativos hay amistades que pueden convertirse en demasiado particulares, conviene no romperlas brutalmente para no culpabilizar ni cristalizar lo que no pas? de pasajero. Los actos homosexuales espor?dicos, realizados durante la adolescencia, frecuentemente no son m?s que una curiosidad malsana. Pero la prolongaci?n de semejante comportamiento puede desembocar en la afirmaci?n de una cierta ambivalencia que, de lo contrario, se hubiera superado f?cilmente. Sobre todo puede provocarse una fijaci?n homosexual en el adolescente seducido, cuando existe una predisposici?n latente, y no olvidemos que es relativamente elevado el porcentaje de homosexuales latentes o ambivalentes.

Quien tiene una tendencia homosexual, pero no la lleva a la pr?ctica, es relativamente f?cil que consiga que esa tendencia no sea demasiado profunda o irreversible, mientras que la actuaci?n pr?ctica, indiscutiblemente refuerza la homosexualidad. Es precisamente ?ste uno de los motivos que induce a los legisladores responsables, en los que por supuesto no incluyo a los nuestros, a proteger la juventud de la corrupci?n desencadenada por los adultos, dictando contra los seductores sanciones.

A estos muchachos hay que presentarles alternativas mejores, como relaciones normales con muchachas, compa??a ?sta que indiscutiblemente crea problemas, pero problemas susceptibles de evoluci?n din?mica, que bien orientada, lleva hacia la madurez psicosexual.

Tengamos en cuenta que la gran mayor?a de las amistades no llevan hacia la homosexualidad y que como tambi?n sucede con la masturbaci?n las eventuales pr?cticas homosexuales de la adolescencia cesan espont?neamente en la mayor parte de los casos con el pasar de los a?os y el surgir del normal atractivo heterosexual. Si se produce alg?n caso de homosexualidad, deben interrogarse tambi?n los educadores sobre los errores que han podido cometer y que han hecho posible la ca?da homosexual.

Es evidente que muchos homosexuales se sienten muy insatisfechos y que cuando se percatan de su homosexualidad, se sienten horrorizados y deprimidos. Viven preocupados por su dif?cil situaci?n y sus consecuencias: aislamiento social, soledad, posible condena a una solter?a permanente. A menudo se sienten infelices, inferiores e incluso desesperados. El estilo de vida homosexual supone una quiebra emocional que trae consigo grandes dosis de culpa, no s?lo neur?tica, sino aut?ntica culpa: por la promiscuidad sexual; por las constantes mentiras sobre sus relaciones amorosas que frecuentemente se rompen en semanas, e incluso, en d?as u horas, sentimiento de culpa que pesa enormemente sobre muchos de ellos.

Uno de los problemas de la homosexualidad es que dificulta la comunicaci?n con los dem?s, lo que le hace m?s dif?cil el establecer en la adolescencia lazos de amistad con sus coet?neos; en consecuencia se ven aislados, incluso en medio de los dem?s. Por ello, con frecuencia son inmaduros afectivamente, aunque intelectual y socialmente pueden ser incluso brillantes. Necesitan de nosotros comprensi?n, afecto y amistad limpia, en realidad lo que todos necesitamos.

Es oportuno puntualizar que la heterosexualidad es el punto de llegada de un largo proceso de evoluci?n susceptible de paradas y regresiones. En una evoluci?n normal la llegada a la heterosexualidad supone llegar al final de un proceso de desarrollo psicol?gico que comprende las etapas de descubrimiento de m? mismo, descubrimiento del otro de mi sexo, descubrimiento del otro del otro sexo.

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Pedro Trevijano, sacerdote


Publicado por mario.web @ 8:24
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