Mi?rcoles, 23 de febrero de 2011

En vez de una nueva enc?clica, Benedicto XVI est? escribiendo el tercer volumen de su trilog?a sobre Jes?s. Que tiene en la Transfiguraci?n sobre el Tabor su centro focal. Un liturgista y un te?logo explican por qu?

ROMA, 10 de agosto 2010 ? Hace cuatro d?as, fiesta lit?rgica de la Transfiguraci?n, "L'Osservatore Romano" ha vuelto a proponer a sus lectores la visi?n de la hom?nima pintura de Rafael, definido "el cuadro m?s bello del mundo".

?ltima obra del gran pintor, la "Transfiguraci?n" fue colocada en 1520 sobre el altar mayor de la iglesia romana de San Pedro en Montorio, donde permaneci? hasta 1797, cuando fue llevada a Francia por Napole?n.

Volvi? a Roma quince a?os despu?s y desde entonces est? expuesta en una sala de los Museos Vaticanos.

Justamente monse?or Marco Agostini, oficial de la segunda secci?n de la secretar?a de Estado, uno de los maestros de ceremonia pontificio y cultor de liturgia y arte sagrados, ha lamentado en un art?culo en "L'Osservatore Romano" que esta ubicaci?n impropia le quita a la pintura "tres cuartos de su capacidad de palabra".

En efecto, sobre el altar, durante la misa, la "Transfiguraci?n" ayudaba al sacerdote y a los fieles a "ver" el misterio celebrado, a identificar en la blanca hostia consagrada a Cristo glorioso. Era por esto que Rafael la hab?a pensado y pintado. Mientras que en un museo esta potencia expresiva y esta funci?n lit?rgica desaparecen.

En su comentario, monse?or Agostini ha llamado la atenci?n sobre la figura que est? al centro de la parte inferior de la pintura de Rafael: la mujer que, arrodillada, indica con el gesto a los ap?stoles que cuiden al ni?o amenazado por el maligno y que lo curen con la fuerza de la fe.

Porque la mujer ? que en el proyecto inicial de Rafael deb?a ser la madre del ni?o ? personifica precisamente la fe. Una fe que vence la incredulidad de la que los mismos ap?stoles son tentados. Una fe luminosa como el Cristo transfigurado, al quien todo se remite.

Se dice que despu?s las enc?clicas sobre la caridad y la esperanza Benedicto XVI est? escribiendo una enc?clica sobre la otra de las tres virtudes teologales, la fe. En realidad no es as?. En Castel Gandolfo ? donde se ha retirado a inicios de julio y se quedar? hasta octubre ? el Papa est? escribiendo m?s bien la tercera parte de su libro "Jes?s de Nazaret", la que est? dedicada a los Evangelios de la infancia.

El primero de los tres vol?menes se public? en el 2007. El segundo ya ha sido entregado a la imprenta y saldr? contempor?neamente en varias lenguas en la Cuaresma del 2011.

Es importante resaltar que la Transfiguraci?n de Jes?s tiene una parte central en la obra completa. Hasta ella llega el primer volumen y de ella parte el segundo que se centra en la pasi?n, muerte y resurrecci?n de Jes?s.

En efecto, en la Transfiguraci?n ? ha escrito Benedicto XVI en el primer volumen ? "la divinidad de Jes?s va junto a la cruz". Jes?s habla con Mois?s y El?as de la "necesidad" de su pasi?n. Aquel misterio "que Dios ha establecido antes de los siglos" (1Cor 2,7) de revela en Cristo crucificado.

No por casualidad, en el c?lebre mosaico absidal de la bas?lica de Santa Apolinaria en Clase, en Revena, del siglo V, el Cristo transfigurado est? representado por una gran cruz con gemas, sobre un fondo de cielo estrellado.

Pero tambi?n en la "Transfiguraci?n" de Rafael Jes?s tiene los brazos abiertos como en la cruz.

Aparte de ser centro de la narraci?n evang?lica, la Transfiguraci?n es pues necesariamente tambi?n foco central de toda teolog?a orientada a explorar el misterio de Cristo.

Im?gen : la "Transfiguraci?n" Rafael Sanzio

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Publicado por mario.web @ 8:43
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