Mi?rcoles, 23 de febrero de 2011

Dios nos ha confiado a los cristianos una misi?n que la Iglesia de nuestros d?as nos la recuerda con mucha frecuencia. Esta misi?n es la de llevar a Jesucristo a todas partes. Evangelizar. Anunciar la Buena Noticia de la salvaci?n. Hacer conocer a Jesucristo??

Porque el mundo, anhelante de salvaci?n, necesita saber qui?n es el ?nico Salvador enviado por Dios y que no tiene sustituto posible.?

Los que ya hemos recibido este don inconmensurable de la salvaci?n, sentimos vivamente dentro de nosotros la necesidad de ser generosos. Queremos llevar la salvaci?n a tantas almas sedientas de Dios y de su Enviado Jesucristo, y est?n sedientas porque quieren entrar en la vida eterna a la que Dios las llama.

No quiere decir otra cosa la palabra apostolado, al cual nos sentimos llamados todos.?

Ser ap?stol no significa otra cosa que llevar y dar Jesucristo a las almas.?

Me voy a imaginar que salgo ahora mismo a la calle, al mercado, y lanzo esta pregunta:

- ?Qui?n nos dio a Jes?s en Bel?n?
Todos sabemos que cualquiera responder?a sin titubear, y, hasta extra?ado de una cuesti?n tan archisabida, dir?a sin m?s:?
- ?Pues, Mar?a!
Y es totalmente cierto. Mar?a recibi? de Dios a Jes?s en su seno para darlo al mundo, y se lo ofreci? a los pastores, lo puso en manos de los Magos y nos lo sigue dando a cada uno de nosotros.?

Mar?a, inseparable de Jes?s, lleva Jes?s adondequiera que va y lo ofrece a todos los corazones, lo deposita en ellos y en ellos lo hace crecer, hasta que lo ve totalmente desarrollado en cada uno de nosotros.?

Esto es, en definitiva, lo que le pedimos en la Salve, la oraci?n m?s bella que, junto con el Avemar?a, ha inventado la Iglesia para invocar a la Virgen:
- Y despu?s de este destierro mu?stranos a Jes?s, fruto bendito de tu vientre, ?oh clement?sima, oh piadosa, oh dulce Virgen Mar?a!?

Pero yo quisiera hacer otra pregunta:?
- ?Es s?lo Mar?a quien da Jes?s al mundo???
Hago esta pregunta a prop?sito de una jovencita a la que no tuve el gusto de conocer, pero cuya historia me contaron con toda certeza.?
La muchacha era muy sencilla. Ten?a abierta una tiendecita cerca del mercado m?s importante de la ciudad, y en ella vend?a m?s que cualquiera de los puestos del mercado grande. Y le preguntaron un d?a:
- Pero, ?qu? haces t? para atraer a tanta gente aqu???
Porque la jovencita angelical, de cara de rosa y de sonrisa eterna, no hac?a detr?s de su mostrador m?s que expender refrescos, jugos, panecillos dulces y bocadillos a todos los que acud?an del pr?ximo mercado. Y ahora, preguntada sobre su secreto, se limit? a contestar con su inocencia de siempre:
- ?Yo?? Junto con las cosas que vendo, doy a Jes?s y lo reparto a todos los que vienen a comprar.?
No dijo m?s, pero tampoco dijo menos? Los clientes, gentes humildes del mercado, no sab?an por qu?, pero, entre tantas tiendas iguales, siempre iban a parar a la de la jovencita encantadora que les repart?a a Jes?s?

No es esto una imaginaci?n. La chica sab?a que ten?a a Jes?s en el coraz?n. Y que con su honradez, con su sonrisa inextinguible, con su oraci?n, y con su amor sobre todo, estaba convencida de que comunicaba Jes?s a los dem?s, que se lo daba, que hac?a el oficio de Mar?a en Bel?n?

Nos podemos preguntar ahora a nosotros mismos:
- Y yo, ?soy capaz de dar Jesucristo a los dem?s??

Es una cuesti?n de mucha actualidad. Lo ha sido siempre en la Iglesia. Porque no es otro el significado de las palabras del ap?stol San Pablo cuando nos encarga ser el buen olor de Cristo. Esparcir a Cristo, como la rosa esparce su fragancia. Hacer que Cristo se note por doquier, porque, cuando se abre el frasco de nuestro coraz?n, inmediatamente se percibe a Cristo alrededor nuestro.?

Y es as?, puesto que el apostolado no consiste en otra cosa. Nos movemos, organizamos, trabajamos en un movimiento seglar, participamos en todas las actividades parroquiales? Todo est? perfecto. Todo eso hay que hacerlo. Pero, si no estamos llenos de Cristo, no hacemos nada.?

Mientras que, al estar llenos de Cristo, sin darnos cuenta ni siquiera nosotros mismos, esparcimos a Cristo por todas partes? Un predicador famoso y santo lo dijo con palabras que se hicieron muy notorias:?
- El ap?stol es un c?liz lleno de Cristo. Da lo que rebosa, pero ?l se queda siempre lleno.?

Es una temeridad pretender ser ap?stol sin llenarse antes de Jesucristo por la oraci?n, por la intimidad con ?l, por la uni?n que nos lleva a ser una sola cosa con nuestro Se?or.

Porque somos ap?stoles, damos el Evangelio para que otro lo lea.?
Porque somos ap?stoles ense?amos el Catecismo para hacer conocer a Cristo.?
Porque somos ap?stoles trabajamos por la Iglesia para que el Reino de Jesucristo avance.?

Todo est? magn?fico. Pero, hecho sin ruido, como Mar?a en Bel?n. Como la jovencita en el mostrador.?

Quien m?s adentro lleva a Cristo en el coraz?n --como una concha la perla-- es tambi?n quien m?s y mejor sabe darlo a todos?.


Publicado por mario.web @ 18:15
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