Mi?rcoles, 23 de febrero de 2011

El Papa ha pedido a los cristianos que muestren al mundo el rostro de Cristo. Ha recordado que antes de darlo a conocer es necesario contemplarlo. Y ha advertido que no son suficientes las fuerzas humanas sino que se requiere el don de la fe para descubrir el verdadero rostro del Se?or.

?Qu? fisonom?a tiene el rostro de Jesucristo? El Santo Padre describe sus cuatro caracter?sticas fundamentales.

Lo primero que salta a la vista cuando uno lee la vida de Jes?s es su realidad humana. Cristo fue verdadero hombre, "asumi? todas las caracter?sticas del ser humano, excepto el pecado" (n.22).

Al escuchar sus palabras, se descubre un segundo elemento. Jes?s tiene plena conciencia de ser Dios, pero con un matiz muy concreto: "Cristo aparece consciente de tener una relaci?n ?nica con Dios, como es la propia del ?hijo?" (n.24).?
En efecto, "?Jes?s es verdadero Dios y verdadero hombre!" (n.21)

Esta es la f?rmula fundamental de nuestra fe en Cristo Jes?s.

El Evangelio, le?do sin rutina, destaca fuertemente otra caracter?stica del rostro del Se?or: es un rostro doliente. "La intensidad de la escena de la agon?a en el huerto de los Olivos" (n.25) y "el grito de Jes?s en la cruz" (n.26) muestra un rostro abrumado por la prueba y el dolor de los pecados del hombre.

"Pero esta contemplaci?n del rostro de Cristo - comenta el Papa - no puede reducirse a su imagen de crucificado. ??l es el Resucitado!" (n.28).

Ya tenemos las cuatro caracter?sticas de la persona de Jesucristo:
?l es verdadero Dios y verdadero hombre, fue crucificado por nuestros pecados y resucitado por el Padre.

Supongo que los cuatro elementos de la personalidad de Cristo, presentados por el Santo Padre, eran ya conocidos por nuestros lectores.

Mi intenci?n no es un simple ejercicio de memoria sino algo muy distinto: ?Qu? repercusi?n tienen las cuatro caracter?sticas de Jesucristo en nuestras vidas? ?Ser?a lo mismo para m? si no se hubiera hecho hombre? Y ?si simplemente hubiera sido un buen hombre, un gran profeta? ?Y si no hubiera sufrido la cruz? ?Qu? fin tiene la resurrecci?n? ?No hubiera sido suficiente el testimonio heroico de su muerte?

"Cristo - dice el Papa - nos revela el aut?ntico rostro del hombre, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre" (n.23). En consecuencia, cada una de las caracter?sticas de Jesucristo nos est? diciendo algo del hombre, nos muestra c?mo debes ser t? y yo.

Cristo es verdadero hombre. ?Qu? importante es aplicar esta verdad a nuestra vida! ?l me acompa?a en los momentos m?s alegres de la vida, como en la boda de Cana o en la fiesta que organiz? el fariseo. Intuye mi dolor, como lo hizo con la madre viuda que hab?a perdido su hijo. Llora con mis tristezas, como llor? la muerte de L?zaro. Entiende mis tentaciones, pues ?l las experiment? en el desierto. Comprende mi rebeld?a ante la voluntad del Padre, ya que ?l tambi?n experiment? en Getseman? lo duro de los planes del Padre. Me alienta ante los sentimientos de soledad afectiva, pues en la cruz ?l supo lo que significa sentirse abandonado del amor del Padre. En verdad, ?qu? paz, serenidad y felicidad alcanzar? nuestra conciencia si tenemos presente que Jesucristo es hombre como y con nosotros! Eso s?, excepto en el pecado.

Cristo es Hijo de Dios, ?qu? aporta esta verdad a la realidad del ser humano? La respuesta es sencilla: si ?l es Hijo, nosotros tambi?n somos hijos del Padre: "s?lo porque el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre, el hombre puede, en ?l y por medio de ?l, llegar a ser realmente
hijo de Dios" (n.23). Pero, ?qu? repercusi?n tiene esta verdad en nosotros? Si soy hijo, debo, como Jes?s, "estar en la casa de mi Padre" (n.24) y preocuparme de sus cosas. Y debo, tambi?n como Jes?s en el huerto de los Olivos, confiar en el Padre y en su voluntad sobre mi vida.

Cristo se presenta con un rostro doliente y a la vez con un rostro resucitado. Esta doble caracter?stica comporta una especial importancia para la vida. "Para devolver al hombre el rostro del Padre, Jes?s debi? no s?lo asumir el rostro del hombre, sino cargarse incluso del ?rostro? del
pecado" (n.25). Esta expresi?n del Papa es verdaderamente fuerte.

Jesucristo no tuvo pecado, pero experiment? el dolor del pecado, una experiencia que dur? unos momentos para dar paso a la felicidad de la resurrecci?n. De modo similar, en nuestra vida el pecado ofrece un placer pasajero pero el mal permanece; en cambio, un acto bueno exige un sacrificio pasajero pero el bien queda. Por lo tanto no tengamos miedo al sufrimiento que comporta la vida recta pues el dolor pasar? pero el bien permanecer?.


Publicado por mario.web @ 18:55
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