Jueves, 24 de febrero de 2011

Fiat. H?gase. Con esta palabra Dios cre? el mundo, con todas sus maravillas. La tierra y el cielo, los astros, las aguas, las plantas, los animales, el hombre.??Y vio que era bueno??(cf. Gn 1). El hombre canta con el salmista al contemplar la creaci?n: ?Grandes y admirables son tus obras Se?or! Esta primera creaci?n, Dios la realiz? sin depender de nadie. Por amor lo quiso as? y cre? con su libre voluntad.?

Al hombre lo cre??a su imagen y semejanza??(Gn 1, 26), y le dio el don de la libertad. Lo hizo capaz de responder ?s? ? o ?no? a su voz. Y el hombre pec?, se dej? enga?ar por la serpiente y le volvi? la espalda a su Dios. Entonces, de nuevo movido por el amor, Dios emprendi? la obra de una nueva creaci?n, una segunda creaci?n: decidi? salvar al hombre del pecado.??Tanto am? Dios al mundo que le entreg? a su Hijo ?nico??(Jn 3, 16).?

El fiat de Mar?a fue la segunda la segunda creaci?n, la obra redentora del hombre, provoca en nosotros un asombro a?n mayor que la primera. Porque ahora Dios no quiso actuar por s? solo, aunque pod?a hacerlo as?. Prefiri? contar con la colaboraci?n de sus creaturas. Y entre ellas, la primera de la que quiso necesitar fue Mar?a. ?Atrevimiento sublime de Dios que quiso depender de la voluntad de una creatura! El Omnipotente pidi? ayuda a su humilde sierva. Al ?s?? de Dios, sigui? el ?s?? de Mar?a. Nuestra salvaci?n dependi? en este sentido de la respuesta de Mar?a.?

San Lucas, en el cap?tulo 1 de su Evangelio, traza algunas caracter?sticas del asentimiento de la Virgen. Un fiat progresivo, en el que el primer paso es la escucha de la palabra. El ?ngel encontr? a Mar?a en la disposici?n necesaria para comunicar su mensaje. En la casa de Nazaret reinaban la paz, el silencio, el trabajo, el amor, en medio de las ocupaciones cotidianas. Despu?s la palabra es acogida: Mar?a la interioriza, la hace suya, la guarda en su coraz?n. Esa palabra, aceptada en lo profundo, se hace vida. Es una donaci?n constante, que no se limita al momento de la Anunciaci?n. Todas las p?ginas de su vida, las claras y las oscuras, las conocidas y las ocultas, ser?n un homenaje de amor a Dios: un ?s?? pronunciado en Nazaret y sostenido hasta el Calvario. El fiat de Mar?a es generoso. No s?lo porque lo sostuvo durante toda su vida, sino tambi?n por la intensidad de cada momento, por la disponibilidad para hacer lo que Dios le ped?a a cada instante.

Como Dios quiso necesitar de Mar?a, ha querido contar con la ayuda que nosotros podemos prestarle. Como Dios anhelaba escuchar de sus labios pur?simos??H?gase en m? seg?n tu palabra??(Lc 1, 38), Dios quiere que de nuestra boca y de nuestro coraz?n brote tambi?n un ?s?? generoso. Del fiat de Mar?a depend?a la salvaci?n de todos los hombres. Del nuestro, ciertamente no. Pero es verdad que la salvaci?n de muchas almas, la felicidad de muchos hombres est? ?ntimamente ligada a nuestra generosidad.

Cada d?a es una oportunidad para que nosotros tambi?n pronunciemos un fiat lleno de amor a Dios, en las peque?as y grandes cosas. Siempre decirle que s?, siempre agradarle. El ejemplo de Mar?a nos ilumina y nos gu?a. Nos da la certeza de que aunque a veces sea dif?cil aceptar la voluntad de Dios, nos llena de felicidad y de paz.

Cuando Dios nos pida algo, no pensemos si nos cuesta o no. Consideremos la dicha de que el Se?or nos visita y nos habla. Recordemos que con esta sencilla palabra: fiat, s?, dicha con amor, Dios puede hacer maravillas a trav?s de nosotros, como lo hizo en Mar?a.


Publicado por mario.web @ 7:49
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