Jueves, 24 de febrero de 2011

Pocas cosas hay tan hermosas como el entendimiento y la comunicaci?n entre las personas, cuando comprobamos que comprenden lo que queremos decir y cuando nosotros mismos sabemos entender a los dem?s, llegando a adivinar lo que est?n pensando casi antes de que las palabras salgan de su boca. Algo totalmente distinto de aquellas conversaciones que parecen un di?logo entre sordos, como si se hablaran distintos lenguajes. Experiencias tan opuestas como Babel, donde se confundieron las lenguas y Pentecost?s, donde todos se entend?an a pesar de hablar lenguas distintas.

Adentr?ndonos en el terreno religioso resulta gratificante sentirnos escuchados y comprendidos por Dios y conocer con nitidez lo que quiere de nosotros, sus planes. Pero tambi?n puede ocurrir lo contrario: que nos d? la impresi?n de que Dios no nos escucha ni atiende o que seamos incapaces de conocer su voluntad.

El ser humano necesita comunicarse, expresar sus sentimientos, sus ideas; necesita de la acogida y comprensi?n de los dem?s. Pero a veces esto no es posible y no queda m?s remedio que guardar silencio, que callar lo que gustar?a gritar o decir y rumiar las cosas en el interior. No es f?cil, pero a la larga es mejor que hablar in?tilmente.

Todo esto me trae a la memoria una frase del Evangelio referida a Mar?a, cuando se encontr? con su hijo en el templo de Jerusal?n despu?s de tres d?as de angustiosa b?squeda, de ausencia e incertidumbre. Ella no entend?a por qu? Jes?s les hab?a hecho esto e incluso despu?s de hablar con ?l parece que no consigui? aclarar muchas dudas. Por lo que el evangelista comenta: ?Y Mar?a conservaba todas estas cosas guard?ndolas en su coraz?n!.

Lo cual equivaldr?a a decir m?s o menos: no entiendo nada, pero no quiero discutir, me resigno a no encontrar una respuesta clara, esperar a que alg?n d?a, con el tiempo, pueda comprender el por qu? de todo esto. M?s o menos equivale a decir: Se?or, h?gase tu voluntad, aunque no la entienda.

Con frecuencia nuestra impaciencia nos lleva a querer respuestas y soluciones inmediatas para todo, a reaccionar bruscamente, a incomodarnos, a querer que los dem?s nos entiendan a la perfecci?n o que Dios nos conceda al instante todo lo que le pedimos.

Puesto que no somos budistas tampoco es cuesti?n de cerrar los ojos como que no pasa nada, tratando de limpiar la mente y dej?ndola vac?a. Por eso nos reconforta la actitud de Mar?a que nos invita a guardar las cosas conserv?ndolas en el coraz?n.


Publicado por mario.web @ 8:03
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