Viernes, 25 de febrero de 2011

En un pueblecito perdido en lo m?s rec?ndito de nuestro territorio, lleg? un d?a un curandero, con una gran fama que le preced?a de los muchos otros pueblos que hab?a visitado.

-??Ya lleg?! ?Aqu? estoy con la cura para curar cualquier enfermedad! Tengo remedio para todo, para el herbor de est?mago, el dolor de rodillas, el malestar de cabeza... ?Vengan, vengan y consigan el remedio que esperaban!?

As? gritaba el brujo en el parque del pueblecito, encaramado sobre un destartalado caj?n y ampar?ndose en la sombra de un frondoso ?rbol, donde toda la gente pod?a verlo con facilidad.

Y desde lejos, un joven de cierta educaci?n, que iba pasando por el pueblo, permaneci? all? durante alg?n tiempo observando todo el alboroto.

-??Pidan lo que necesiten! ?Cu?l es su dolencia? ?Pidan, pidan!?

Y la primera fue una mujer:
--?Tengo dos a?os con un dolor de huesos que me est? matando. No hay d?a que no me duelan y nada me lo ha podido curar...?

-??Do?a! ?Aqu? tengo lo que usted necesita! Tenga, hierva estas hojas y t?mese dos tazas cada hora y ver? que en tres d?as, adi?s dolores...?

Y m?s atr?s tron? otro que gritaba:
--?Llevo m?s de un mes sin poder dormir. Cuando cierro los ojos, me entra un ardor de est?mago que no duermo. Y vea, tengo hijos que mantener y no estoy rindiendo en el trabajo, porque todos los d?as llego desbaratado.?

-??Caballero! Lo que usted necesita es un masajito diario con este aceite milagroso de flor silvestre. ??nteselo antes de acostarse y ver? que en cinco d?as dormir? que tendr?n que jamaquearlo para que se despierte!?

Y as? sigui? la cosa, y parec?a que el brujo ten?a cura para todo, y todo el mundo vociferaba sus dolencias y en minutos el curandero les pon?a el remedio en las manos...
El joven aquel, que miraba desde lejos, se acerc? para pedirle a aquel hombrecito feo y jorobado alg?n remedio para el mal que lo aquejaba...

Y mientras el brujo segu?a vendiendo sus botellas y brebajes y unturas y yerbas, el joven alz? la mano, y elevando la voz por entre todas las del pueblo, dijo:
--?Si eres capaz de curarlo todo, dame algo para este mal que traigo...??

El brujo fij? sus ojos en el joven, y la gente guard? silencio.
-??Qu? cosa te duele?? pregunt? el brujo, y el joven r?pidamente contest?:
--?El alma?.

-??El alma? Pero don, yo no puedo curar esas cosas...?

-?Entonces -respondi? el joven, obviamente irritado-- ?por qu? pregonas que eres capaz de curarlo todo, cuando no tienes remedio para sanar lo m?s importante??

Y poco falt? para que de una patada tumbara el caj?n y los frascos que el viejo brujo exhib?a. Una mano se lo impidi?. Una mano suave que se pos? sobre su hombro.
--??Te duele el alma??
Era una muchacha de mirada pura y apacible la que le hablaba y el joven, al verla, respondi? ruborizado:

--?S?. Llevo muchos a?os as?, y no he podido encontrar qui?n me cure.?

Los del pueblo se quedaron sin habla y sin respiro. El brujo ten?a una cara muy brava, sin lugar a dudas muy disconforme con lo que estaba sucediendo. Ese joven lo hab?a hecho quedar muy mal delante de todo el pueblo.?

La chica mir? fijamente al joven en los ojos, y le dijo:?
--??Sufres soledad, no es as???
Y como el joven asintiera con la cabeza, ella afirm?:
--?Lo que necesitas es orar?.
El brujo se burl?.
--?Y ?qu? es orar?? pregunt? el joven.
--?Es saber que Alguien te escucha y te comprende. Es dialogar con Alguien a quien t? le interesas m?s que cualquier otra cosa. Es sentirte querido, es sentirte acogido.?

Y el joven, con el rostro iluminado y una leve sonrisa dibujada en los labios, exclam?:
--?Eso es justamente lo que anduve buscando durante a?os: ?que alguien me hiciera caso y se preocupara por m?!?

El joven se alej? brincando sobre su propia sombra, mientras el brujo, con toda la multitud mir?ndolo fijamente, recog?a sus b?rtulos para irse con su m?sica a otra parte.

Y as? lo cuenta la leyenda que recog? en alg?n momento y que ahora les relato... y que concluye afirmando que el hombre no s?lo es un cuerpo sano o enfermo. El hombre tambi?n es alma, esp?ritu. Hay dolores que ni la medicina ni las terapias, ni los interminables tratamientos pueden eliminar. Dolores del alma, que conocemos con el nombre de soledad, de tristeza. Orar, orar mucho. No hay cura m?s confiable que la oraci?n.

Bendiciones y paz.


Publicado por mario.web @ 9:08
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