Viernes, 25 de febrero de 2011

La eficiencia, en ocasiones, nos obsesiona. Queremos rendir m?s, aprovechar a fondo el tiempo, atender varios asuntos a la vez, conquistar metas y m?s metas.

Al final del d?a podemos sentirnos satisfechos al recordar que hemos hecho ?muchas cosas?. La enumeraci?n empieza con el excelente editorial que le?mos por la ma?ana, el desayuno consumido en menos tiempo, la llegada a tiempo al trabajo, el haber terminado 15 asuntos pendientes, el haber respondido a m?s de 30 mensajes del correo electr?nico, y un largo etc?tera de peque?as, medianas o grandes realizaciones.

Pero si vamos m?s a fondo, ?estamos de verdad satisfechos? Hemos hecho muchas cosas, hemos rendido m?s de lo ordinario, hemos tenido un d?a ?lleno?. ?Basta eso o qued? algo pendiente, dej? de lado otras ?cosas? mucho m?s importantes?

Es posible vivir con la agenda repleta de compromisos y con un gran vac?o en el coraz?n. Quiz? ocurre eso porque la avalancha de actividades nos ha alejado de lo m?s importante, porque hemos perdido la br?jula y no sab?amos exactamente hacia d?nde quer?amos llegar.

No podemos recorrer el camino de la vida bajo un frenes? de acciones y bajo un esfuerzo, casi tit?nico, por llevar a cabo miles de cosas que nos dispersan y que nos esclavizan.

Hemos sido creados para algo mucho m?s grande, m?s noble, m?s profundo, m?s hermoso. La verdadera vocaci?n del hombre est? no en el hacer, sino en el amar.

Juan Pablo II lo explicaba con estas palabras: ?El hombre no puede vivir sin amor. ?l permanece para s? mismo un ser incomprensible, su vida est? privada de sentido si no se revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en ?l vivamente? (Redemptor hominis, n. 10).

Nuestra plenitud no est? en la t?cnica, ni en la televisi?n, ni en internet, ni en los crucigramas, ni en la conquista de una buena forma f?sica, ni en la dieta, ni en la lectura de novelas apasionantes o de libros de ciencia. Nuestra plenitud est? en aprender a vivir seg?n nuestra naturaleza ?ntima, profunda: seg?n el plan de Dios, que nos hizo por amor y nos invita cada d?a a amar.

La pregunta que deber?amos formular al acostarnos no es si hice m?s, sino sencillamente si hice mejor, si hice bien, si hice con amor, si hice para amar.

No vale la pena hacer miles de cosas. Hay una ?nica cosa importante: ?S?lo vale la pena el amor, que es lo que hace posible la eternidad? (Jos? Mar?a P?rez Lozano).


Publicado por mario.web @ 9:23
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