Viernes, 25 de febrero de 2011

El hecho de ser, de estar presentes en esta vida, de poder disponer de un tiempo que se nos da, trae consigo una responsabilidad de infinitas dimensiones que muchas veces no queremos o no sabemos aquilatar.?

Estamos conscientes de que solo el presente, el momento presente nos pertenece. El pasado lo vivimos, si, pero se nos fue como agua entre las manos dej?ndonos tan solo la humedad perfumada de un grato recuerdo o de un triste llanto. Se nos fue como el viento que pasa y pasa para no regresar jam?s. Los instantes, las horas, los a?os vividos se fueron y no volver?n. El futuro es tan incierto como el m?s grande de los misterios. Indescifrable e impenetrable?

No nos pertenece el ma?ana, ni siquiera el pr?ximo minuto, que tan solo ser? nuestro si alcanzamos a vivirlo. ?Y qu? hacemos con nuestro tiempo? Ese, el del momento presente, el que Dios nos est? regalando gota a gota, hora tras hora, d?a tras d?a... ?C?mo empleamos nuestro tiempo.? A veces dejamos transcurrir esas horas, horas que no volveremos a tener, sin hacer nada, con una dejadez tonta, con un desperdicio imperdonable y falto de cordura.

Pensemos frecuentemente en esto: el gran tesoro del tiempo lo tenemos en nuestras manos. Es el momento presente el que no se nos puede ir sin darle su valor y de muchos presentes hacemos nuestro pasado y tambi?n estamos haciendo un puente hacia ese futuro que est? por llegar. Ese puente que nos va a conducir a la eternidad.

El valor de nuestro tiempo se lo damos nosotros. Si empleamos ese tiempo en crecer espiritualmente, en ser mejores, en ir limando las aristas de nuestro car?cter y temperamento con las que lastimamos a los que nos rodean, ese tiempo ser? rico, lleno de paz y de alegr?a.

Ser? de un extraordinario valor si no lo usamos con la avaricia de vivirlo para nosotros solos, sin que generosamente se lo obsequiemos a los dem?s. As? ese tiempo jam?s ser? un desperdicio y cuando nos hayamos ido siempre habr? alguien que nos recordar? porque llevar? en su vida el regalo de nuestro tiempo, el regalo de nuestra propia existencia.

Todos los instantes de nuestra vida son aprovechables.

No los malgastemos en cr?ticas malsanas, en chismes, en arropar rencores, en maldecir con envidia la suerte de otros, en herir de obra o de palabra, en lastimar sentimientos o menospreciar al m?s d?bil?

Por el contrario, valoremos y amemos esos instantes presentes para vivirlos con intensidad, con profundidad, haci?ndolos fecundos d?ndoles su justo valor enriquecidos por la fe y la confianza en Dios y reparti?ndolos siempre entre nuestros semejantes.?

Somos due?os de nuestro tiempo, pero no olvidemos que daremos cuenta de ?l cuando ese tiempo se termine y empiece la ETERNIDAD.?


Publicado por mario.web @ 9:27
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