Viernes, 25 de febrero de 2011

?Qu? es lo que esperamos en la otra vida? Nosotros no tenemos la menor duda: ?Veremos a Dios! Pero, al asegurar esto, ?sabemos lo que nos decimos? ?sabemos lo que significa ver a Dios?...

Llama mucho la atenci?n en la Biblia el miedo que los jud?os ten?an de ver a Dios. Al sentir su presencia, se cubr?an el rostro, porque pod?an morir con la vista del Se?or. As? lo hace Mois?s ante la zarza ardiendo:?

- Se cubri? el rostro, porque ten?a miedo de mirar a Dios.?

Y el mismo Dios le dijo:

- No podr?s ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir viviendo...

Y recordemos a Jacob, a quien se aparece Dios, y exclama despu?s:?

- ?He visto a Dios, y sin embargo no he muerto!...?

Por eso ven?a a veces la nube, que manifestaba que Dios estaba all?, pero al mismo tiempo ocultaba su presencia, como ocurri? en la inauguraci?n del Templo de Salom?n.?

Y este miedo lo tuvieron incluso los ap?stoles, en el mismo Evangelio. En el Tabor, apenas oyen la voz de Dios, escondido en la nube que aparece sobre el monte, caen aterrados y apegan el rostro al suelo, hasta que se acerca Jes?s y les anima:

- ?No tem?is!...?

As? era la fe de Israel. Pero viene Jes?s, y en su serm?n program?tico de las bienaventuranzas proclama y promete:

- ?Dichosos los limpios de coraz?n, porque ellos ver?n a Dios!

La gente que o?a a Jes?s decir esto por primera vez, debi? quedarse loca de alegr?a. -?C?mo es posible eso de que vamos a ver a Dios, si a Dios no lo ha visto ni lo puede ver nadie? ?C?mo es que ahora Jes?s, el Maestro de Nazaret, que hace estos prodigios y que ense?a con esta autoridad, nos dice que vamos a ver al mismo Dios?...

Los humildes, los sencillos, los de conciencia recta, ven a Dios con una fe sin trabas ya en este mundo, y despu?s contemplar?n a Dios cara a cara, sin velos.?

Como nos dice Pablo:?
- Ahora vemos como en espejo, despu?s cara a cara.?

Y completa Juan:?
- A?n no se ha manifestado lo que seremos, porque, cuando llegue, veremos a Dios tal como es ?l..?

?Medimos lo que esto significa?...

Sin darnos cuenta, estamos contando un imposible. ?C?mo una criatura puede ver al Dios invisible, al que es sant?simo, al que supera todas las fuerzas humanas y las de los mismos ?ngeles? Sin embargo, lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Y esto es lo que Dios nos promete: que lo veremos tal como es: lo contemplaremos sin velos, cara a cara, en una dicha y en un gozo inenarrables, metidos en ?l de tal manera que miraremos a Dios con los ojos del mismo Dios...?

Esta es la gracia de las gracias. Todas las gracias que Dios nos hace van dirigidas a esta final: a verle a ?l en la Gloria. Y, cuando lo veamos y poseamos, ya no desearemos nada m?s, porque se habr?n colmado para siempre todos los anhelos del coraz?n.?

El Catecismo de la Iglesia Cat?lica nos resume todo con estas palabras famosas de San Agust?n:?

- All? descansaremos y veremos; veremos y amaremos; amaremos y alabaremos. He aqu? lo que acontecer? en el fin sin fin. ?Y qu? otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendr? fin?...

Todo esto es un sue?o, el feliz sue?o de los creyentes. Un sue?o bendito, no producido por una droga alucinante, sino por la Palabra de Dios, que nos lo promete con toda su seriedad divina:

- ?Ver?n a Dios!... ?Lo veremos cara a cara!... ?Lo veremos tal como es ?l!...?

Esta llamada de Dios a su visi?n y a su gloria tiene su precio. No es una imposici?n, es una oferta. Es un regalo, pero condicionado. Dios nos crea y nos pone en este mundo con una direcci?n precisa. Nos coloca en el principio de la carretera, y nos dice:?

- ?Adelante, y hasta el fin! No te desv?es. No te salgas de la autopista. En un cruce que se atraviese, no te vayas ni a derecha ni a izquierda...

El gran Catecismo de la Iglesia Cat?lica nos repite lo que aprendimos de ni?os en el peque?o catecismo de nuestra parroquia: Que Dios nos ha puesto en el mundo para conocerle, servirle y amarle, y as? ir al cielo. Esta es la carretera, la autopista real que conduce a Dios.

Lo conocemos y lo aceptamos con la fe.?
Le servimos con nuestra adoraci?n, nuestro culto y nuestra entrega a los hermanos que nos necesitan. As? le amamos con todo el coraz?n.?

El ver a Dios ser? regalo y ser? premio. Dios se nos ofrece, pero nos exige esfuerzo. Requiere perseverancia hasta el fin. Por eso nos repite la Carta a los Hebreos:

- La perseverancia os es necesaria para alcanzar la promesa, todo eso que Dios nos ha ofrecido por nuestra fidelidad a su Palabra.?

- ?Oh Dios, T? eres mi Dios! repetimos con el salmo, mi alma est? sedienta de ti... ?Y cu?ndo llegar?, para ver el rostro de mi Dios!... Lo veremos sin morir, sino viviendo siempre, siempre....


Publicado por mario.web @ 9:35
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