Viernes, 25 de febrero de 2011

Yendo Jes?s de camino, pas? por un pueblo. Parece que Jes?s siempre va de paso, pero siempre va por algo, siempre nos ense?a algo. En ese pueblo una mujer llamada Marta lo acoge en su casa. Mientras ella trajina para atender lo mejor posible a aquel hu?sped tan ilustre, una hermana suya, llamada Mar?a, se coloca a los pies de Cristo para escucharle. Marta se impacienta y le reclama a Cristo la tranquilidad de su hermana. Cristo aprovecha aquella situaci?n para decirle a Marta con enorme cari?o que en la vida realmente s?lo hay una cosa importante y que Mar?a ha elegido lo mejor. La confianza que trasmite esta escena indica que la amistad de Cristo con aquellas hermanas era total. El Se?or debi? pasar muchos momentos con aquellos hermanos. Despu?s nos contar? el Evangelio que realizar? con L?zaro uno de los milagros m?s grandes de los que realiz?. En esta escena podemos descubrir c?mo la vida humana tiene un sentido y cu?l es realmente ese sentido.


?Cu?l es el sentido de la vida humana? Es ?sta una pregunta que todos nos hacemos cuando vemos que no podemos lograr todo lo que queremos, cuando vemos que muere una persona en el inicio mismo de su vida, cuando contemplamos el sufrimiento de tantos seres humanos por culpa del ego?smo de los hombres, cuando vemos la desesperaci?n de tantas personas ante el sufrimiento propio o de un ser querido. Y la realidad es que no podemos aceptar que todo se reduzca a nacer, vivir si es que se puede llamar vivir a muchas vidas, para terminar en la nada. El ser humano debe tener un fin m?s all? de las cosas que hace o que ve.

Marta representa para nosotros una forma de vivir. "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola". Impresiona el cari?o de Jes?s por aquella mujer que se desviv?a por atenderle y procurarle bienestar. El hecho de repetir dos veces su nombre es se?al de cari?o, de ternura y de reconocimiento a su labor. Pero Jes?s quiere prevenirla contra un gran escollo de la vida: el vivir sin m?s, el irse tragando los d?as sin ver en el horizonte, el hacer muchas cosas, pero no preocuparse de lo m?s importante.


Marta es el s?mbolo de una humanidad que ha dado prioridad al hacer o al tener sobre el ser, a la eficacia sobre lo importante, a la inmanencia sobre la trascendencia. Marta somos cada uno de nosotros cuando en el d?a al d?a decimos: "No tengo tiempo para rezar". "No tengo tiempo para formarme". "No tengo tiempo para pensar". "No tengo tiempo para Dios". Basta asomarse a la calle y a las casas para ver cu?nto se hace, c?mo se corre, c?mo se vive. Pareciera que estamos construyendo la ciudad terrena o que hubiera que terminar cada d?a algo que ma?ana hay que volver a empezar.

El consejo de Cristo a Marta, santa despu?s al fin y al cabo, est? lleno de afecto, de afecto del bueno. La invita a tomarse la vida de otra forma, a respirar, a vivir serenamente, a preocuparse m?s de las cosas del esp?ritu. Ah? va a encontrar la paz y la tranquilidad. Le ense?a a construir el presente mirando a la eternidad, pues as? aprender? el verdadero valor de las cosas. Sin duda, Marta aprendi? aquella lecci?n y, sin dejar de ser la mujer activa y din?mica que era, en adelante su coraz?n se aficion? m?s a lo verdaderamente importante. Marta, por medio de Cristo, hab?a comprendido que la vida tiene un sentido, que el fin del hombre est? por encima de las cosas cotidianas.


Publicado por mario.web @ 10:02
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