Viernes, 25 de febrero de 2011

?Ay de m? si no anuncio el Evangelio! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy ap?stol y testigo. Cuanto m?s lejana est? la meta, cuanto m?s dif?cil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mes?as, el Hijo de Dios vivo; ?l es quien nos ha revelado al Dios invisible, ?l es el primog?nito de toda criatura, y todo se mantiene en ?l. ?l es tambi?n el maestro y redentor de los hombres; ?l naci?, muri? y resucit? por nosotros.

?l es el centro de la historia y del universo; ?l nos conoce y nos ama, compa?ero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; ?l, ciertamente, vendr? de nuevo y ser? finalmente nuestro juez y tambi?n, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.

Yo nunca me cansar?a de hablar de ?l; ?l es la luz, la verdad, m?s a?n, el camino, y la verdad, y la vida; ?l es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; ?l es nuestro pastor, nuestro gu?a, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. ?l, como nosotros y m?s que nosotros, fue peque?o, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente. Por nosotros habl?, obr? milagros, instituy? el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de coraz?n y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perd?n, en el que todos son hermanos.

?ste es Jesucristo, de quien ya hab?is o?do hablar, al cual muchos de vosotros ya pertenec?is, por vuestra condici?n de cristianos. A vosotros, pues, cristianos, os repito su nombre, a todos lo anuncio: Cristo Jes?s es el principio y el fin, el alfa y la omega, el rey del nuevo mundo, la arcana y suprema raz?n de la historia humana y de nuestro destino; ?l es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; ?l es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito, y el Hijo de Mar?a, bendita entre todas las mujeres, su madre seg?n la carne; nuestra madre por la comuni?n con el Esp?ritu del cuerpo m?stico.

?Jesucristo! Recordadlo: ?l es el objeto perenne de nuestra predicaci?n; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos.


Homil?a pronunciada por el Papa Pablo VI en Manila 29 noviembre 1970


Publicado por mario.web @ 10:38
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