Viernes, 25 de febrero de 2011

?Quieren saber c?mo un turista norteamericano calific? su viaje a Roma? Escribi? sus recuerdos en una revista, y titul? el art?culo:?Una inyecci?n milagrosa.

Vale la pena reproducir aqu? el primer p?rrafo de esa art?culo porque es edificante para nosotros, cat?licos que amamos a nuestra Iglesia. Dice as? el turista y peregrino:?

Soy un cat?lico practicante. Lo he sido siempre, por la gracia de Dios. Nunca han sido abundantes mis recursos econ?micos, pero no perd? nunca tampoco la ilusi?n de hacer un viaje a Roma, para visitar el sepulcro de Pedro y ver all?, en su sede, al Vicario de Jesucristo. Independientes ya todos mis hijos, y sin m?s compromisos familiares que cuidar con amor de mi esposa, quise realizar con ella ese viaje tanto tiempo so?ado.

El Vaticano, como es natural, me atra?a con fuerza irresistible. Quise subir hasta la cima de la c?pula, sin calcular demasiado mis setenta a?os, cuando las piernas y el coraz?n ya no est?n para muchas bromas. Mi mujer se mostraba m?s animosa que yo. A m? la subida se me hac?a penosa. Pero yo quer?a ver en toda su magnificencia el templo que esconde la tumba de aqu?l a quien Jesucristo dej? como roca visible de nuestra fe.?

?Animo, me dec?a, que ya falta poco!... Los tobillos me dol?an y la respiraci?n se me hac?a m?s dif?cil. Pero, en un momento dado, sent? casi el milagro, cuando le? en la pared la leyenda en ingl?s, ?en mi propia lengua!, que all? hab?a escrito con vigor otro peregrino:?
God is not dead! ?Dios no ha muerto!...?

Felicit? interiormente y encomend? a Dios a mi paisano an?nimo, que as? profesaba su fe en el monumento m?s impresionante que el mundo ha levantado a la fe cristiana.

?Claro que Dios no est? muerto!, me dije con entusiasmo incontenido. Y con aquella inyecci?n de vida, mis setenta a?os se convirtieron en los veinte de un muchacho.
?


Dejemos en su ascensi?n al valiente peregrino, pero recojamos sus palabras como un desaf?o.

Desde que los hombres se inventaron esa expresi?n la muerte de Dios, son muchos los que han dudado de su fe. ?C?mo puede morir el Dios qu? es la misma Vida y origen de toda vida??

Dios, por ser eterno, vive desde siempre y para siempre, y nos ofrece tambi?n a nosotros, aunque hayamos de morir, una vida inmortal despu?s de esta vida que se nos acaba...?

Nosotros confesamos esta fe continuamente, cuando acabamos tantas oraciones diciendo: Que eres Dios y vives y reinas por todos los siglos. Am?n.?

Cuando tenemos clara esta idea del Dios vivo cambia mucho el sentido de nuestra vida. El hombre moderno tiene hambre de la vida y lo demuestra de mil maneras.?

?Qu? significa, si no, el af?n por el deporte? ?Por qu? la t?cnica y la medicina se empe?an en detener el curso de la vida, para alargarla todo lo posible? ?A qu? viene eso de la clonaci?n, sino porque se piensa en la vida como una cadena sin fin? ?Qu? significa la idea de la reencarnaci?n --en la que tantos creen sin fundamento alguno-- sino la ilusi?n de querer vivir siempre sin morir nunca?...?

Sin embargo, s?lo Dios tiene la vida y da una vida que no acaba nunca. Y lo curioso es que, para vivir sin poder morir ya m?s, hay que morir primero, pero hay que morir en la fe del Dios vivo.?

Por eso la impiedad ha inventado esa expresi?n desafortunada y blasfema de la muerte de Dios. Si Dios est? muerto, ?para qu? preocuparse de otra cosa que de pasarla bien en este mundo, sin ley que nos prive de ning?n placer?...

Por eso la piedad dice todo lo contrario: que Dios vive y que vive para siempre. ?Por qu? no confiar en un Dios, que, porque es un Dios vivo y que vive para siempre, me ofrece una vida sin fin, con tal que yo le ame, y me conf?e a ?l, y le sirva con todo el coraz?n?...?

Porque la vida y la muerte cambian del todo seg?n se tenga o no se tenga esta fe.?

Cuando Napole?n II, a sus veinti?n a?os, sinti? venir la muerte, se hizo traer la cuna dorada que Par?s le hab?a regalado en su nacimiento. Y, vi?ndola, exclam? llorando:
- Estos son los l?mites de mi vida: esta cama en que estoy tumbado y que pronto ser? mi lecho mortuorio, y esta cuna de oro. Entre ambas camas est?n mis 21 a?os, mi nombre y mi desgracia... As? habla la falta de fe.?

Por el contrario, una Teresa de Jes?s, cuando le dicen que est? muy mal y que de esa enfermedad no sale, se dirige a Dios gozosa y con buen humor:?
- ?Ya era ahora, Se?or, ya era hora!...

O como Agust?n, que muere diciendo:?
- D?jame morir, Dios m?o, para que viva...?
As?, como Agust?n y Teresa, habla la fe del creyente. Y as? hablamos tambi?n nosotros ahora.?

Cuando creemos en ese Dios que vive en el Cielo, que llena la tierra y toda la creaci?n con su presencia, que nos acompa?a en todos los pasos sin soltarnos nunca de su mano, entonces la vida nos sonr?e siempre.?

Es cierto que la vida nos presenta dificultades, pero si est?n superadas de antemano, ?qu? miedo nos van a dar?...

?Queremos coraje en la vida? Creamos en el Dios vivo. ?Queremos vencer la misma muerte? Pensemos que el morir es empezar a vivir de verdad. ?Dios vive! ?Qu? inyecci?n de juventud!...


Publicado por mario.web @ 11:06
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