S?bado, 26 de febrero de 2011

El Papa Benedicto XVI nos llama a la purificaci?n, para no dejar que el alma quede envenenada por el rencor. A la necesidad de la purificaci?n interior, como condici?n para vivir la comuni?n con Dios y con los hermanos:?

A esto exhorta el Jueves Santo, a no dejar que el rencor hacia los dem?s se vuelva veneno del alma. Nos exhorta a purificar continuamente nuestra memoria, perdon?ndonos de coraz?n los unos a los otros, lav?ndonos los pies los unos a los otros, para poder dirigirnos todos juntos hacia el banquete de Dios?.

D?a tras d?a estamos como recubiertos de suciedad multiforme, de palabras vac?as, de prejuicios, de sabidur?a reducida y alterada; una multiplicidad de falsedades se filtra continuamente en nuestro ser m?s ?ntimo.?

Todo esto ofusca y contamina nuestra alma, nos amenaza con la incapacidad ante la verdad o el bien. Si acogemos las palabras de Jes?s con el coraz?n atento, ?stas se revelan c?mo verdadera limpieza, y purificaci?n del alma.

Caridad y purificaci?n son dos palabras que Jesucristo logr? sintetizar con el gesto del lavatorio de los pies a sus disc?pulos.

Si acogemos las palabras de Jes?s con el coraz?n atento, se convierten en aut?nticos lavatorios, purificaciones del alma, del hombre interior. A esto nos invita el Evangelio del lavatorio de los pies: a dejarnos siempre de nuevo lavar por esta agua pura, a ser capaces de la comuni?n con Dios y con los hermanos.

Pero del costado de Jes?s, tras el golpe de la lanza del soldado, no s?lo sali? agua, sino tambi?n sangre. Jes?s no s?lo habl?, no s?lo nos dej? palabras. Se entrega a s? mismo. Nos lava con la potencia sagrada de su sangre, es decir, con su entrega "hasta el final", hasta la Cruz.

Su palabra es algo m?s que simplemente hablar; es carne y sangre "por la vida del mundo". En los santos sacramentos, el Se?or se arrodilla nuevamente ante nuestros pies y nos purifica. Pid?mosle que seamos cada vez m?s penetrados por el ba?o sagrado de su amor y de este modo quedemos verdaderamente purificados.

Tenemos necesidad del "lavatorio de los pies", el lavatorio de los pecados de cada d?a, y por este motivo necesitamos confesar los pecados?.?

Tenemos que reconocer que tambi?n en nuestra nueva identidad de bautizados pecamos. Tenemos necesidad de la confesi?n tal y como ha tomado forma en el sacramento de la reconciliaci?n. En ?l, el Se?or nos lava siempre de nuevo los pies sucios y nosotros podemos sentarnos a la mesa con ?l.




En la misa en la Cena del Se?or. 20 marzo 2008


Publicado por mario.web @ 7:42
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