S?bado, 26 de febrero de 2011

Hay decisiones ?grandes? que imprimen un rumbo decisivo en la marcha de la vida.

La decisi?n por la carrera, por el trabajo, por el esposo o la esposa, por el modo de ahorrar, por la manera de organizar la casa? Cada una de esas decisiones configura buena parte de mi vida, orienta mi manera concreta de relacionarme con familiares y amigos, con conocidos y con extra?os.

Otras decisiones son ?peque?as?. Parecen no tener importancia en el conjunto, porque se refieren a aspectos ?marginales? o irrelevantes en la propia vida y en las vidas de quienes est?n a nuestro lado.

En realidad, cualquier acto m?o influye en otros de maneras a veces insospechadas. Una sonrisa en la escalera puede cambiar el coraz?n de un vecino. Un gesto de gratitud al vendedor de fruta llega a ser la ocasi?n para que inicie una amistad sincera. Una carta o un mensaje electr?nico a un profesor anciano llega a tener un valor muy grande para quien afronta los ?ltimos a?os de su vida.

Es cierto que a la hora de tomar decisiones me miro muchas veces a m? mismo: qu? me gusta, qu? me ?funciona?, qu? me crea problemas, qu? me descansa, qu? rinde m?s.

Pero tambi?n es cierto que las decisiones no afectan s?lo la propia vida, sino que llegan a muchos otros, incluso a personas nunca conocidas.

Por eso vale la pena reflexionar a la hora de tomar decisiones no s?lo seg?n la l?gica del gusto personal, ni seg?n el beneficio inmediato, sino seg?n la l?gica del encuentro, de la ayuda, del servicio, de la solidaridad.

No somos islas que flotan en el universo sin relaciones. Somos, m?s bien, parecidos a peque?os puntos que influyen en otros y que son influidos por lo que los otros hagan o dejen de hacer.

Este d?a, estos momentos que tengo ahora ante mis ojos, pueden ser decisivos para un amigo o para un extra?o. Est? en mis manos la decisi?n (grande o peque?a) de lo que hago o de lo que deje de hacer.

Dios, para quien soy ?importante?, ha puesto en mis manos tesoros de inteligencia y voluntad. Ahora ?espera? y mira. Si decido bien, si dejo que el amor dirija mis pasos, me habr? convertido en un peque?o obrero en la gran misi?n de la misericordia, habr? colaborado un poco en el proyecto de Dios Padre que busca llevar amor a cada uno de sus hijos.


Publicado por mario.web @ 7:45
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