S?bado, 26 de febrero de 2011

Dios tiene modos de hablarnos, sutiles, di?logos inefables que s?lo el alma que los experimenta puede comprender. Todos podemos tener esos di?logos, sin palabras, con sentimientos que el Se?or inspira en nuestro coraz?n. Hoy cre? tener uno de esos di?logos mientras asist?a a la Misa dominical. A veces se siente muy fuerte nuestra asistencia a Misa, m?s que otras, y hoy fue uno de esos d?as en que el Se?or me ten?a absorbido en meditaciones profundas. Le ped?a perd?n o le agradec?a, le ped?a ayuda o simplemente me dejaba acariciar por Sus suaves manos, que tocan el alma.?

As?, mientras se cantaba el Santo antes de la Consagraci?n, ten?a los ojos cerrados y disfrutaba del momento que se aproximaba. De repente el sacerdote interrumpe el canto y la Misa, abro los ojos y veo a una madre desesperada junto a ?l. El sacerdote nos dijo a todos que esa madre buscaba a su ni?o de dos a?os, perdido. V? en esos ojos, en ese gesto, el dolor y la preocupaci?n. ?Su hijo estaba perdido! En medio de una iglesia atestada de p?blico, ella pensaba que quiz?s alguien se lo hab?a llevado, quien sabe donde. ?Mi ni?o, donde est? mi ni?o!, gritaba desde lo m?s profundo de su coraz?n. De inmediato una mano se alz? entre la multitud, la madre corri? y pas? junto a nosotros con el ni?o en brazos. La odisea, breve dolor de madre angustiada, hab?a terminado.?

Todo culmin? tan r?pido como se hab?a iniciado. M?s sin embargo, yo supe de inmediato lo que Jes?s quer?a decir a mi alma: esa madre me mostr? cuan fuerte es el sentimiento de protecci?n de un hijo, cuanta fuerza emana de una mujer que supo llevar en su vientre al que ahora est? perdido. El pensamiento estall? en mi interior como un rayo, porque el amor de esa madre, amor imperfecto de criatura, no puede compararse al Amor de Dios por cada uno de nosotros. Dios, infinito y eterno en Su Amor, Amor perfecto y puro, tiene un Coraz?n que ama mucho m?s intensamente que el de aquella madre, o el de cualquier otra madre. Pude ver en un instante el dolor que Dios siente cuando un alma, cualquiera sea, se pierde. El tambi?n estalla de dolor y horror cuando uno de nosotros se pierde, cuando nuestra alma se aparta de El rumbo a la oscuridad.?

Jes?s te ama, t? lo sabes bien. El te mira y desea que est?s en Sus Brazos, abrazo espiritual que protege y alimenta. Cuando entregas tu alma al pecado, a la ca?da al fondo de los fosos insondables de la oscuridad espiritual, El quisiera detener todo lo que ocurre, interrumpir el curso de la historia. Que alguien levante sus brazos y diga: ?aqu? est?, conmigo, no te preocupes Se?or?. Pero no es as? en el caso de nuestro abandono de Su protecci?n, no hay brazos que se eleven, no hay quien te devuelva al nido de amor que El te ofrece. Jes?s puede llamarte, gritarte a trav?s de la prosperidad, o del dolor, o a trav?s del env?o de Sus mensajeros de amor, o con suaves caricias a tu coraz?n. Es tu alma la que debe optar, porque as? es la Ley que El nos ha dado. Ley de libre albedr?o, del ejercicio de nuestra propia voluntad.?
No hay modo de que el Se?or te recoja nuevamente, si no eres t? el que torne la mirada hacia Su Rostro y le pida abrir Sus Brazos para volver ansioso a pedir perd?n por el abandono. Como aquella madre que desesperada busc? y busc? a su hijo en medio de la multitud, as? es que Jes?s te llama y te invita a volver. Me dir?s que t? tienes a Jes?s en tu coraz?n, pero yo creo que las paredes del mundo se interponen a menudo entre t? y El. Ni siquiera los m?s grandes santos han sido capaces de estar con Jes?s a tiempo completo, por lo que t? no puedes pretender ser totalmente fiel al Se?or.?

Nuestra vida debe ser un permanente buscar a Jes?s, porque para El tambi?n es una b?squeda permanente de nuestra alma. Jes?s nos busca, como esa madre en la iglesia, en medio de la multitud del mundo. Es una b?squeda que tiene que funcionar en dos sentidos. Desde el Se?or, est? garantizada, pero desde nosotros, es un interrogante de vida completa, un desaf?o diario. El Se?or est? all?, esperando que corramos a Sus Brazos. Por cada uno de nosotros, sin excepci?n, El lucha, busca. Nosotros, a veces lo recordamos, otras lo ignoramos, muchas veces lo traicionamos. Pero, ?cuando estamos m?s felices que al estar en Sus Brazos, seguros de Su amistad?


Publicado por mario.web @ 7:47
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